25.9 C
Tijuana
domingo, febrero 8, 2026
Publicidad

La consolidación de Bad Bunny

En un arranque de año marcado por su histórico triunfo en los Grammy, el artista puertorriqueño vive el mejor momento de su trayectoria. Su participación en el show de medio tiempo del Super Bowl LX lo coloca en el centro de una conversación que rebasa la música y cruza por la política, la identidad latina y el peso cultural del espectáculo más visto de Estados Unidos

 

Apenas comienza el año y Bad Bunny ya se encamina a otro de los momentos más visibles de su carrera. Este domingo 8 de febrero, el artista puertorriqueño encabezará el show de medio tiempo del Super Bowl LX, que se celebrará en el estadio Levi’s de Santa Clara, California. Su participación en el evento televisivo más visto de Estados Unidos captó la atención y detonó una conversación más compleja de lo que se podría esperar.

Publicidad

Anuncio

Su presentación provocó reacciones desde distintos sectores, entre ellas la del presidente Donald Trump, quien declaró públicamente que no asistirá al espectáculo.

Así es como la figura de Bad Bunny aparece como un nuevo punto de choque dentro de un espectáculo bajo la dirección de Roger Goodell y de Roc Nation, compañía de Jay Z que desde hace años busca su relación con temas sociales y culturales. Así, la elección del “Conejo Malo” responde no sólo a su alcance global, sino también a la carga simbólica y polémica que lo rodea como artista latino.

Publicidad

Anuncio

A pesar de que Forbes estima que el artista generó alrededor de 66 millones de dólares durante 2025, colocándolo como el décimo músico mejor pagado del mundo, su presencia en el Super Bowl no representa ganancia alguna, al menos no directamente. Como ocurre con todos los artistas que han pasado por ese escenario, el pago no existe.

Este momento llega a la par del triunfo de “Debí Tirar Más Fotos” al Grammy Álbum del Año, convirtiéndose en el primer álbum completamente en español en obtener el reconocimiento que no recaía en una producción en este idioma desde Carlos Santana a principios de los años 2000 con Supernatural.

Publicidad

Aquella noche fue especial para el artista. Además del galardón principal, obtuvo un segundo gramófono en la categoría de Mejor Álbum de Música Urbana, con lo que suma seis premios Grammy y 16 nominaciones a lo largo de su carrera. A estas cifras se añaden 17 Latin Grammy, consolidando su peso dentro y fuera del foco anglosajón.

Durante su discurso, aprovechó el escenario para enviar un mensaje político directo:

“Antes de agradecer a Dios, quiero decir: ICE fuera. No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos también. No existe nada que no podamos lograr. Gracias a las personas que creyeron en mí. Gracias mami por parirme en Puerto Rico, te amo. Dedico esto a todas las personas que han perdido un ser querido, a todos los latinos. Quiero dedicarle este premio a todas las personas que tuvieron que dejar sus tierras, su país”, expresó el intérprete de “WELTiTA”.

La postura crítica del cantante frente a temas sociales no es reciente. En su sexto disco, lanzado en enero del año anterior, Benito Antonio Martínez Ocasio se posicionó múltiples veces contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en ingles), explorando la problemática migratoria de manera directa en algunos temas y más sutil en otros.

En su canción “NUEVAYoL” aparece un clip satírico en el que se escucha una voz similar a la del mandatario estadounidense, donde ofrece una disculpa y afirma que el país no sería nada sin los migrantes. El tema forma parte del álbum galardonado y se espera que sea una de las piezas que podría integrar su presentación.

Además, este álbum representa una reconexión con sus raíces y un giro sonoro que lo lleva a explorar géneros tradicionales como la plena, la salsa, la bomba y el jíbaro, alejándose parcialmente del trap que marcara sus inicios. La crítica social atraviesa todo el proyecto, pues habla del arraigo, del territorio y de las personas, con una nostalgia constante que invita a valorar el presente y vivirlo con mayor conciencia.

Esa misma conexión con Puerto Rico se reflejó en la gira “No Me Quiero Ir De Aquí”, con una residencia de 30 conciertos a lo largo de tres meses en la isla.

Uno de los elementos a destacar que acompañaron este proyecto fue “La Casita de Bad Bunny”, una escenografía diseñada por Mónica Monserrate y Rafael Pérez. Se trata de una representación simbólica de una casa tradicional puertorriqueña, la misma que el artista tuvo que dejar mientras su fama crecía. Dentro del show, funciona como un segundo escenario que le permite interactuar de manera más cercana con el público, interpretar versiones acústicas, presentar arreglos alternativos y compartir el espacio con invitados.

Por “La Casita” desfilaron figuras como LeBron James, Penélope Cruz y Austin Butler. En todas las funciones hubo artistas invitados, en su mayoría del género urbano y de Puerto Rico, como Jowell & Randy, Ñengo Flow, Arcángel y De La Ghetto, aunque también participaron figuras de otros países, como el colombiano Feid y el dominicano El Alfa, así como actrices e influencers mexicanas como Loreto Peralta y María Bottle.

Hijo de un conductor de camiones y una maestra, Benito, nació el 10 de marzo de 1994 en San Juan, aunque creció en el municipio costero de Vega Baja. Proviene de una familia de clase media baja y tiene dos hermanos menores, Bernie y Bysael. Actualmente, el cantante divide su vida entre Puerto Rico, Miami y Los Ángeles, mientras continúa haciéndose lugar dentro de la música global.

Su historia musical comenzó en el coro de la iglesia, donde cantaba desde los 13 años, antes de subir sus primeras canciones a SoundCloud, plataforma que eventualmente lo llevó a firmar su primer contrato de producción.

Antes de dedicarse de lleno a la música, estudiaba Comunicación Audiovisual en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo y trabajaba como empacador en un supermercado. En 2016, canciones como “Diles” y “Soy peor” marcaron su salto a la fama. Un año después llegaron colaboraciones como “Krippy Kush”, junto a Farruko; “Ahora me llama”, con Karol G, cuyo video superó los 700 millones de reproducciones y alcanzó el número 10 del listado latino de Billboard; y “Mayores”, junto a Becky G.

A lo largo de su carrera ha mantenido una estrecha relación con el artista colombiano J Balvin, con quien lanzó el álbum colaborativo Oasis en 2019. También trabajó con Drake en “MIA” (2018), con Cardi B en “I Like It” y con Jennifer Lopez en “Te gusté”. Fue esta última quien, junto a Shakira, lo invitó al show de medio tiempo de la NFL, donde apareció junto a J Balvin con una imagen muy distinta a la que proyecta actualmente.

Al pasar los años, Benito no sale del ojo público, ni siquiera lo hizo durante la pandemia. Uno de los cambios más evidentes ha sido su imagen, pues de los cortes de cabello extravagantes, las cadenas y la ropa que exhibía marcas de lujo, pasó a una estética más sobria y coherente con su discurso actual. El sombrero de paja, las camisas ligeras y su cabello rizado se han convertido en parte de su sello visual.

- Publicidad -spot_img

Autor(a)

- Publicidad -

Puede interesarte

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

-Publicidad -

- Notas recientes -

Destacadas

-Publicidad -