La zona de Santa Fe, en el sur de Tijuana, “es un ejemplo, incluso a nivel nacional, de cuestiones que no se deben hacer en temas de movilidad y de infraestructura vial”, aseguró Guillermo Willys, integrante del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana (CICTAC).
Con base en un estudio, el especialista en movilidad indicó que en esa zona hacen falta interconectar los principales bulevares, más que resolver la problemática de la glorieta del bulevar El Rosario, que es la vialidad principal.
La zona se ha densificado “muy aceleradamente” en los últimos 10 años, dijo Guillermo Willys, pero se mostró renuente sobre la solicitud de moratoria de nuevos fraccionamientos hasta que haya más salidas, hecha por ciudadanos de esa localidad.
“El desarrollo es benéfico, el desarrollo no se puede detener, pero sí es necesario que se regule”. Las autoridades tienen las herramientas técnicas y económicas, así como el apoyo social para tomar decisiones, aseveró.
En entrevista con ZETA, Luis Fernando González Vergara, presidente de la Sociedad de Urbanistas de la Zona Metropolitana de Tijuana, mencionó que la inversión que se requeriría para construir los bulevares Sánchez Taboada, Paseo Banderas y Popocatépetl para dotar a la zona de nuevos accesos sería cercana a los mil millones de pesos.
El área de Santa Fe no es la única que presenta falta de accesos ante el crecimiento poblacional que ha experimentado, ya que Colinas de la presa presenta una problemática “muy semejante”.
Publicidad
En su opinión, la construcción de esas vialidades le correspondería al gobierno estatal, ya que las administraciones municipales tienen recursos “básicamente” para el mantenimiento de éstas y bacheo, alumbrado y recolección de basura.
Tijuanenses pierden más de tres días en el tráfico
Tijuana es la quinta ciudad en el país con “mayores pérdidas económicas por tránsito vehicular”, ya que se pierden 2 mil 775 millones de pesos y cada ciudadano invierte hasta 76 horas en el tráfico cada año, indicó el integrante del CICTAC, Guillermo Willys.
Al referir datos del Instituto Mexicano de la Competitividad de 2015, el especialista destacó la necesidad de que esta ciudad fronteriza cuente con un sistema de transporte eficiente.
“Al no haber opciones de transporte público opciones de transporte de movilidad activa; como es bicicleta, como es poder caminar de una manera más más fácil, más accesible, genera, evidentemente un aumento en la tasa de motorización” afirmo.
En ese sentido, refirió que los últimos registros de 2020 señalaban que en Tijuana había un automóvil por cada dos personas; dato que implica un incremento respecto al quinquenio anterior, cuando se reportaba un automóvil por cada tres habitantes.
La tasa de motorización de 2020 todavía no contemplaba los efectos del decreto de regularización de los llamados autos “chocolate” y su impacto en el tránsito en la ciudad.






