“Es difícil que un editor o que alguien le dé importancia al aforismo, porque aparte yo creo que la gente desconoce mucho de eso y libros de ésos no se venderían como los de otros géneros”, expresó el poeta jalisciense que celebra 75 años en 2026
Popular y reconocido, genial tanto como lúdico, Raúl Aceves es el poeta jalisciense que en 2026 celebra 75 años de vida con la publicación de su más reciente poemario, “Por la sonora galería del aire”, editado en 2025 por Salto Mortal, bajo la edición de Roberto García y dirección general de la edición a cargo de Yolanda Ramírez Míchel.
“‘Por la sonora galería del aire’ es un caleidoscopio poético donde Raúl Aceves convierte las palabras en conjuros, ecos y revelaciones. Chamán de la lengua y niño del lenguaje, el poeta juega con la inocencia de quien descubre el mundo, pero también con la seriedad de quien sabe que la palabra toca lo profundo”, tal como presenta a Raúl Aceves la editorial Salto Mortal.
“Yo creo que estoy ya una etapa de madurez, espero que no entre en la decadencia muy pronto”, expresó a ZETA Raúl Aceves con su clásica ironía, a propósito de su trayectoria como poeta y aforista de Guadalajara, cuyas andanzas por la literatura breve vienen desde la década de los 80.
EN EL CLUB DE PERIQUETEROS
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Aunque publicó su primer poemario “Cielo de las cosas devueltas” en 1982, Raúl Aceves Lozano (Guadalajara, 9 de diciembre de 1951) reconoció en entrevista para ZETA su paso por el “Club de periqueteros solitarios del Occidente” que fundó Arturo Suárez, en Guadalajara, Jalisco.
“Al mismo tiempo me interesé no nada más por la poesía, sino por todo lo que podía escribir: ya sea cuentos, ensayos, pero también lo breve siempre me ha llamado mucho la atención, sea en forma de aforismos, de microficciones o lo que llamamos los periquetes, que eran como juegos de palabras que practicábamos en un club que se llamó ‘Club de periqueteros solitarios del Occidente’, que lo fundó un compañero, Arturo Suárez. Todo eso me llevó mucho a practicar el género de lo breve”, rememoró.
De hecho, valoró que participó en dicho club durante dos décadas en torno al periquete:
“Empezamos en el 89 cuando nos convocó Arturo Suárez, nos reuníamos todos los sábados a practicar el periquete, hasta su muerte, que fue en 2009; fueron como 20 años. Algunos hemos continuado con esa práctica, pero ya por nuestra cuenta, sin reunirnos. Arturo empezó a invitar a muchos amigos conocidos; rápidamente nos juntamos como unos 20, yo creo, muchos eran de los alumnos del taller de Raúl Bañuelos, tenían su taller y al acabar ya se iban al club y ya nos juntábamos, pero éramos muchos de los escritores jóvenes que empezábamos en esa época. Aparte, Arturo era una persona muy carismática, muy simpático. El lugar estaba muy agradable, allí en el Café Gardel. El Café Gardel estaba ahí por la Avenia Juárez, muy cerca del Hotel del Parque”.
Hasta recordó a otros autores que se reunían con el periquete como protagonista: “Estaban Raúl Bañuelos, Óscar Tagle, Blas Roldán. Llegué a contar como a 300 conocidos que pasaron por ahí por lo menos una vez, pero los habituales éramos como unos 15 o 20”.
EL PRIMER POEMARIO
Todo un personaje en Guadalajara, respetado y aclamado por sus lectores, Raúl Aceves reconoció que se ha hecho escritor en la práctica. Estudió Psicología en el ITESO y ha sido docente e investigador en el Departamento de Estudios Literarios de la Universidad de Guadalajara.
“Fui autodidacta. Compartía mis textos con otros compañeros de los que empezábamos juntos y entre nosotros nos comentábamos, pero realmente no tuve, pues, maestro así muy importante en mi formación”.
— ¿Cómo publicó su primer libro “Cielo de las cosas devueltas” en 1982?
“Es que yo me juntaba con otros escritores, siete amigos, en el Exconvento del Carmen, que era como el epicentro cultural de los 80. Y ahí conocí a otros compañeros que empezaban a sostenernos como editores, como Javier Ramírez y Luis Fernando Ortega. Ellos fundaron una pequeña colección de libros: ‘Cuaderno breve’; eran plaquettes de 15 páginas, muy pequeñas. Ahí publiqué mi primer libro de poemas que se llamó ‘Cielo de las cosas devueltas’; eran mis primeros poemas de varios temas, mis primeros intentos de escribir poesía”.

SU LIBRO MÁS RECIENTE
En 2026, Raúl Aceves celebra su onomástico número 75 con la publicación de “Por la sonora galería del aire”, editado por Salto Mortal en 2025, cuyo poemario incluye “poemas recientes, en los últimos dos años”.
“Su escritura despliega una estética de la multimagen: metáforas que se encadenan, ritmos que resuenen, imágenes que se multiplican en un reino imaginal exuberante. El mar, las islas, el jaguar, la mujer líquida o el pastor de estrellas se vuelven símbolos vivos de su travesía poética. Más que un libro, éste es un archipiélago verbal donde cada poema abre puertas a lo inesperado”, tal como reseña su editorial Salto Mortal.
“Es el libro que me ha dejado más satisfecho, por lo que yo creo: la calidad de los poemas y como que ya desarrollé un estilo muy personal, fruto de muchos años de búsqueda, que aborda temas muy variados: desde la mujer, en el poema ‘Mujer líquida’, hasta temas más existenciales como ‘Aquí en la fiesta’; y un poema sobre Cuba, que lo titulé ‘Hay una isla’. En fin, una variedad de poemas que me gustan mucho que logré conjuntarlos en un libro”, refirió en entrevista.
Por cierto, en el Salón de la Poesía de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de 2025, Raúl Aceves leyó algunos aforismos, fragmentos de sus poemarios y el poema “Mujer líquida”, entre ovaciones y aplausos:
“‘Mujer líquida’ es un poema amoroso, como el título lo sugiere un poco. Yo creo que la mujer está muy relacionada con el elemento del agua y con la tierra, por supuesto; y el hombre más con el aire, con el fuego, según ciertas creencias esotéricas, pero yo relaciono mucho a la mujer con el agua, sobre todo. Yo tengo una amiga que es completamente una mujer líquida, porque le gusta nadar, le gusta el mar, las nubes y se mueve por la vida como si fuera agua: fluida. Entonces, pues me inspiré mucho en ella y en todo lo que le sugiere su forma de ser, de vivir: muy líquida, muy fluida; porque los hombres somos más sólidos, más rígidos o nos regimos más por el pensamiento, más que por el sentimiento. El sentimiento es líquido. Y el pensamiento es sólido. Entonces, exploro un poco ese concepto de lo líquido, lo fluido y lo femenino”.
— ¿Por qué para usted es importante el humor, lo lúdico, tanto en poesía como en aforismo?
“Yo creo que es mi carácter: siempre he sido lúdico. Me encanta el humor, no tanto el chiste por el chiste, sino el sentido del humor, que lo practiqué muchos años en este Club de periqueteros; más de 20 años, nos juntábamos los sábados ahí a practicar el buen humor y a jugar con las palabras. Para mí siempre ha sido como una terapia la risa, el humor; lo necesito, es una medicina y más en estos tiempos oscuros”.
— ¿Cuál es el límite del humor, de la ironía?
“Bueno, también se admite la ironía, la autocrítica, la crítica social, pero envuelta en buen humor; implica varios aspectos, porque yo creo que tanto la poesía como el aforismo son un arma de conocimiento y de autoconocimiento, envuelto en poesía o en figuras retóricas, pero siempre apuntando al conocimiento. Es una forma de filosofar lúdicamente, no con la seriedad de un filósofo profesional, sino con una forma relajada, divertida de practicar el pensamiento”.
DE DESAFORISMOS
Raúl Aceves ha practicado el aforismo que ha legado en libros como “Aforismos y desaforismos” (Amaroma, 1999), “Tandariola. Aforismos, diálocos y minificciones” (Amaroma, 2001) y “El jardín infinito” (Amaroma, 2006); de estos tres, publicó una compilación bajo el título “Desaforismos” (Universidad de Guadalajara, 2018).
Sus aforismos son ingeniosos y lúdicos, pero sobre todo contundentes e irrebatibles; por ejemplo, se lee por “Desaforismos”:
“La decadencia se manifiesta cuando los poetas importan más que la poesía”, “La poesía toca con manos de otro mundo, las cosas de este mundo”, “Los poemas son las bombas que nos estallan en el instante de intentar desarmarlas”, “Para los que fingen leer poesía, hay muchos que fingen escribirla”, “Los libros existen para poder recrear el origen, después del fin del mundo”.
— ¿Por qué el título de “Desaforismos”?
“Es que si le hubiera puesto como título ‘Aforismos’, no hubiera sido un buen título. ‘¿Cómo le pongo?’. Entonces se me ocurrió: ‘¿Bueno, mis aforismos son medio traviesos, o sea, desaforados’. Entonces dije: ‘Bueno, desaforismos’. Son aforismos traviesos”.
— ¿Desde dónde viene su predilección por los aforismos?
“Yo creo que los había escrito desde el principio, pero no sabía ni cómo nombrarlos; entonces los fui juntando hasta que, después, ya que había publicado varios libros de poemas, se me ocurrió juntar los aforismos, junto con otros textos que eran como microficciones. Así salió mi primer libro, ‘Aforismos y desaforismos’ (1999). Y al mismo tiempo se publicó otro libro que se llama ‘Tandariola’, que también los incluye, junto con estos textos breves”.
— ¿Qué es un aforismo?
“El aforismo es un pensamiento breve, original, generalmente disruptivo, propositivo, creativo, que no tiene una intención como la de la sentencia, la máxima, así, algo muy solemne que trata de dar una lección, sino que el aforismo es más juguetón, más libre más a contracorriente. Trata de ser más creativo, porque las frases célebres, por ejemplo, las sentencias, son anónimas, no sabe uno quién las dijo; y el aforismo siempre tiene un autor detrás”.

“EL AFORISMO ES EL GÉNERO MÁS EXIGENTE”
“Cada vez más se valora este género literario (aforismo) un tanto marginal, no sólo en México, sino en otros países, junto con las ‘minificciones’, los ‘poemínimos’, los periquetes y otros especímenes de literatura breve”, advierte Raúl Aceves en “Desaforismos” (Universidad de Guadalajara, 2018).
— ¿Ha cambiado la condición de marginal del aforismo?
“Yo creo que sí ha cambiado, como que se ha ido valorando más al aforismo. El investigador Hiram Barrios hizo una antología muy buena, muy completa, ‘Lapidario. Antología del aforismo mexicano (1869-2014)’, viene desde Maximiliano hasta la actualidad. Ahí me incluyó como 15 aforismos. Entonces yo creo que es el mejor trabajo que se ha hecho, es una muestra de que ya se le está dando más valor al aforismo”.
— ¿Por qué considera que es marginal el aforismo?
“Pues por muchos motivos: porque se publican pocos libros de aforismos, nunca se incluye en ningún currículum, digamos, universitario; no hay concursos de aforismos, en fin, da muchas señales de eso. Hay pocos autores que escriben aforismo. El aforismo es el género más exigente”.
— ¿Por qué no es valorado el aforismo?
“Yo creo que el aforismo es el género más exigente, más difícil, por ejemplo, que la poesía, que el cuento, que la novela. Como que no es tan fácil que haya buenos autores de aforismo. Entonces, yo creo que es difícil que un editor o que alguien le dé importancia al aforismo, porque aparte yo creo que la gente desconoce mucho de eso y libros de ésos no se venderían como los de otros géneros”.
— ¿Qué expectativa o futuro le ve al género del aforismo?
“Bueno, es difícil decirlo, yo creo que poco a poco se va a ir valorando más, pero yo creo que va a tardar un buen tiempo, no creo que a corto plazo ya se le dé una importancia”.






