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martes, febrero 10, 2026
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Miguel Ángel Alba Díaz (1951-2026), el Obispo que evidenció la violencia en BCS

El 2 de febrero, la Diócesis de La Paz y el Episcopado Mexicano confirmaron la muerte del obispo de Baja California Sur, Miguel Ángel Alba Díaz, quien durante más de dos décadas prestó servicio a la comunidad católica de la entidad y en sus últimos años evidenció la inseguridad y violencia que se vivía en poblaciones de municipios del norte.

“Con Esperanza en la Resurrección comunicamos que nuestro hermano, Mons. Miguel Ángel Alba Díaz, obispo emérito de La Paz, Baja California Sur, ha sido llamado hoy a la Casa del Padre. Como Iglesia pedimos a todos los fieles que eleven sus oraciones por su eterno descanso y manifestamos nuestras condolencias a sus familiares, amigos y fieles de la Diócesis de La Paz”; con este mensaje el Episcopado anunció a la sociedad el deceso del líder religioso.

“Rogamos a nuestro Señor Jesucristo, lo reciba y premie con su Reino, por su generoso servicio y entrega pastoral en bien del pueblo encomendado; y a todos nosotros los que todavía peregrinamos a la Casa del Padre, imploramos que nos conforme en esta tribulación con la esperanza de la Vida Eterna”, expresaron.

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Alba Díaz había sido hospitalizado durante el fin de semana, según informó en su momento la Diócesis de La Paz.

Apenas el 24 de enero, el obispo ofreció su última misa en una celebración religiosa que integró una marcha por la paz, que se lleva a cabo cada año, y la fiesta por su cumpleaños número 75.

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La partida del líder de la Iglesia Católica se dio dos días después de que el Vaticano aceptó su renuncia como Obispo de la Diócesis de La Paz, luego de que hace tres años no aceptaron su salida del cargo.

“La Nunciatura Apostólica en México, a través de la Secretaría General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que su Santidad el Papá León XIV, ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la Diócesis de La Paz en Baja California Sur presentada por S.E. Mons. Miguel Ángel Alba Díaz”, informó el Vaticano el 31 de enero.

Las autoridades eclesiásticas confirmaron que Miguel Ángel Espinosa Garza queda oficialmente como el sucesor de Alba Díaz y el nuevo Obispo de Baja California Sur.

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“Agradecemos el ministerio episcopal que ha desempeñado generosamente S.E. Mons. Miguel Ángel Alba Díaz y encomendamos el ministerio episcopal de S.E. Mons. Miguel Ángel Espinoza Garza “, reiteró la Nunciatura Apostólica en México.

Cabe recordar que Espinoza Garza se desempeñó como obispo coadjutor desde noviembre de 2022, recorriendo el territorio sudcaliforniano en estos tres años antes de asumir el cargo oficialmente.

El 24 de enero hubo celebración de una marcha de la paz y de su cumpleaños 75, Foto: Cortesía Diocesis de La Paz

¿QUIÉN FUE MIGUEL ÁNGEL ALBA DÍAZ?

En testimonios de fieles creyentes de la Iglesia Católica, Miguel Ángel Alba Díaz es descrito como un líder cercano a la población, que se interesó por los problemas espirituales y materiales de las distintas comunidades de Baja California Sur.

Nacido en Monterrey, Nuevo León, el 23 de enero de 1951, el 28 de agosto de 2001 fue nombrado como el tercer Obispo de Baja California Sur por el Papa Juan Pablo II.

Cursó los estudios de Ciencias y Humanidades en el Seminario Arquidiocesano de Monterrey de 1962 a 1967; Filosofía, de 1967 a 1970; y Teología, de 1970 a 1974, hasta que fue ordenado como sacerdote el 31 de mayo de 1975.

Fue vicario parroquial de María Reina (1977-1979), ecónomo del Seminario, coordinador del Instituto de Filosofía (1979-1982) y rector del Seminario Arquidiocesano de Monterrey (1982-1995).

El 10 de junio de 1995 fue nombrado obispo titular de Fessei y auxiliar de la Arquidiócesis de Oaxaca.

Para el 16 de julio de 2001, el Papa Juan Pablo II lo designa para la Diócesis de La Paz, y de 2004 a 2006 formó parte del Consejo Superior de la Universidad Pontificia de México.

De 2007 a 2009 fue nombrado responsable de la Dimensión Justicia, Paz y Reconciliación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, para la Pastoral social, y representante de la Provincia Eclesiástica de Baja California de 2007 a 2009.

Como ZETA lo dio a conocer en 2022, Alba Díaz alzó la voz por comunidades de Baja California Sur que enfrentaban la inseguridad y la violencia en medio de la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2, mejor conocido como Covid-19.

“Por desgracia los feminicidios, las desapariciones forzadas, la extorsión a comerciantes y pescadores, son realidades que viven muchas personas de nuestro pueblo; es por eso que no podemos permanecer callados, nuestro silencio se vuelve cómplice”, denunció a inicios de 2022 desde el púlpito.

Aunque las autoridades negaron que existían querellas formales por cobro de piso, el obispo se mantuvo firme al denunciar que había poblaciones pesqueras del norte de la entidad que enfrentaban ya esta modalidad de extorsión que se atribuye a agrupaciones del crimen organizado.

“Antes las bandas criminales querían tener el monopolio de la venta de la droga en un determinado territorio, hoy las bandas ya no pretenden eso; pretenden el control absoluto de nuestras comunidades, les quitan a nuestros pescadores el fruto de la su pesca y les dan a cambio migajas de dinero”, denunció el líder a través de su homilía.

También se mantuvo firme en apoyo con familiares de víctimas de desaparición, mencionándolos y ofreciendo encuentros religiosos en homenaje de quienes enfrentan esta problemática de inseguridad en la entidad.

El respaldo del obispo no pasó desapercibido para el Colectivo Búsqueda x La Paz. En cuanto las autoridades eclesiásticas confirmaron su fallecimiento, integrantes de la asociación –que encabeza los esfuerzos por localizar a las víctimas de desaparición en Baja California Sur– se pronunciaron al respecto.

“Las madres buscadoras le agradecemos su sencillez, austeridad y amor a los más necesitados. Su ejemplo vivirá en nosotros. Gracias por siempre orar por nosotros, por alzar la voz por nuestros desaparecidos en nuestra mente y corazón”.

“Señor, gracias por habernos dado a este pastor. Te encomendamos su alma con la firme esperanza de que resucitará en el último día. Gracias por los dones con los que enriqueció a nuestra Iglesia”, expresaron en redes sociales.

Desde el 31 de enero, Miguel Ángel Espinosa Garza es oficialmente el obispo de BCS, Foto: Cortesía Diocesis de La Paz

 

Tras la muerte del obispo, diversos actores políticos publicaron mensajes en homenaje a Alba Díaz, destacándolo como un líder religioso de trascendencia en la sociedad de Baja California Sur, incluyendo a autoridades con las que se enfrentó al denunciar la violencia e inseguridad, como el gobernador del Estado, Víctor Castro Cosío.

Castro Cosío aseguró que, a pesar de las diferencias, tenía una amistad con Miguel Ángel Alba Díaz y que incluso había un compadrazgo religioso.

“Quiero decirles que con el Obispo me unía una relación amistosa muy fuerte; nada más y nada menos él me bautizó a mis hijas. Teníamos un compadrazgo religioso, (aunque) tuvimos diferendos”, reconoció.

Recordó que llegaron a confrontarse por diferencias ideológicas con respecto al tema del aborto, sosteniendo que su postura no era hacer una campaña a favor de la interrupción del embarazo, sino que está en contra de la criminalización de mujeres.

“Otra diferencia fue el derecho pleno a las mujeres a la libertad de; él no estuvo de acuerdo con esta postura de la Cuarta Transformación”, dijo.

“Yo siempre le dije: ‘Padre, lo que nosotros no queremos es criminalizar a las mujeres que decidan sobre su cuerpo’, no a la criminalización; no es que yo haga una campaña pro aborto, eso tampoco. Ni la hemos hecho, ni la voy a hacer”, agregó.

Asimismo, comentó el episodio en el que el líder religioso denunció casos de cobro de piso, inseguridad y violencia, que se registraban principalmente en el municipio de Comondú. Aun así, insistió en que fue una gran persona y que incluso fue a visitarlo cuando estuvo enfermo.

“Él hizo un recorrido en Comondú en su tiempo, tenía razón es una buena parte que yo se la di siempre. Me hizo una carta, primero privada, mi amigo, pero la hizo pública. Yo ya hice pública mi posición; bueno, es como si los desaciertos de la Iglesia los hago públicos”, compartió.

“Pero era una gran persona con la que estuve en las buenas y las malas, yo lo fui a ver enfermo, conmigo fue una buena persona”, finalizó.

 

COMUNIDAD CATÓLICA SE UNE EN EL ÚLTIMO ADIÓS

Desde el lunes 2 hasta el miércoles 4 de febrero se llevaron a cabo las honras fúnebres para despedir a Miguel Ángel Alba Díaz. Su cuerpo permaneció por dos días en el Santuario de Guadalupe y luego fue trasladado a la Catedral de Nuestra Señora de La Paz, lugar en el que permanecerán sus restos.

Miguel Ángel Espinosa Garza, quien desde el 31 de enero es oficialmente el nuevo obispo de la Diócesis de La Paz, recordó a Alba Díaz como un líder pastoral muy cercano a la gente, que conocía todos los ranchos, los pueblos y las familias.

“A cualquier lugar que iba, me recordaban anécdotas, momentos que habían vivido con él. Con esa cercanía que tenía con la gente, era un pastor muy sensible a las necesidades de la gente tanto materiales como espirituales. Buscó siempre colaborar y ayudar para aliviar tanto unas como otras”, expresó.

“En un pueblo siempre hay personas muy significativas que lograron dar muchos frutos, gracias a Dios en nuestros pueblos se van construyendo con la historia de muchos. Don Miguel será siempre una persona que recordaremos. Como Iglesia tenemos una historia grande, muchos hombres y mujeres generosos que han caminado con fe, amor y caridad sembrando el evangelio; los frutos que dejó don Miguel seguirán prevaleciendo por mucho tiempo”, comentó.

Durante 48 horas miles de personas visitaron el Santuario, haciendo largas filas para poder acercarse al féretro y darle el último adiós.

Miguel Ángel Alba Díaz dejó huella en la sociedad sudcaliforniana, no sólo en el plano religioso, Foto: Cortesía Diocesis de La Paz

El cuerpo del obispo fue levantado para trasladarlo a la Catedral, donde celebraron una última misa en su honor, recordando que apenas el 24 de enero festejaron ahí su cumpleaños 75.

“¿Qué es lo que queremos? Sobre todo, seguir dando gracias. Hace una semana estábamos reunidos el 24 de enero, también en el atrio, recordando y celebrando su vida; seguimos recodando y agradeciendo su vida”, mencionó Espinosa Garza.

“Lo ponemos en las manos de Dios y nos ayuda a mirar a Dios, nos ayuda a poner en sus ojos en el cielo. Un cielo al que no esperamos nada más llegar, sino ir viviendo desde aquí en la tierra”, concluyó.

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Autor(a)

Gilberto Santiesteban
Gilberto Santiesteban
Reportero sudcaliforniano, egresado de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). Me dedico sobre todo a dar voz y cobertura a las causas ciudadanas en mi estado. Ante todo creo en la libertad de expresión y la libertad de prensa, incluyendo las responsabilidades y retribuciones que estas conllevan.
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