“Abogo por un jurado literario que se concentre en los valores estéticos de un libro y que no se aproveche o distraiga con las suposiciones morales que circulen, sin denuncia penal, sobre un autor o autora. Si hay denuncias, que sea la instancia responsable la que ofrezca respuestas y sanciones judiciales, no una santa inquisición avalada desde el INBAL”, expuso en la UANLeer el poeta y editor
Monterrey, Nuevo León. El poeta y editor Luis Armenta Malpica, director fundador de Mantis Editores, recibió el Reconocimiento al Mérito Editorial 2026 en la inauguración de la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2026, este miércoles 11 de marzo de 2026, en el Aula Magna Fray Servando Teresa de Mier del Colegio Civil Centro Cultural Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
Luis Armenta Malpica recibió el Reconocimiento al Mérito Editorial 2026 por parte de la UANLeer “por una trayectoria ejemplar que ha contribuido al fortalecimiento y la difusión de la literatura contemporánea en el país y en el extranjero y por su labor en la construcción de espacios editoriales que han dado voz a numerosas generaciones de poetas”, tal como se lee en la placa conmemorativa que el poeta y editor recibió entre aplausos.
Asimismo, en una segunda placa, Luis Armenta Malpica recibió el Reconocimiento a Mantis Editores en el marco de su 30 Aniversario, “en agradecimiento a su valiosa presencia como Editorial Invitada en la Feria Universitaria del Libro UANLeer 2026”.
Luego de recibir ambas placas de reconocimiento, Luis Armenta Malpica pronunció un fuerte y necesario discurso en favor de la labor independiente: “Además de la edición y producción de libros, otra tarea de los editores independientes es la de confrontar dichos autoritarismos”.
“Los editores independientes nos encontramos, además, con el restrictivo apoyo de las instituciones culturales, que imponen medidas pater/maternalistas incluso en el tratamiento de los temas o propuestas (con buenas intenciones, como las de visibilizar algunas minorías o paridad de género) y que priorizan la corrección política y el adoctrinamiento, acordes a una visión gubernamental de justicia social que está lejos de la auténtica, por disruptiva, expresión artística”, pronunció Armenta Malpica.
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“Impedir que un creador o creadora obtenga dos premios nacionales en el periodo de un año, exigirle una carta de ‘sanidad moral’ o la retribución de un premio con trabajo comunitario, me parecen medidas arbitrarias, coercitivas, que están más cerca del trabajo de un juzgado penal que de una coordinación encargada de la promoción de la literatura. Por eso, abogo por un jurado literario que se concentre en los valores estéticos de un libro y que no se aproveche o distraiga con las suposiciones morales que circulen, sin denuncia penal, sobre un autor o autora. Si hay denuncias, que sea la instancia responsable la que ofrezca respuestas y sanciones judiciales, no una santa inquisición avalada desde el INBAL”, denunció el poeta y editor mexicano el día de su reconocimiento.
A continuación, con la autorización previa de su autor, ZETA reproduce el discurso íntegro que Luis Armenta Malpica pronunció al recibir el Reconocimiento al Mérito Editorial 2025 otorgado por la UANLeer:
“Además de saludarles con cariño, quiero agradecerles su presencia. Es muy significativo para mí celebrar este trigésimo aniversario de Mantis Editores en Monterrey, rodeado de algunos de mis familiares, amigos y colegas. Por supuesto, externo mi gratitud a las autoridades de la Universidad Autónoma de Nuevo León y al equipo de la UANLeer, especialmente al doctor en Medicina, Santos Guzmán López, y a los escritores José Javier Villarreal y Antonio Ramos Revillas”.

“Un proyecto editorial independiente, dedicado en exclusiva a la publicación y difusión de la poesía, parece temerario. Gracias al impulso de Luis Alfonso Sánchez y de Alejandro Silva Márquez dimos nuestros primeros pasos en 1996. EI reconocimiento que hoy recibo es en nombre de muchas más personas: mi familia, los autores, traductores, correctores, diseñadores, impresores, coeditores, libreros, prensa, medios y todo ese conjunto que llamamos cadena del libro en la que destacan los lectores. Mencionarles a todos sería exhaustivo y no quisiera dejar fuera a ninguna persona. En cambio, hago un homenaje a quienes ya partieron, pero resultan esenciales en el crecimiento de Mantis como una microempresa bibliodiversa: Luis Alberto Arellano, Luis Aguilar, Lucero Alanís y Ricardo Quijano”.
“En estos tiempos de globalización y medios electrónicos, pareciera que la edición independiente es un sueño que ofrece pocas expectativas. Y sí. Hay pasiones que duran unos años y luego, al conocer las condiciones reales de un mercado que le apuesta a lo más conveniente y no a lo indispensable, se abandonan y mueren. Sumada a esta realidad, los editores independientes nos encontramos, además, con el restrictivo apoyo de las instituciones culturales, que imponen medidas pater/maternalistas incluso en el tratamiento de los temas o propuestas (con buenas intenciones, como las de visibilizar algunas minorías o paridad de género) y que priorizan la corrección política y el adoctrinamiento, acordes a una visión gubernamental de justicia social que está lejos de la auténtica, por disruptiva, expresión artística”.

“Impedir que un creador o creadora obtenga dos premios nacionales en el periodo de un año, exigirle una carta de ‘sanidad moral’ o la retribución de un premio con trabajo comunitario, me parecen medidas arbitrarias, coercitivas, que están más cerca del trabajo de un juzgado penal que de una coordinación encargada de la promoción de la literatura. Por eso, abogo por un jurado literario que se concentre en los valores estéticos de un libro y que no se aproveche o distraiga con las suposiciones morales que circulen, sin denuncia penal, sobre un autor o autora. Si hay denuncias, que sea la instancia responsable la que ofrezca respuestas y sanciones judiciales, no una santa inquisición avalada desde el INBAL”.
“Y si hablamos de contraprestaciones como un modo de justicia social, políticos y funcionarios de alto nivel que reciben mayores remuneraciones, también con dinero público, y no solo una vez al año, deberían obligarse a ofrecer actividades comunitarias de manera gratuita”.
“Además de la edición y producción de libros, otra tarea de los editores independientes es la de confrontar dichos autoritarismos. No se debe perseguir a los autores, sino buscar las obras escritas desde la libertad de elegir qué temas les importan o cómo van a escribirlas, sin miedo a quedar fuera de certámenes y consejos editoriales públicos por no abordar la llamada ‘cultura de la paz’ o corromper la corrección política. Escribir fuera de ideologías, modas y complacencias, por la simple y siempre necesaria expresión del ser humano. La creación literaria debe ser subversiva y no domesticable. La edición independiente debe serlo también”.
“Espero, de verdad, que este reconocimiento no sea exclusivamente por los treinta años cumplidos, pues también la vejez se gana con los años. Una pensión o una jubilación, en cambio, es fruto de un esfuerzo, de un trabajo constante. Ya estoy en la vejez, la asumo y agradezco. Agradezco, asimismo, este fruto que llega desde lo editorial en una feria tan significativa para mí, como es la UANLeer. Lo celebro con todes”.






