Los nuevos aranceles globales de 10% impuestos por Donald Trump, presidente de Estados Unidos, entraron en vigor este 24 de febrero de 2026, horas después de que la Suprema Corte de ese país invalidara los amplios gravámenes que el mandatario había impuesto previamente bajo poderes de emergencia.
Trump firmó una orden ejecutiva el 21 de febrero del mismo mes y año que autoriza el impuesto de 10% a las importaciones, apenas horas después del fallo judicial. Aunque amenazó con elevar la cifra a 15%, no emitió una directiva formal para aumentar la tasa antes de las 12:01 horas del martes, momento en que entró en vigor el gravamen de 10%. Según un funcionario del Gobierno de Estados Unidos que habló bajo condición de anonimato, la Casa Blanca trabaja en una orden formal que elevaría la tasa arancelaria global a 15%, aunque la fecha de implementación de ese gravamen más alto no ha sido definida.
El mandatario aplica el arancel base bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite al presidente imponer el gravamen durante 150 días sin aprobación del Congreso. Recurrió a este mecanismo después de que el tribunal determinara que había violado una ley de poderes de emergencia al utilizarla para imponer sus llamados aranceles “recíprocos” a bienes de países de todo el mundo. La tasa arancelaria efectiva promedio de Estados Unidos se ubicará en torno a 10.2%, incluidas exenciones vigentes, frente a 13.6% antes de la decisión judicial, según un análisis de Bloomberg Economics. Con un gravamen global de 15%, esa tasa efectiva sería de aproximadamente 12%.
La orden mantuvo exenciones para bienes que cumplen con el pacto comercial de América del Norte entre Estados Unidos, Canadá y México, así como para ciertos productos agrícolas contemplados bajo los gravámenes invalidados. No obstante, la falta de claridad desde Washington generó confusión en todo el mundo respecto a la agenda arancelaria del mandatario. Socios comerciales clave, incluidos la Unión Europea e India, suspendieron abruptamente negociaciones en curso en medio de la incertidumbre. La Unión Europea congeló la ratificación de su acuerdo con Estados Unidos el 23 de febrero del mismo mes y año, en tanto que funcionarios de Nueva Delhi pospusieron conversaciones previstas para cerrar un acuerdo comercial interino.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, intentó enviar un mensaje de estabilidad a los socios del país. “Queremos que entiendan que estos acuerdos van a ser buenos acuerdos. Vamos a respetarlos. Esperamos que nuestros socios también los respeten”, declaró en el programa Face the Nation de CBS. Sin embargo, el argumento resultó poco tranquilizador para algunas grandes economías. Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo, señaló en el mismo espacio que es “críticamente importante” que el comercio global tenga “claridad” por parte del Gobierno de EE.UU.
El equipo de Trump reiteró que los aranceles seguirán siendo centrales en su política comercial y anunció planes para lanzar una serie de investigaciones en plazos acelerados que permitan imponer nuevos gravámenes de forma unilateral, con el objetivo de reconstruir el régimen arancelario que el fallo judicial desmanteló en la práctica. Las pesquisas —que aún no han sido anunciadas oficialmente— abarcarían el impacto de importar bienes industriales como baterías, hierro fundido, equipos para redes eléctricas y de telecomunicaciones, tuberías de plástico y algunos químicos, todo ello con base en preocupaciones de seguridad nacional. Aunque constituyen un paso previo a nuevos aranceles, podrían tardar meses en concluir.
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La amenaza de elevar la base global a 15% también inquietó a algunos aliados tradicionales que negociaron acuerdos con Trump. Reino Unido, que pactó una tasa de 10% el año pasado, enfrenta la posibilidad de que el nivel más alto afecte negativamente a sus exportadores. En sentido contrario, naciones con posiciones más adversas respecto a Washington, como China, podrían ver fortalecida su posición en las negociaciones, ahora que los poderes de emergencia del presidente estadounidense han sido limitados por el poder judicial. Trump tiene previsto visitar Pekín a finales del próximo mes para una reunión con su homólogo, Xi Jinping.
Los aranceles entraron en vigor horas antes del discurso sobre el Estado de la Unión que Trump pronunció ante el Congreso, al que asistieron demócratas y algunos republicanos que se han opuesto a elementos de su política comercial. El rechazo público a las medidas arancelarias continúa en aumento: una encuesta de Washington Post, ABC e Ipsos reveló que 64% de los estadounidenses desaprueba la gestión del mandatario en materia de aranceles, frente a 34% que la aprueba.






