El teniente Julián Leyzaola Pérez habla por primera vez de su salida de la Dirección de Seguridad de Mexicali, aunque no entiende por qué sucedió. Le dieron las gracias y él se retiró, cuando ya había establecido un plan y logrado la participación de empresarios, diputados, horticultores en el Valle.
Sereno, se retiró y ahora aprende sobre política, aunque muchos partidos lo han buscado; dice que se ha identificado más con el Verde, se ha reunido con Fausto Gallardo, y le gustaría buscar una diputación. De las carpetas de investigación en su contra, todo fue una estrategia política de Bonilla, asegura. A continuación, la entrevista con este Semanario:
— ¿Sigue vivo el tema de las órdenes de aprehensión en su contra?
“No, ya se aclaró totalmente, afortunadamente”.
— ¿Ya están cerrados las carpetas?
“Archivadas”.
Publicidad
— ¿Archivadas con posibilidad de abrirse o archivadas y ya?
“Es que no se sabe. Se supone que desde antes ya estaban archivadas y el señor la desactivó, Bonilla. Se supone que lo que está archivado es cuando ya no hay materia, ya no hay más que buscar, pero cuando llegó Bonilla de repente resultó materia, y ahí va hasta arriba otra vez. ¿Sabe cuáles son los motivos de que se generan las órdenes de atención? Inverosímiles totalmente”.
“Según esto, algún oficial de policía dijo que lo tenían encerrado en el cuartel, y que de repente escuchó mi voz… Y con eso. La otra fue que también en el cuartel, otra persona que estaba ahí. también oficial de policía, que lo tenían vendado de los ojos y que en algún momento pudo levantar la venda y alcanzó a ver mis botas. Orden de presión. Totalmente inverosímil, no había materias realmente. Lo que querían era que yo me presentara. Claro que no voy a hacer material para que alguien, su ego crezca, no lo voy a hacer”.
“No le tengo miedo a la autoridad, no tengo miedo a los juicios ni nada. Cuando son parejos, cuando sé que va a haber imparcialidad; pero en el gobierno de la persona esta, Bonilla, ¿quién hablaba de imparcialidad?”.

— Era cuestión política…
“Político totalmente. La segunda vez que yo participé en Tijuana, quedé a tres mil votos de Morena. Lógicamente representaba alto riesgo para el partido o para los intereses de políticos. Lógicamente me tenían que neutralizar a como diera lugar, y lo hicieron: dos años me fui con la familia sin poder trabajar, sin nada. Realmente es muy difícil vivir así. No me dejaban meter ninguna incidencia en los juzgados, no me aceptaban ningún documento. Me tenían plazos porque querían que me presentara. Pactaron con Huerta. A Huerta le dijeron que si declaraba contra mí, que él iba a quedar bien; ¿cómo se pone a creerle a esta persona y al Titi Ruiz?”.
“Cuando ya se fue bonilla pues ya pude regresar, me aceptaron incidencias en dos juzgados, pude participar, la defensa y todo”.
— La fiscalía ya no se presentó.
“Me abrieron nuevamente los juzgados y pude defenderme, me aceptaron los amparos, procedieron; y ya pude ser director de Seguridad. No pude en Tijuana, pero fui en Mexicali”.
—¿Están las direcciones de seguridad o las secretarías de seguridad tomadas por el centro del país?
“No lo creo. Por lo que pude ver ahora que estuve en Mexicali, son decisiones de los alcaldes. La decisión de no estar en Tijuana fue del presidente municipal; o creo que, pues para él era mejor que yo lo asesorara tal vez, y poner a alguien que estuviera alineado con las políticas del centro, pero la decisión es del presidente municipal”.
— ¿Cuánto tiempo estuvo asesorando al presidente municipal?
“Hasta que entré en Mexicali. Y en Mexicali me di cuenta que es totalmente decisión de los presidentes. Porque por recomendación de la gobernadora yo llegué a apoyar; se dispararon los homicidios cuando asesinaron a este Sunshine y fue muy escandaloso la manera en que lo hicieron. Pero lo más escandaloso, creo yo, fue que no hubo participación de la policía: persecución, detención, bloqueos, todo simplemente pasó y no hubo ninguna reacción policíaca; eso desde luego despertó el interés de la gobernadora, y dijo, pues, a ver si podía apoyar. Ahí llegué con toda la intención de apoyar; desafortunadamente no me pude acomodar bien en el equipo de la presidente municipal”.
— ¿No le dejaron la Dirección de Seguridad para que usted llevara la batuta?
“Fíjense que sí. Sí tuve libertad de operación; la alcaldesa me dio libertad de operación, yo le informaba nada más, inmediatamente me puse en coordinación con la fuerza estatal. Nos enfocamos mucho en el Valle, y luego en la zona poniente de Mexicali, que es donde operan ahí grupos; tranquilizamos la zona del Valle y Mexicali”.
“Me di cuenta que en Mexicali hay precariedad de recursos; por ejemplo, compraron 200 unidades 250, yo tomaba posesión el lunes y ya había hecho un plan, había comentado con la alcaldesa que con esas unidades yo iba a poder operar ese plan operativo, pero pues entregaron las unidades el viernes o el sábado antes de que yo llegara y se me dificultó mucho la operación. Una vez entregados, ya nos las puede quitar”.
“Se me dificultó mucho la parte económica. Ahí me di cuenta que el presupuesto no es como el de Tijuana, o el de Ciudad Juárez. El plan que yo traía estaba coordinado entre unidades de tierra y apoyamos con drones, porque en el Valle de Mexicali cada rato había persecuciones, iban todas las unidades detrás buscando y correteando, y de repente, ¿qué pasó? pues se perdieron. Diario hasta dos o tres persecuciones. Y es que en el Valle se levanta la polvadera y llega el momento en que no ves enfrente qué es lo que está pasando y se pierde, y manejar a altas velocidades en caminos de terracería es muy peligroso”.
“Entonces tomé la decisión de mandar grupos operativos de cinco unidades, apoyadas cada grupo con un dron. Una vez que el dron viera algo con polvadera y sin polvadera, no se me iba a escapar. Cuando empecé a mandar grupos operativos apoyados por drones, estaban operados desde la central. O sea, todo lo estaba viendo yo acá. Pues resulta que en cuanto empezaron a moverse los grupos operativos, ya no hubo persecuciones, se acabaron. Hubo una persecución nada más, pero ya fue casi el último día que yo estuve ahí”.
“El lunes en la mañana me piden la renuncia y ya en la noche matan al comandante. Bueno, qué lástima, ¿no? Porque honestamente le voy a decir que la policía mexicalense, desde mi punto de vista y con experiencia, respondió inmediatamente, rapidísimo”.
— ¿Cuál fue el punto de quiebre con la alcaldesa? Si bajaron los enfrentamientos, las persecuciones, los homicidios, ¿cuál fue el punto de discordia o de quién?
“Pues me quedé como usted. Se supone que yo duré cuatro meses en la dirección. Cuando yo llegué había entre 20 y 25 homicidios al mes. El último mes que estuve ahí había cinco homicidios. Y cambió la estrategia de cómo desarrollaban los homicidios: de ser homicidios, ejecuciones, empezaron a aparecer abandonados fuera de la ciudad, pero ya no había ejecuciones en la ciudad”.

“Si bien es cierto que no hubo el apoyo económico, yo busqué el apoyo por otras vías: hablé con los diputados, me ofrecieron el apoyo; el diputado Molina me ofreció dos drones. Había otro, Diego, también hablé con él y me iba a apoyar; el presidente del CCE también me apoyaría con 8 drones. Los horticultores del Valle fueron los primeros que le entraron porque eran los más agraviados; ellos no anduvieron con trámites, ellos fueron los primeros que cuántos se ocupan. ‘Tanto’, ‘aquí están’ y me los pusieron inmediatamente”.
“Dos drones, encontramos el tipo que se ocupaba y ellos los compraron y me los dieron con la consigna de que se iban a utilizar exclusivamente en el Valle, y así fue. Empecé a operar con un dron que teníamos; de dos que tenía la dirección municipal, uno se destruyó, y operaba nada más uno, pero era un dron demasiado grande, muy viejo, que sí tenía muchas cualidades, pero estaba muy pesado, y el tiempo de operación entre 12 minutos más o menos, eso es casi nada para operar, y luego en Mexicali, que hace mucho calor se neutraliza, y los que yo traje operaban con temperaturas altas, tenían mucho más alcance, podía leer yo una placa a 500 metros. Tenía mucha actualidad. El plan operativo para Mexicali estaba dado para que en menos de un año cambiara totalmente la situación de inseguridad totalmente”.
“‘¿Qué pasó?’. Yo también me lo pregunto. Cuando estaba en el mejor momento, ya estaba recibiendo los drones, el CCE me dijo: ‘Aquí están’, ya me los habían completado, porque ellos sí tienen que seguir un proceso. Me dijo fecha, creo que era el 25; yo entré en marzo, el 25 de junio ya me iban a llegar los drones, ya estaba todo planeado, ya había sectorizado la zona poniente, que era donde estaba viviendo el problema. Traía cerca de 80 unidades operando exclusivamente en la zona poniente, más el grupo operativo, más dos drones, nada más en ese espacio. Ya tenía asegurados nueve drones más, ya había sectorizado la zona poniente, la más pesada, la más insegura; ya la tenían neutralizada”.
“Y me dijeron que muchas gracias. Yo no pregunto, no soy de esa idea; o sea, yo creo que la responsabilidad de un municipio la trae el presidente municipal. Si el presidente municipal dice: ‘Hasta aquí’, yo no pregunto más. Yo soy un empleado, ¿no?”.
— ¿Usted después de eso conversó con la alcaldesa en algún momento o no?
“Nunca más. A mí me van a llamar a las siete de la mañana de lunes, fui ahí y ya me estaban esperando. Estaba el síndico, estaba el secretario de Ayuntamiento. Sí la vi un poquito demasiado seria a la alcaldesa. Yo se lo dije a la alcaldesa: ‘No sé preguntar, usted es la responsable, yo soy empleado, si usted dice que, hasta aquí, está bien, no le voy a pedir explicaciones, porque usted tiene la facultad de remover libremente’”.
— ¿Y en la política ya lo empezaron a buscar?
“Sí, sí. La realidad es que eso de la política es como algo que se le mete, como que hay algo que lo atrae, que le llaman. Yo ahorita no he visto; me han hablado instituciones políticas, partidos, pero siempre con tacto: como que si quiero, como que si tengo ganas, como que todavía quiero hacer algo; en cierta manera sí me gustaría, (pero) tal vez no volver a lo mismo de antes buscar una alcaldía, creo que nunca la voy a ganar de esa manera”.
“Pues voy a buscar otra función, una diputación tal vez; como que me hace falta más, cómo le diré, más política. Es que no soy político, pero ese es el problema. Necesito aprender política. Mientras no aprenda política, no voy a poder hacer nada”.
— ¿Cree que desde el Congreso del Estado puede seguir aportar el tema de la seguridad?
“Ojalá que lo permitan. Tendría que ir a conocer qué es lo que pasa en el Congreso, porque ahorita yo puedo tener digamos anhelos y poder hablar de que me gustaría estar ahí, me gustaría aportar algo, pero yo no soy abogado, para empezar. Sí conozco mucho de leyes, les aseguro que ahorita yo me puedo titular por, cómo se dice, por experiencia, porque conozco de leyes ahorita y más con mi problema, casi casi tengo maestría en Amparo; pero yo creo que en todos los lugares hay maneras de ser innovador, donde llegue. No conozco el Congreso, pero sí me gustaría llegar al Congreso para ver qué pasa ahí”.
— ¿Cuáles partidos le han buscado?
“Fíjense que me han buscado varios, pero con el que más he mantenido cercanía es con el Partido Verde. Pues el PES, como que no, no, ya saben, y luego se me acercan partidos nuevos; que Somos México, que Viva la Democracia o algo así, y pues yo prefiero mantenerme al margen. Ahorita he platicado con Fausto Gallardo, y he tenido un poquito de afinidad con lo que él platica; ahora con lo último que pasó de la reforma electoral, yo estuve platicando con él y me explicó cuál era la situación, por qué se dieron cada cosa, por qué ellos no estuvieron de acuerdo, y tiene cierta congruencia lo que dice. Digamos que es con el que he platicado más, me reuní en dos ocasiones con él. Y creo que pudiera haber una posibilidad ahí con ellos”.
“Por eso quiero aprender a hacer política, porque realmente yo no le he entrado a eso de la política, y creo que por eso no lo he logrado; necesito aprender política, si no, imagínense, desde que estaba el Patas yo debería ser presidente municipal. Quiero saber qué hubiera pasado con Tijuana si hubiera sido presidente municipal. Número uno: Tijuana estuviera mejor que Monterrey, por lo menos, en la parte económica, tecnológica, por lo menos sí sería un ejemplo de seguridad y de honestidad”.






