El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó, el 24 de enero de 2026, con imponer aranceles del 100 por ciento a todos los bienes y productos canadienses que ingresen al territorio estadounidense si Canadá concreta su acuerdo comercial con China. La advertencia se produjo mediante una publicación en su red social Truth Social, en la que acusó al primer ministro canadiense, Mark Carney, de intentar convertir a Canadá en un “puerto de descarga” para productos chinos.
“Si el gobernador Carney cree que va a convertir a Canadá en un ‘puerto de descarga’ para que China envíe bienes y productos a Estados Unidos, está muy equivocado”, escribió Trump. El mandatario estadounidense agregó que “China se comerá a Canadá, lo devorará por completo, destruyendo sus negocios, su tejido social y su estilo de vida en general”.
La amenaza de Trump representa un giro radical respecto a su postura inicial. El 16 de enero de 2026, cuando Carney anunció el acuerdo con China desde Beijing, Trump expresó su apoyo declarando que “esto es lo que debería estar haciendo. Es bueno que firme un acuerdo comercial. Si puede llegar a un acuerdo con China, debería hacerlo”. Sin embargo, ocho días después, tras el enfrentamiento público entre ambos líderes en Davos, el presidente estadounidense cambió drásticamente su discurso e intensificó su retórica hostil hacia Canadá.
Carney realizó del 14 al 17 de enero de 2026 la primera visita de un primer ministro canadiense a China en ocho años, desde que Justin Trudeau visitó el país asiático en 2017. Durante su estancia en Beijing, Carney se reunió con el presidente chino Xi Jinping el 16 de enero y con el primer ministro Li Qiang el 15 de enero.
El acuerdo comercial firmado establece que Canadá permitirá la importación anual de hasta 49 mil vehículos eléctricos chinos con un arancel del 6.1 por ciento bajo el esquema de nación más favorecida, en contraste con el arancel del 100 por ciento impuesto en 2024 por el gobierno de Justin Trudeau. La cuota inicial de 49 mil unidades se ampliará a aproximadamente 70 mil vehículos en cinco años. Alrededor del 50 por ciento de estos vehículos eléctricos importados tendrán un precio inferior a 35 mil dólares, representando aproximadamente el tres por ciento del mercado interno canadiense.
A cambio, China reducirá su arancel sobre las semillas de canola, una exportación canadiense clave, de alrededor del 84 por ciento a un 15 por ciento. Además, China ofrecerá viajes sin visado a los canadienses y se espera que comience a invertir en la industria automotriz canadiense dentro de tres años.
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Carney y Xi Jinping acordaron establecer una nueva asociación estratégica basada en cinco pilares: energía, cooperación económica y comercial, seguridad pública, multilateralismo, y cultura y relaciones entre personas. Ambos líderes señalaron que estas áreas permitirán “trabajar juntos constructivamente para crear más estabilidad, seguridad y prosperidad para sus pueblos”.
La confrontación entre Trump y Carney se intensificó durante el Foro Económico Mundial de Davos, celebrado del 20 al 22 de enero de 2026. El 20 de enero, Carney pronunció un discurso que recibió una amplia ovación de los líderes presentes, en el que alertó sobre “la ruptura del orden mundial” y la necesidad de que las potencias medias se unan para resistir la presión de las grandes potencias.
“Estamos en medio de una ruptura, no de una transición”, afirmó Carney. El primer ministro canadiense enfatizó que “las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú”. Sin mencionar directamente a Trump, Carney señaló que el orden global liderado por Estados Unidos está atravesando una “fractura” y que las potencias intermedias deben reconocer que ha surgido una nueva realidad.
Al día siguiente, el 21 de enero, Trump respondió durante su propia intervención en Davos. “Canadá vive gracias a Estados Unidos”, declaró el mandatario estadounidense. “Recuerda eso, Mark, la próxima vez que hagas tus declaraciones”, agregó Trump, quien también señaló que Canadá “no estaba muy agradecido” y que “recibe muchas cosas gratis de nosotros”.
El 22 de enero, de regreso en Canadá, Carney respondió con firmeza desde Quebec: “Canadá no vive gracias a Estados Unidos. Canadá prospera porque somos canadienses”. “Somos dueños de nuestro hogar, este es nuestro país, nuestro futuro, la decisión es nuestra”, añadió el primer ministro canadiense.
La noche del 22 de enero de 2026, Trump retiró la invitación que había cursado a Carney para que Canadá se uniera a la Junta de Paz, un organismo creado por Trump con el objetivo de consolidar la tregua entre Israel y Hamás y reconstruir Gaza. La decisión fue anunciada mediante una publicación en Truth Social desde el avión presidencial Air Force One.
“Por la presente, esta carta sirve para comunicar que la Junta de la Paz retira la invitación dirigida a usted respecto a la adhesión de Canadá”, escribió Trump, quien presentó la Junta de Paz como “la junta de líderes más prestigiosa jamás reunida”. Canadá había confirmado su intención de unirse al organismo, aunque Ottawa no estaba dispuesto a pagar los mil millones de dólares fijados por Trump para asegurarse un asiento permanente.
La retirada de la invitación a Carney indica que Trump no está dispuesto a admitir el disenso en el seno de la Junta de Paz ni a líderes listos para cuestionar sus decisiones y su liderazgo. Hasta el momento, solo 35 estados habían confirmado que integrarían este nuevo ente impulsado por Washington.
El 23 de enero de 2026, Trump acusó a Canadá de oponerse a la construcción de la Cúpula Dorada sobre Groenlandia, un proyecto de escudo antimisiles similar a la Cúpula de Hierro israelí. “Canadá se opone a la construcción de la Cúpula Dorada sobre Groenlandia, a pesar de que protegería a Canadá”, escribió el mandatario estadounidense en redes sociales. “En cambio, votó a favor de hacer negocios con China, ¡que los devorará en el primer año!”, agregó Trump.
El 21 de enero, Trump anunció en Davos que había alcanzado un “marco para un futuro acuerdo” con la OTAN sobre Groenlandia, tras una reunión con el secretario general de la alianza, Mark Rutte. Según Trump, el acuerdo incluye “conversaciones adicionales sobre el proyecto Cúpula Dorada en relación con Groenlandia” y suspende los aranceles que estaban previstos para entrar en vigor el primero de febrero contra ocho países europeos que han desplegado fuerzas militares en Groenlandia.
Trump descartó el uso de la fuerza para adquirir Groenlandia durante su discurso en Davos, afirmando: “La gente pensó que usaría la fuerza. No tengo por qué usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No la usaré”. Sin embargo, insistió en que necesita el control del territorio ártico por razones de seguridad nacional e internacional, lanzando una velada amenaza a los europeos: “Tienen dos opciones. O aceptan, y estaremos agradecidos. O se niegan, y lo recordaremos”.
El 20 de enero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recibió en Palacio Nacional a la gobernadora general de Canadá, Mary Simon, quien funge como jefa de Estado. Durante su conferencia matutina, Sheinbaum Pardo destacó que Simon es la primera gobernadora general indígena en la historia de Canadá y señaló que uno de los temas centrales del encuentro sería el relacionado con los derechos de los pueblos indígenas.
La visita de Simon se dio en un contexto de estrecha relación entre México y Canadá, socios estratégicos en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC. La reunión tuvo como objetivo estrechar los lazos entre ambas naciones mientras los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá comienzan a perfilar los temas que podrían revisarse en el acuerdo comercial, en un escenario de tensiones por medidas arancelarias, reglas de origen, políticas energéticas y estrategias de relocalización de cadenas productivas.
La visita oficial de Simon constituyó un seguimiento a la que realizó en septiembre de 2025 el primer ministro Carney, con quien la mandataria mexicana acordó un plan de acción ante la antesala de la revisión del T-MEC.
Las relaciones entre Canadá y Estados Unidos han enfrentado serios problemas desde el primer mandato de Trump. Desde su regreso al poder, el mandatario estadounidense ha adoptado una postura particularmente agresiva hacia su vecino del norte, lo que ha generado irritación en el gobierno canadiense y descontento entre sus ciudadanos.
En varias ocasiones, Trump ha impuesto aranceles, ha amenazado con anexar a Canadá como el “estado número 51” y ha utilizado un lenguaje hostil hacia Carney y otros funcionarios canadienses durante las negociaciones sobre aranceles y otros asuntos. Las relaciones económicas también se han visto afectadas, ya que los canadienses, que tradicionalmente han sido gran parte de los turistas internacionales en Estados Unidos, están boicoteando destinos turísticos y productos importados del país.
Trump ha publicado imágenes alteradas con inteligencia artificial en su red social Truth Social mostrando un mapa en el que Canadá, Groenlandia y Venezuela aparecen como territorios estadounidenses, integrados bajo la bandera de Estados Unidos. Las publicaciones refuerzan los mensajes que Trump ha venido lanzando en política exterior, insistiendo en tratar a Canadá como “un estado más” de Estados Unidos.
El gobierno de Carney busca disminuir su dependencia comercial de Estados Unidos, que representa el 76 por ciento de sus exportaciones. La visita a China y el acuerdo comercial con Beijing se enmarcan en una estrategia de “geometría variable” que consiste en diversificar la red de aliados para no depender solo del volátil e impredecible Estados Unidos.






