El 11 de febrero de 2026, el congresista republicano Carlos Antonio Giménez acusó públicamente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de actuar como instrumento del Gobierno de Cuba y de colaborar con el régimen de la isla, mientras que Roberto Velasco Álvarez, subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), defendió que la política exterior mexicana es soberana, se basa en principios históricos y exige respeto a las decisiones de México. La confrontación se produjo en medio de la polémica por los envíos de ayuda humanitaria de México a Cuba, las versiones sobre presuntos envíos clandestinos de petróleo y la discusión en Estados Unidos respecto a sanciones contra quienes abastecen de combustibles a la isla.
En un mensaje difundido en redes sociales, Carlos Antonio Giménez afirmó que Claudia Sheinbaum Pardo es “una marioneta de la dictadura en Cuba” y sostuvo que el Gobierno mexicano utiliza recursos del pueblo de México para “oxigenar” al régimen cubano mediante supuestos envíos de petróleo y respaldo político. El legislador añadió que las declaraciones de Sheinbaum Pardo contra la activista opositora Rosa María Payá evidencian una colaboración preocupante con el Gobierno de la isla y calificó la política mexicana hacia Cuba como una acción que, a su juicio, socava la política exterior de Estados Unidos. En intervenciones previas, Giménez también advirtió que cada barril de petróleo enviado a Cuba representa un apoyo directo a una dictadura y vinculó este tema con las discusiones comerciales entre México y Estados Unidos.
Ante estos señalamientos, Roberto Velasco Álvarez, subsecretario para América del Norte de la SRE, respondió que Claudia Sheinbaum Pardo fue electa democráticamente por el electorado mexicano y subrayó que la política exterior de México es soberana y se sostiene en principios históricos como la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de controversias. Velasco Álvarez informó que transmitió personalmente al congresista republicano que México no busca una confrontación con Estados Unidos, pero sí reclama respeto a sus decisiones y a la conducción de su política exterior, e insistió en que el Gobierno mexicano mantiene disposición para un “diálogo constructivo” con las autoridades y legisladores estadounidenses. El subsecretario recordó que México se considera un socio sólido de Estados Unidos, particularmente en América del Norte, y que cualquier desacuerdo debe procesarse por la vía diplomática y no mediante descalificaciones públicas.
En paralelo a este intercambio, la Embajada de México en Estados Unidos difundió un comunicado en el que negó que el Gobierno mexicano enviara petróleo a Cuba de forma clandestina y calificó esas versiones como parte de una “narrativa diseñada para desinformar”. La representación diplomática explicó que contenidos difundidos en redes sociales y algunos espacios mediáticos presentaron como hecho el supuesto uso de esquemas encubiertos para trasladar crudo desde puertos mexicanos hasta la isla, lo que, según el documento, no estaba respaldado por información verificable. La Embajada reiteró que la actuación del Gobierno de México respecto a Cuba se enmarca en el derecho internacional y en las decisiones soberanas de la Administración encabezada por Sheinbaum Pardo.
Al mismo tiempo, el Gobierno de México confirmó el envío de más de 814 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba, a través de dos buques de la Secretaría de Marina que zarparon del puerto de Veracruz con víveres y productos de primera necesidad destinados a la población civil cubana. De acuerdo con la SRE, el cargamento incluyó alimentos como leche, arroz, frijol, productos cárnicos, galletas y artículos de higiene personal, y formó parte de una operación instruida por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en respuesta a la crisis económica y de abastecimiento que atraviesa la isla. La Cancillería señaló que este tipo de apoyo se inscribe en la tradición de cooperación internacional de México con países de América Latina y en la política de ayuda humanitaria del Gobierno Federal.
En este contexto, Sheinbaum Pardo expresó que considera injustas las sanciones impuestas por Estados Unidos a países que venden petróleo a Cuba, al argumentar que dichas medidas afectan principalmente a la población cubana. La presidenta de la República sostuvo que México ha priorizado la ayuda humanitaria, como el envío de alimentos, y que su Gobierno realiza gestiones diplomáticas para explorar fórmulas que permitan mantener el apoyo a la isla sin activar sanciones comerciales estadounidenses relacionadas con el suministro de hidrocarburos. Sheinbaum Pardo afirmó que la política de su Administración busca separar la asistencia a la población de las diferencias políticas con el régimen cubano y que la relación con Cuba se guía por criterios históricos de cooperación bilateral.
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En materia de transporte aéreo, la presidenta de la República indicó que los vuelos de aerolíneas mexicanas hacia Cuba no se suspendieron pese a la escasez de turbosina en la isla, debido a que las aeronaves se abastecen de combustible en territorio mexicano antes de volar a La Habana y otros destinos. Información de empresas del sector estableció que compañías como Aeroméxico y Viva Aerobus mantienen operaciones hacia Cuba bajo este esquema de carga de combustible en México, mientras la isla enfrenta limitaciones para suministrar turbosina a aeronaves comerciales. Autoridades cubanas, por su parte, han reconocido la llegada de ayuda humanitaria mexicana y han anunciado ajustes en su programación de vuelos por la falta de combustible, al tiempo que agradecen el envío de víveres desde México.
Las acusaciones de Carlos Antonio Giménez y la defensa planteada por Roberto Velasco Álvarez se desarrollan en un escenario en el que el Gobierno de Estados Unidos mantiene presiones y posibles sanciones hacia actores que abastecen de combustibles a Cuba, mientras el Gobierno de México intenta sostener su margen de acción en materia de cooperación humanitaria. Diversos análisis señalan que, tras envíos relevantes de crudo mexicano a la isla en años recientes, el Gobierno mexicano redujo o detuvo esas exportaciones para evitar sanciones directas, pero mantuvo los apoyos mediante envíos de alimentos y asistencia logística. En este contexto, la subsecretaría a cargo de Velasco Álvarez y otras áreas de la SRE participan en el diálogo con autoridades estadounidenses para procesar las diferencias generadas por la política mexicana hacia Cuba y por las declaraciones públicas del congresista republicano.
La llegada de los buques mexicanos con más de 814 toneladas de víveres a Cuba, la continuidad de los vuelos comerciales abastecidos con turbosina en México y la negativa oficial a cualquier envío clandestino de petróleo configuran el eje de la postura mexicana frente a la controversia actual. En las próximas semanas, el desarrollo de las conversaciones entre ambos países y las decisiones que adopten las autoridades estadounidenses respecto a sanciones o medidas adicionales contra proveedores de combustibles a Cuba podrían influir en los siguientes anuncios del Gobierno mexicano en materia de ayuda humanitaria y de cooperación energética con la isla.





