La Dirección General de Resguardo Parlamentario del Senado de la República clausuró el 4 de febrero de 2026 una estética que operaba en el segundo piso de la torre del Hemiciclo, minutos después de que la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, admitiera ante medios de comunicación que tenía conocimiento del establecimiento e incluso había utilizado sus servicios.
El espacio, ubicado en lo que previamente fue una oficina de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que permanecía vacante desde la legislatura anterior, funcionó durante aproximadamente un año sin anuncios visibles ni identificación oficial. La única señalización exterior consistía en una placa blanca sin referencias a los servicios que se ofrecían en el interior.
El establecimiento contaba con dos sillas negras frente a espejos, un lavabo para lavado de cabello, un carrito con herramientas de estilizado y una caja rosa de aproximadamente un metro de altura que resguardaba brochas y productos de maquillaje. A un costado, dos sillas adicionales permitían la espera de quienes acudían al servicio.
El semanario Proceso reveló la existencia del salón de belleza el mismo día de la clausura y documentó que la senadora del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Juanita Guerra Mena, se encontraba aplicándose un tinte durante la sesión plenaria. Al ser cuestionada sobre el servicio, la legisladora respondió: “¿Cuál servicio? ¿A poco usted no se hace un tinte?”
Castillo Juárez declaró que el espacio “no es nada fuera de lo normal” y argumentó que servicios similares existen en la Cámara de Diputados. “Es un espacio que está adaptado para apoyo a las senadoras y a los senadores también, si se requiere”, señaló la titular de la Mesa Directiva.
Respecto al financiamiento, la presidenta del Senado afirmó que cada legisladora paga directamente por los servicios recibidos. “No se les está pagando el peinado, ni el maquillaje, ni la pintura, ni nada de estas cosas. Quiero decirles que cada una de las senadoras paga el servicio que se hace”, subrayó.
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La estilista que atendía el establecimiento, identificada como Jazmín, ofrecía servicios de peinado y maquillaje principalmente los días martes y miércoles de 7:00 a 14:00 horas, coincidiendo con las jornadas de sesión plenaria. No existía una tarifa pública para los servicios.
Fuentes parlamentarias señalaron que la estética fue habilitada por la senadora morenista Andrea Chávez Treviño e integrantes de su círculo cercano, versión que fue rechazada por Castillo Juárez, quien recalcó que se trató de una solicitud de todas las senadoras.
El establecimiento era utilizado principalmente por legisladoras de Morena, el PVEM y el Partido del Trabajo (PT), mientras que senadoras de oposición declararon no estar enteradas de la existencia del lugar. Entre los trabajadores del Senado, la estética era considerada un “secreto a voces”.
La clausura reviste particular relevancia considerando que en septiembre de 2018, al inicio de la legislatura LXIV, la bancada de Morena impulsó medidas de austeridad que incluyeron el cierre del salón de belleza que entonces operaba en el recinto. En aquel momento, el entonces presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila, anunció la eliminación del servicio de estética argumentando que era superfluo, innecesario, ostentoso y contrario a los principios de austeridad de la denominada Cuarta Transformación.
La reapertura del servicio, ocurrida aproximadamente un año antes de su clausura, contrasta con el discurso de austeridad que caracterizó el inicio de la administración morenista en el Congreso de la Unión.
Minutos después de las declaraciones de Castillo Juárez, personal de la Dirección General de Resguardo Parlamentario colocó sellos de clausura en la puerta del establecimiento, sin ofrecer explicación oficial sobre los motivos de la acción. Las estampas de color blanco estaban rotuladas con la fecha y las leyendas “H. Cámara de Senadores” y “Dirección General de Resguardo Parlamentario”.
La presidenta del Senado justificó la existencia del servicio argumentando que “hay muchas compañeras que vienen de diferentes estados de la República y las sesiones son muy temprano y los vuelos también. Entonces, pues es algo muy normal. Todas y todos tenemos que estar bien presentados para venir a las sesiones”.
La morenista no proporcionó información sobre los precios específicos de cada servicio y reiteró que el salón permanecería en el Senado, pese a que la puerta del establecimiento ya contaba con sellos de clausura al momento de sus declaraciones.






