La Administración encabezada por el presidente Donald Trump presionó al Gobierno de México para que permitiera que comandos de Fuerzas Especiales del Pentágono o de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) participaran en operaciones contra laboratorios de fentanilo en territorio mexicano, según reveló, el 15 de enero de 2026, el diario The New York Times.
Según el rotativo neoyorquino, que citó a funcionarios gubernamentales de Estados Unidos, la propuesta estuvo sobre la mesa desde el inicio del segundo Gobierno del presidente Trump en 2025, pero fue reactivada tras la incursión de Estados Unidos en Venezuela que llevó al arresto de Nicolás Maduro Moros y su esposa, Cilia Adela Flores de Maduro, el 3 de enero de 2026, para enfrentar cargos por narcotráfico en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.
“Las autoridades estadounidenses desean que las fuerzas estadounidenses, ya sean tropas de operaciones especiales o agentes de la CIA, acompañen a los soldados mexicanos en las redadas contra presuntos laboratorios de fentanilo”, aseguró la nota del NYT, citando a funcionarios estadounidenses anónimos.
Según fuentes citadas por el rotativo neoyorquino, asesores estadounidenses trabajan ya dentro de centros de las Fuerzas Armadas de México, compartiendo información para ayudar en operaciones mexicanas contra el narcotráfico. El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo propuso incrementar su rol, sin permitir la presencia directa de tropas estadounidenses en operaciones.
“Autoridades mexicanas presentaron contrapropuestas este mes, que incluyen un mayor intercambio de información y una mayor participación de Estados Unidos en los centros de mando. Asesores de Estados Unidos ya se encuentran en puestos de mando militares mexicanos, compartiendo información de inteligencia para ayudar a las fuerzas mexicanas en sus operaciones antidrogas”, señaló la nota del The New York Times.
Tras la captura de Maduro Moros en Venezuela, el presidente Trump insistió en diversas entrevistas y conferencias de prensa que “algo debe hacerse” en contra de los cárteles del narcotráfico y propuso nuevamente en una charla con la presidenta Sheinbaum, el 13 de enero de 2026, enviar fuerzas de Estados Unidos a México.
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Durante una llamada telefónica, la presidenta Sheinbaum Pardo rechazó categóricamente la propuesta de Trump de enviar tropas estadounidenses a México. La mandataria mexicana afirmó que “eso no está sobre la mesa” y que “hasta ahora estamos muy bien, que no es necesario, está la soberanía de México y la integridad territorial”. Trump insistió en la idea de enviar tropas para apoyar operativos contra el narcotráfico, planteando que “si ustedes quieren que los ayudemos con nuestras fuerzas en México”.
Sheinbaum Pardo confirmó que, tras la llamada, quedó totalmente descartada cualquier intervención militar de Estados Unidos en suelo mexicano. Destacó que Trump fue receptivo a la postura mexicana y no insistió más en el tema. El titular de la Embajada de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, asistió a Palacio Nacional antes de la llamada y conversó con la presidenta mexicana. Johnson celebró posteriormente haber facilitado la “productiva” llamada telefónica entre ambos mandatarios, calificando la relación bilateral como “la más cooperativa y mutuamente beneficiosa de las últimas décadas”.
Por su parte, legisladores del Partido Demócrata presentaron en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, una iniciativa de ley que busca impedir que la Administración del presidente Trump lanzara un ataque militar no autorizado por el Congreso de EE. UU. contra México, bloqueando los fondos para ello.
Presentada por tres congresistas de estados fronterizos con México, la iniciativa surgió de la preocupación de la oposición demócrata por la serie de comentarios que el presidente Trump lanzó sobre una potencial acción militar en territorio mexicano, luego de la incursión en Venezuela, del 3 de enero de 2026.
“Una guerra con México, autorizada o no, pondría en riesgo vidas estadounidenses y mexicanas y arruinaría la relación de Estados Unidos con nuestro socio comercial más importante”, declaró Sara Jacobs, quien representa al distrito 51 en el condado de San Diego, California, y una de las legisladoras demócratas que presentaron la iniciativa.
Con la Cámara de Representantes y el Senado de EE. UU. en control del Partido Republicano, la iniciativa de dos páginas de extensión tiene pocas probabilidades de éxito, pero busca destacar que el presidente Trump no cuenta con la autorización del Capitolio, para un ataque unilateral contra los cárteles dentro de territorio mexicano.
“Bombardear México no resolverá la crisis del fentanilo ni los problemas que plantean los cárteles. De hecho, podría agravar ambos y provocar represalia de los cárteles contra ciudadanos de Estados Unidos”, declaró la congresista Jacobs, haciendo alusión a los dichos de Trump sobre que sería una acción antinarcóticos.
La semana del 9 de enero de 2026, un grupo de 72 legisladores demócratas envió una carta al titular del Departamento de Estado de EE. UU. (DOS, por sus siglas en inglés), Marco Antonio Rubio García, en la que expresaron su oposición a cualquier tipo de agresión militar con México, misma que no contara antes con autorización del Poder Legislativo estadounidense, la institución en Estados Unidos encargada de declarar guerra.
“Mi Iniciativa de Ley contra la Guerra No Autorizada en México protegería nuestra relación con un aliado cercano y evitaría el despilfarro del dinero de contribuyentes en operaciones militares en México”, declaró Joaquin Castro, demócrata de más alto rango en el subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara, y quien representa a un distrito congresional en el área de San Antonio en Texas.
“Mis electores en San Antonio no quieren que Estados Unidos gaste miles de millones en otra guerra que amenaza con desestabilizar la región, provocar migraciones masivas y violaciones de los derechos humanos”, añadió Castro.
Además de Jacobs y Castro, el tercer legislador demócrata que impulsa la iniciativa es Greg Stanton, e alcalde de Phoenix, Arizona, quien representa al distrito 4 de ese estado y lideró el envío del 9 de enero de 2026, de la carta al secretario Rubio García, en la que se advirtió que un ataque militar contra México podría ser “desastroso” para la relación bilateral.
“Trump amenaza con iniciar un conflicto militar en el patio trasero de Estados Unidos. Es seguro que la acción militar unilateral contra México sería un desastre”, declaró Stanton. Stanton, quien enfatizó, además, que la seguridad de Estados Unidos debe construirse mediante cooperación con México, no mediante ataques.
El 15 de enero de 2026, el embajador mexicano en Washington, Esteban Moctezuma Barragán, publicó fotografías en su cuenta de la red social X, en las que hizo mención a visitas recientes a las oficinas en el Capitolio de los congresistas Castro y Stanton, coincidiendo en la necesidad de mantener lazos de cooperación bilateral.
La misiva enviada al secretario de Estado de EE. UU. señaló las distintas declaraciones que realizó Trump a la prensa estadounidense, destacando las realizadas el 3 de enero de 2026 en la cadena Fox News, de “hacer algo” en contra de los cárteles instalados en México, y la respuesta afirmativa al medio digital Politico. el 9 de enero de 2026. respecto a si consideraría tomar medidas al respecto.
“Una acción militar unilateral contra México sería desastrosa”, advirtieron al Gobierno republicano los legisladores demócratas. El jueves 8 de enero de 2026, Trump declaró en entrevista con el conductor conservador de la cadena Fox News, Sean Hannity: “Vamos a empezar a atacar por tierra a los cárteles”.
“Cualquier acción militar unilateral violaría la soberanía de México y empañaría la nueva era de cooperación que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha inaugurado”, sostuvieron los demócratas.
El documento advirtió que una posible acción militar afectaría a los propios intereses económicos de Estados Unidos, con repercusiones “de gran alcance” y recordó que la inversión directa de su país en México ya supera los 14 mil 500 millones de dólares.
“Más de un millón de empleos estadounidenses están vinculados al comercio transfronterizo, y más de cinco millones de empleos estadounidenses dependen del comercio con México”, enfatizó la carta.
Los legisladores demócratas señalaron que una incursión de ese tipo “socavaría nuestro esfuerzo de décadas para abordar los intereses de seguridad compartidos, en particular los planteados por las Organizaciones Criminales Transnacionales que trafican armas, drogas ilícitas y personas”, a través de la frontera compartida, realzando el tema del tráfico de fentanilo.
Por ello, según señalaron los legisladores demócratas, la Casa Blanca “debe reconocer este progreso renovado y que nuestra cooperación bilateral con México está aumentando la capacidad de aplicación de la ley y obteniendo resultados”.





