Rodrigo es un niño nacido el 12 de junio de 2024 en la Clínica 8 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Ensenada, que ha sobrevivido a una compleja cardiopatía congénita que lo mantiene en tratamiento médico constante y lo ha llevado a enfrentar operaciones.
Los padres del pequeño, Adelaida Zavala Arce y Martín Gustavo Reyes Espinosa, relataron que al momento de su nacimiento no se contaba con especialistas en cardiología pediátrica en la unidad médica, por lo que buscaron una valoración adicional con un médico particular, quien confirmó la presencia de malformaciones cardíacas.
Posteriormente, especialistas establecieron el diagnóstico de tetralogía de Fallot, una cardiopatía congénita compleja que afecta la estructura del corazón y limita la adecuada oxigenación del organismo.
Ya con los estudios se trasladaron a la Clínica 1 del IMSS en Tijuana donde el personal médico les informó que el recién nacido tenía una expectativa de vida menor a seis meses.
Desde entonces el menor ha requerido atención médica continua. A un día de nacido fue sometido a un cateterismo con el objetivo de mejorar su oxigenación, procedimiento que permitió estabilizar su estado de salud.
El 6 de febrero de 2026, la familia se trasladó a Guadalajara para continuar con el tratamiento en un hospital especializado, donde permanecieron a la espera de una intervención quirúrgica que finalmente se realizó el 10 de marzo.
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Según refirió la madre del menor, en aproximadamente tres meses se contempla un nuevo cateterismo, y este año prevén otra cirugía para conectar de manera más eficiente las venas principales hacia los pulmones y mejorar su capacidad de oxigenación.
Los diagnósticos médicos indican que en 2027 Rodrigo podría requerir una última intervención, pero existe la posibilidad de un trasplante de corazón, debido a la complejidad de su padecimiento.
La condición del menor implica cuidados permanentes. Actualmente, su nivel de saturación de oxígeno oscila entre el 65 y 70 por ciento, por lo que se le restringen actividades físicas que puedan generar fatiga, así como episodios de llanto prolongado.
Desde el nacimiento del niño, su madre ha dejado de trabajar para dedicarse a su cuidado, mientras que el padre ha sostenido los gastos en la medida de sus posibilidades. La familia ha tenido que vender un terreno y cubrir costos derivados de traslados, estancias prolongadas en Tijuana y Guadalajara, así como tratamientos médicos.
Para solventar los gastos, han recurrido a actividades como boteos y rifas, además de apoyarse en ingresos eventuales. En los próximos meses, prevén continuar con estas acciones e incluso iniciar un pequeño negocio que les permita hacer frente a los costos médicos, incluyendo cuotas del seguro social, traslado y hospedajes







