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lunes, febrero 23, 2026
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Sufrimiento social

No todo está podrido en Dinamarca. El diablo tienta, a con quien ya cuenta. Y no cuenta con todos, como decía mi abuelita, José Iturriaga.

 

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¡Dios mío, si borracho te ofendo, con la cruda me sales debiendo! Estamos inmersos en la dinámica social, vivimos unas circunstancias, formamos parte de ellas. Todas las religiones se viven en la comunidad humana. Y como el hombre es un ser en vías de realización, habrá que encontrar la manera de vivir bien, ser feliz.

El que por su gusto es buey, hasta la coyunda lame. Hay que ser conscientes de nuestra conciencia y libertad. La debilidad humana es evidente en el mundo. Uno de los caminos que hay que aceptar para no enloquecer, es lo que el psiquiatra Viktor Frankl plantea en El Hombre Doliente, el dolor como un camino para aprender a vivir. Él lo vivió al extremo en Auschwitz-Birkenau como sobreviviente del holocausto hebreo.

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Los excesos de miles de mujeres hermosas y jóvenes que fueron cautivadas por la vida fácil de la prostitución, la pornografía y adicciones, es doloroso observarla en las calles de San Diego, Phoenix, Los Ángeles, y en muchísimas ciudades del mundo. Son hombres y mujeres perdidos en el hacinamiento y enfermedades. Un círculo vicioso entre volver y volver a lo mismo. Sin una luz de renovación.

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Hace 30 años, en Mexicali, el padre Juan Faus Pujol, fundó con el padre Ricardo Campos, Casa de la Esperanza, que en 2026 inicia con el tratamiento sólo para mujeres; 29 años sólo para varones, ya no.

No es un secreto que, para evadir cansancio, sufrimiento, responsabilidad familiar, laboral, las personas -escribe Carlo Cocciolli- se convierten en Hombres en fuga. Del alcohol se ha pasado a lo que sea y como sea. Incluso una vergonzosa alianza entre gobiernos y crimen organizado. Una lucha que ha ido hasta ejecutar a los sufrientes adictos en los mismos centros de rehabilitación, muchos sin regulación y en donde se distribuye -paradójicamente-  la droga, que hace perder todo el encanto del esfuerzo de la recuperación.

El que quiera ser buen charro, poco plato y menos jarro. No termina la fiebre navideña y ya están las roscas, y luego los corazones de chocolate, y así, la gente va descubriendo la programación comercial, la vida conductual, el hombre condicionado a un ciclo temporal, superficial, en donde su libertad depende si tiene con que pagar; incluso hay que pagar para librarse de un vicio porque las policías espirituales también exigen una lana. El que por su gusto muere, ni camposanto merece.

Para no creerse, pero el Tren de Aragua está desplazando en la Ciudad de México a los tratantes de mujeres, distribuidores de drogas y corruptores de menores. Llegados de Venezuela o Sudamérica, le hacen la guerra al crimen organizado mexicano. Revela la revista Proceso de febrero de 2026.

El que recuerda que Dios lo gira, es el mejor que se libra de la ira. Cuando le preguntaron al poeta Octavio Paz si creía en Dios, se concretó a expresar: Yo sólo sé que hay alguien más grande que yo que me deletrea. En plena Cámara Legislativa hay quien reprime a otros legisladores para no mencionar a Dios, quien no es bienvenido por muchos criminales de saco convertidos en políticos. Eso sí, los oiremos cantando Ciñe oh Patria tus sienes de oliva, de la paz del arcángel divino, que en el cielo tu eterno destino, por el dedo de Dios se escribió.  Tanto que hablan mal de don Benito Juárez, y casó a todos sus hijos por la Iglesia Católica, y por ahí está el decreto original con el que constitucionalizó el descanso obligatorio por la Semana Santa.

El que quiera vencer aprenda a padecer.  Estamos aprendiendo a descubrir el valor de la cruz, del sufrimiento, del dolor, para aprender a vivir.

 

Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.

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