Durante cinco días, la trigésima tercera edición del Festival de Cine Latino de San Diego (SDLFF) reunió cine de toda América Latina y Estados Unidos, con seis producciones tijuanenses, cortos boricuas, cine hecho en EE.UU. y cine chicano, en una experiencia de unidad y resiliencia que latía desde el AMC de Mission Valley.
Diego Hernández, cineasta con más de cinco años de trayectoria, recibió el Premio Corazón a Mejor Largometraje Fronterizo por “Un techo sin cielo” (2025). Grabada desde su casa en Tijuana, con amigos y familiares como protagonistas, la propuesta destacó por un retrato realista y experimental, un estilo que ha definido su trabajo reciente, como “Solía buscar la luz allá fuera”, pieza “hermana” de esta producción.
La cinta ha sido multipremiada en México, con reconocimientos como el Puma de Plata a Mejor Película Mexicana en el FICUNAM 2025, y ha circulado por festivales a nivel estatal, como Los Cabos y Ensenada.
En esta jornada también se estrenó “El Pistolero”, de Ariana Durazo, una comedia burlesca sobre los soñadores en Tijuana, mientras que “Entre Actores”, de José Paredes, cerró su recorrido por festivales del retrato de la complejidad de la vida actoral en la ciudad, donde muchos deben migrar a CDMX en busca de mejores oportunidades. A esto se suma “El Halcón”, protagonizada por Guillermo Quintanilla (Código Implacable, 2022), que sigue a un luchador retirado en una cruzada contra el crimen, con grabaciones en locaciones de Tijuana.
Por otra parte, Luis Valdez, pionero del cine chicano que llegó a Hollywood en los años ochenta con “La Bamba”, “Fiebre Latina” o “Zoot Suit”, y quien participó con voz en la película de Pixar, “Coco”, fue homenajeado previo al cierre del encuentro con “American Pachuco: The Legend of Luis Valdez”, dirigido por David Alvarado, quien además, recibió un galardón.
Valdez reconoció a la comunidad chicana en como resilientes y ejemplos de dignidad.
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En esa misma línea, el largometraje peruano “Mistura”, de Ricardo de Montreuil, fue reconocido como Mejor Largometraje de Ficción, consolidando una apuesta por relatos que cruzan lo íntimo con lo social.
En cortometraje de ficción destacó “Juanita”, de Karen, Joaquín y Uliane Tatit. En documental, “Traces of Home”, de Colette Ghunim, obtuvo el premio a Mejor Largometraje Documental, mientras que “Palmas”, de Aric López, ganó en formato corto; ambos centrados en la reconstrucción de vínculos con el origen.
“Angie”, de Angel G. Brophy, ganó como Mejor Cortometraje Fronterizo. En el apartado juvenil, “Lágrimas del Cerro”, de Erick Guzmán, Stefany López y Rosy Flores, fue reconocida como Mejor Producción Dramática.
Uno de los premios más codiciados, el del público, fue para “Vainilla”, de Mayra Hermosillo, como Mejor Ficción.
El conjunto de ganadores no responde a una sola estética dominante, pero sí a una preocupación compartida: narrar desde los márgenes, con historias que insisten en ser vistas desde su propio contexto y no desde una mirada externa o estereotipada.







