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viernes, marzo 6, 2026
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El horror fuera de la burbuja gubernamental

La imagen es terrible. Una desordenada cama con las cobijas descubriendo un pequeño cuerpo. En un hogar humilde, mientras dormía, un niño de 14 años encontró la muerte. Su cuerpo fue impactado por disparos de arma de fuego. A un lado de la cama, de costado, yace su padre, también asesinado a balazos.

Sucedió a la una de la madrugada del jueves 5 de marzo en Tecate, Baja California, pueblo cuyo destino es más trágico que mágico, porque el Cártel Jalisco Nueva Generación, a fuerza de sangre y plomo, lo ha hecho suyo.

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Ubicado en una zona montañosa, el municipio tiene una larga extensión de frontera con los Estados Unidos. Ese territorio aledaño a los muros que construyó la Unión Americana para evitar el cruce de personas, o el paso de drogas, es tierra del narco. La autoridad raras veces aparece por la zona. Quienes sí lo hacen, son los colectivos de búsqueda que han encontrado decenas de cuerpos enterrados, semienterrados, a la intemperie. O fueron masacrados por el narco y abandonados sus restos, o por los criminales que los desaparecieron de manera forzada por una afrenta o un rescate; e incluso por traficantes de personas que los engañaron, les quitaron su dinero y ahí los abandonaron.

En cualquier caso, los desaparecidos son por fallidas políticas públicas de los gobiernos de la República, del Estado y el Ayuntamiento, que no dan seguridad, tranquilidad ni certeza de vida.

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Al niño de 14 años lo mataron de manera alevosa y cruel, mientras dormía boca abajo, cuando el objetivo de los criminales era su padre; salvo la vida de una menor que estaba en otra habitación, hija del adulto masacrado, hermana del adolescente asesinado nada más porque sí. La justificación inmediata de las autoridades fue proporcionar -o, mejor dicho, filtrar- imágenes del interior de la casa, donde se observa que hay objetos de culto a los cárteles de la droga. Es decir, la clásica gubernamental: lo mataron porque estaba involucrado. Pero, ¿y el niño?

La indolencia del gobierno, la falta de sensibilidad en administraciones como la estatal en Baja California, o la nacional en México, supuestamente comprometidas con la niñez, que no atienden de manera integral el fatal fenómeno de la inseguridad, está matando a los menores. Sea porque acompañan a sus padres en los autos cuando van a hacer algo ilícito, o cuando duermen tranquilamente en su cama y ya no despiertan, a punta de balazos.

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Tecate es un municipio en el que la Presidenta Claudia Sheinbaum, así como hizo su Plan de Justicia para San Quintín, debería hacer el Plan de Justicia para Tecate y aprehender a los líderes de células del Cártel Jalisco Nueva Generación, del Cártel de Sinaloa y del Cártel Arellano Félix, para no sólo hacer justicia, sino para regresar el Pueblo Mágico a sus residentes.

Zona ganadera, agrícola, vitivinícola, turística, poco a poco está siendo abandonada por los residentes de bien y los productores, porque hay temor de ser secuestrados, desaparecidos o asesinados.

Hace no muchos días, una familia de médicos, como en Tijuana, sobrevivieron gracias a la fortaleza de su portón de seguridad, ante un comando armado como el que en Tijuana encabezaron dos unidades de la Guardia Nacional y un criminal del Cártel Arellano Félix, para asaltar a familias de doctores, y de los cuales, a pesar de estar plenamente identificados, no se sabe nada porque la Guardia Nacional es opaca y la FGR en la región atraviesa por una transición, luego que la fiscal General de la República, Ernestina Godoy, en medio de la investigación, cambió al fiscal Victoriano Porcayo a Chihuahua, y dejó en su lugar a la subdelegada que fue en Ensenada, Teófila González Losada, quien no pudo darse cuenta, ni investigar, ni indagar, el trasiego de drogas que por ese puerto ocurre por cuenta del Cártel de Sinaloa mayormente; y mucho menos avistó las decenas de camiones que trasladaban cientos de litros de huachicol desde los buques que atracaban en el Puerto, hasta un rancho propiedad de un exsenador de Morena, Gerardo Novelo, donde al final, el entonces fiscal regional de la FGR y la Secretaría de Seguridad localizaron contenedores con más de ocho millones de litros de combustible ilícito.

Aun así, la subdelegada fue premiada con la fiscalía regional, y no ha informado (ni siquiera ha dado una conferencia de prensa para presentarse con los bajacalifornianos) si es que ya solicitó y cumplimentó las órdenes de aprehensión contra los Guardias Nacionales ladrones que utilizaron unidades, equipo táctico y armas oficiales, propiedad de la Nación, para cometer ilícitos de la mano del Cártel Arellano Félix.

Tecate es tierra del narco. Tan es así, que el junior hijo del Oficial Mayor del Ayuntamiento, Omar Blancarte (llevan el mismo nombre), fue detenido en diciembre en estado de ebriedad, cometiendo faltas al reglamento, y tras golpear a un oficial, de amenazarlos con salir porque no sabían quién era su papá, el “poderosísimo” Oficial Mayor del Gobierno de Morena de Tecate, que encabeza el alcalde Román Cota. Pero como a los agentes municipales que le aprehendieron y sometieron aquella advertencia no los detuvo para procesarlo, el junior subió de tono la amenaza, y amedrentó presumiendo una relación con el Siete, que se trata, de acuerdo a la Mesa de Seguridad, de un presunto narcotraficante de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación, de nombre, según las mismas autoridades, José Ángel Flores Ayala.

Todo lo relatado en este último párrafo quedó videograbado. Testigos y oficiales de la municipal de Tecate, y de la Fiscalía General del Estado, cuando fue remitido a esas instalaciones, dejaron constancia en celulares y cámaras de las amenazas, advertencias y el influyentismo del junior que resulta ser la unión entre un Ayuntamiento y un cártel. Pero nada de esto ha sido investigado. El Oficial Mayor se deslinda de su hijo, que porque ya es adulto, aunque fue el jurídico del Ayuntamiento de Tecate quien habló a nombre del Oficial Mayor y del alcalde para que le dieran la cortesía de liberar al muchacho, que ahí sigue como si nada.

Y mientras ellos, y los Guardias Nacionales ladrones, y los líderes de células de tres cárteles, gozan de impunidad, porque para Tecate no hay un Plan de Justicia (ni por parte de la gobernadora, mucho menos de la Presidenta), un niño de 14 años murió a balazos mientras dormía en su casa, en su cama, a la una de la madrugada, cuando el futuro del joven así le fue arrebatado.

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Autor(a)

Adela Navarro Bello
Adela Navarro Bello
Directora general del semanario ZETA, Consejero de Artículo 19 y del CPJ para las Américas, entre otros reconocimientos, tiene el Maria Moors Cabot 2021 de la Universidad de Columbia.
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