El Banco de México (Banxico) informó el 3 de febrero de 2026 que las remesas familiares recibidas en el país durante 2025 registraron una contracción de 4.56 por ciento respecto a 2024, su mayor descalabro anual en 16 años. Los ingresos por este concepto se ubicaron en 61 mil 719 millones de dólares, cifra inferior a los 64 mil 746 millones de dólares contabilizados el año previo, según datos sin ajuste estacional del banco central.
La caída en las remesas representó el primer retroceso anual después de 11 años consecutivos con incrementos. El último descenso previo se registró en 2009, durante la crisis financiera global, cuando el indicador se hundió 15.51 por ciento. La contracción de 2025 colocó los flujos de remesas en sus niveles más bajos desde 2022.
El descenso en los ingresos por remesas ocurrió en un contexto de debilitamiento del mercado laboral estadounidense y de políticas migratorias más restrictivas implementadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien asumió su segundo mandato en enero de 2025. Según Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, la disminución se vinculó al deterioro del empleo en Estados Unidos y al temor de los migrantes de ser deportados, lo que limitó su capacidad para enviar dinero a sus familias en México.
El número de operaciones para el envío de remesas disminuyó 5.48 por ciento anual durante 2025, al totalizar 155.74 millones de transacciones, frente a los 164.77 millones registrados en 2024. Esta fue la primera reducción en el volumen de envíos en 16 años, con una profundidad solo menor a la caída de 7.81 por ciento observada en 2009.
La reducción en el número de operaciones no pudo ser compensada por el incremento en el valor promedio de la remesa, que aumentó 1 por ciento respecto a 2024, al alcanzar los 397 dólares, un nivel récord. Este monto representó un crecimiento desde los 393 dólares registrados el año anterior, según datos del Banco de México. El 99.1 por ciento del total de los ingresos por remesas se realizó a través de transferencias electrónicas, al alcanzar 61 mil 197 millones de dólares.
Con cifras desestacionalizadas, la captación de recursos por remesas se cifró en 61 mil 877 millones de dólares en todo 2025, un monto que resultó 4.08 por ciento por debajo de las contabilizadas en 2024, confirmando el fin de 11 años con expansión consecutiva.
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El mes de diciembre de 2025 interrumpió una racha de nueve descensos consecutivos a tasa anual. Las remesas sumaron 5 mil 322 millones de dólares, lo que implicó un crecimiento de 1.90 por ciento respecto al mismo mes de 2024 y superó las expectativas del consenso de Bloomberg, que se situaban en 5 mil 200 millones de dólares. El avance anual en las remesas de diciembre fue apoyado por el crecimiento de 8.80 por ciento en el valor promedio de los envíos de dinero, que alcanzó los 408 dólares, pese a que el número de operaciones sufrió una merma anual de 6.35 por ciento.
El deterioro en las remesas afectó particularmente a cinco estados mexicanos —Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Zacatecas— que dependen de estos recursos para más del 10 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), según datos de Banco Base. La reducción en el envío de dinero limitó el consumo cotidiano de los hogares y su capacidad de compra, complicando los esfuerzos para reducir la pobreza y mejorar la movilidad social, señaló el académico Enrique Díaz-Infante, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
México se mantiene como el segundo mayor receptor de remesas del mundo, después de India, según el Banco Mundial. Las remesas representaron aproximadamente el 3.4 por ciento del PIB nacional en 2024, superando incluso los ingresos petroleros y constituyendo una de las cinco principales fuentes de divisas del país.
De cara a 2026, el panorama permanece incierto. Analistas de BBVA Research señalaron que la evolución de estos flujos dependerá de la economía de Estados Unidos, el comportamiento del mercado laboral estadounidense y la situación de los migrantes. La continuidad de las políticas migratorias restrictivas en Estados Unidos podría mantener la tendencia descendente en los envíos de dinero hacia México.






