Hay al menos 50 establecimientos con venta de bebidas alcohólicas en Ensenada, entre restaurantes, café cantante y bares, que operaron durante años en la irregularidad, al mantenerse detenida la autorización formal de sus permisos por parte del Cabildo.
La alcaldesa Claudia Agatón Muñiz encabezó recientemente un evento denominado “entrega masiva de permisos de alcohol”, luego de que, según autoridades y empresarios que asistieron, los trámites permanecían rezagados desde el gobierno morenista de Armando Ayala Robles.
En enero 2026 entregó esos 50 permisos e informó que hay 22 solicitudes de parte de empresarios del giro.
Todos estos negocios, estuvieron operando mediante figuras transitorias. El esquema consiste en la expedición de permisos temporales con vigencia de 60 días, en tanto se autorizaba el permiso oficial.
Quienes han tenido estos permisos temporales explicaron al Semanario ZETA que al no concretarse la autorización definitiva, los propietarios deben cubrir montos que oscilaban entre 60 y 90 mil pesos para revalidar periódicamente.
“Se trata de corrupción; es más rentable estar cobrando transitorios que permanentes”, señaló uno de los empresarios presentes durante la entrega masiva.
Además, hay negocios en proceso de regularización que incumplen disposiciones del Reglamento de Alcoholes. La propia alcaldesa se comprometió a revisar cada uno de los permisos otorgados y advirtió que podrían ser revocados en caso de detectarse violaciones a la normatividad municipal.
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Mientras que en la zona turística, que en Ensenada comprende la calle Primera y el bulevar Costero, existe una alta concentración de establecimientos de este giro, identificados comúnmente como “puerta por puerta”, en los últimos años se ha configurado una nueva ruta de bares y restaurantes sobre la avenida Ryerson.
En un recorrido realizado se constató que en esa vialidad operan establecimientos en proximidad a planteles de educación básica, sin que aparentemente se respete la distancia mínima entre negocios ni el radio de 150 metros respecto a escuelas y guarderías.
Aunque la calle Ryerson no está considerada zona turística, los vecinos refieren la presencia de bares y expendios cercanos entre sí y próximos a una guardería, al plantel conocido como La Pachita y a otra escuela ubicada a escasa distancia.
Entre los establecimientos señalados se encuentran Evoque, Matilda, Smith’s y Le Manté Bar, este último ubicado a unos metros de una iglesia. De acuerdo con el reglamento, este tipo de giros requiere la anuencia de vecinos, requisito que denunciantes aseguran no les fue solicitado.
El artículo 25 del Reglamento de Alcoholes para el Municipio de Ensenada establece que queda prohibida la instalación y operación de giros cuya actividad principal sea la venta para consumo de bebidas alcohólicas en envase abierto a una distancia menor de 150 metros de centros escolares, guarderías, templos y otros espacios sensibles.
REZAGO DE AÑOS EN PERMISOS
La presidenta municipal, Claudia Agatón Muñiz, mencionó que los permisos de alcohol a establecimientos que, en algunos casos, llevaban años operando únicamente con permisos transitorios, los cuales deben renovarse cada seis meses conforme al reglamento municipal.
“Nos encontramos con 10, luego 15, y así sucesivamente en la revisión; actualmente llevamos alrededor de 50 permisos regularizados y tenemos en puerta 22 más que ingresaron la semana pasada, principalmente de áreas vitivinícolas y gastronómicas del Valle de Guadalupe”, detalló.
Explicó que al inicio de la actual administración detectaron un rezago significativo en la expedición formal de permisos, encontrando casos con trámites pendientes de cinco, y hasta ocho años.
Aseguró que el gobierno municipal no busca convertirse en un obstáculo para la actividad económica de la región, particularmente en sectores estratégicos como el vitivinícola, restaurantero, cervecero y el comercio local.

“No queremos ser un freno para el desarrollo; al contrario, queremos que se regularicen y trabajen conforme a la ley”, afirmó.
Agatón Muñiz aclaró que muchos de los establecimientos no operaban de manera clandestina, sino bajo un permiso transitorio, mecanismo que permite la apertura mientras se autoriza el permiso definitivo. Dicho permiso provisional debe renovarse periódicamente en tanto se concluye el trámite oficial.
Sin embargo, reconoció que durante años algunos expedientes quedaron “guardados”, lo que generó incertidumbre para los empresarios. Por ello, aseguró que la actual administración decidió destrabar los procesos y entregar los permisos sin condicionamientos.
Personalmente, dijo que llamó a varios propietarios para informarles que se les entregaría su permiso y que no se les pediría nada fuera de la ley. “No ocupamos que nos den nada, pónganse a trabajar”, enfatizó.
La edil también informó que se implementó un sistema de gafetes con código QR para verificar en tiempo real la autenticidad de inspectores y trámites, con el objetivo de evitar actos de corrupción o cobros indebidos, conocidos coloquialmente como “cobros por fuera”.
“Queremos evitar la duplicidad y cualquier práctica irregular. No somos un gobierno extorsionador, somos un facilitador”, subrayó.
Respecto a señalamientos ciudadanos sobre establecimientos que presuntamente contravienen el reglamento, por ejemplo, por su cercanía con escuelas o iglesias, la alcaldesa aseguró que se revisarán los casos y, de ser necesario, se aplicarán las medidas correspondientes para garantizar el cumplimiento normativo.
Finalmente, reiteró el llamado a los comerciantes que aún no han regularizado su situación para que acudan a las oficinas municipales y realicen su trámite conforme a la normatividad vigente.
El presidente de CANIRAC Ensenada, Luis Novelo, afirmó que actualmente existe buena comunicación con el Ayuntamiento para dar seguimiento al tema de los permisos de alcohol, particularmente los de carácter transitorio, pero subrayó que es indispensable que todo trámite se realice con estricto apego a la ley.
El dirigente restaurantero informó que sostendría una reunión con autoridades municipales para revisar por qué algunos trámites se encuentran detenidos y entender qué está ocurriendo en el proceso de autorización.
También defendió los permisos transitorios, los cuales, dijo, han sido utilizados como mecanismo mientras se expide el permiso oficial, aunque este tipo de figura no está contemplada explícitamente en el reglamento municipal, lo que abre la puerta a interpretaciones y posibles inconsistencias.

Aseguró que a pesar de que no se habían entregado los permisos, están cumpliendo correctamente con las revisiones de Protección Civil, Bomberos, COEPRIS y otras instancias. Se genera una cadena de irregularidades que no debe existir, advirtió.
Novelo señaló que tramitar un permiso de alcohol históricamente ha sido un proceso costoso y prolongado, que en muchos casos obliga a los empresarios a contratar asesoría legal para poder operar en regla, lo que implica mayor inversión de tiempo y recursos.
También planteó la necesidad de transparentar cuántos permisos fueron otorgados recientemente y bajo qué criterios, así como revisar con detalle la ubicación y operación de algunos establecimientos.
NEGOCIAZO DE LOS PERMISOS DE ALCOHOL
El proyecto de Ley de Ingresos 2026 del Ayuntamiento de Ensenada establece nuevas cuotas para la revalidación anual y expedición de permisos de alcohol, con montos que van desde los cinco mil hasta más de un millón de pesos, dependiendo del giro y la capacidad del establecimiento.
De acuerdo con la propuesta, calculada con base en el valor de la Unidad de Medida y Actualización (UMA) 2026 de 117.31 pesos, las tiendas de abarrotes deberán pagar cinco mil 865 pesos por revalidación anual, mientras que loncherías, fondas y coctelerías cubrirán entre nueve mil 970 y 16 mil 775 pesos, según la capacidad de personas en el negocio.
En el caso de restaurantes, la cuota oscila entre 16 mil 423 y 20 mil 528 pesos, para restaurant-bar, entre 21 mil 115 y 27 mil 567 pesos.
Los bares turísticos pagarán entre 40 mil 449 y 46 mil 924 pesos por revalidación; cafés cantantes, cabarets y discotecas, entre 40 mil 449 y hasta 70 mil 386 pesos, dependiendo de su capacidad. Supermercados y tiendas departamentales deberán cubrir 41 mil 058 pesos, mientras que licorerías y agencias pagarán 23 mil 462 pesos.
Para hoteles, la revalidación anual irá de 29 mil 327 a 46 mil 924 pesos, dependiendo del número de habitaciones.
En el sector vitivinícola, las vinícolas con producción de hasta nueve mil litros anuales pagarán 16 mil 423 pesos; aquellas con producción de hasta 45 mil litros, 31 mil 673 pesos; y las de mayor volumen, hasta 63 mil 347 pesos.
Las vinaterías que comercialicen exclusivamente vinos nacionales con consumo de alimentos tendrán una cuota preferencial de nueve mil 502 pesos.
La iniciativa también establece que la falta de revalidación oportuna podrá generar una multa de hasta el 50 por ciento del importe del permiso, salvo que exista prórroga autorizada por única ocasión y hasta por 90 días naturales.

En cuanto a nuevos permisos, los montos se incrementan de manera significativa, ya que un restaurante, bar deberá pagar alrededor de 792 mil 186 pesos, mientras un bar turístico 942 mil 210 pesos y un café cantante o cabaret más de un millón 151 mil pesos. Para supermercados, el costo será de 737 mil 690 pesos.
Por su parte, giros como cerveza artesanal, microcervecerías, destilados o establecimientos de comida rápida con venta limitada a cerveza y vino tendrán un costo base de 58 mil 655 pesos para la expedición del permiso.
La Ley de Ingresos también contempla cobros adicionales por servicios como música en vivo o grabada, baile, espectáculos artísticos y terrazas, los cuales deberán pagarse para su autorización o incorporación al permiso principal.






