La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo criticó nuevamente la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y reafirmó que México no puede estar de acuerdo jamás con que una potencia utilice la fuerza para remover a un presidente, incluso aunque el acusado fuera culpable de los cargos en su contra, en lo que calificó como violación de los principios fundamentales de la Carta de Naciones Unidas.
Durante su conferencia de prensa matutina del 6 de enero de 2026, la mandataria nacional subrayó que, más allá de las opiniones que existan respecto al régimen de Nicolás Maduro Moros o el chavismo en Venezuela, permitir que una potencia invada otro territorio para derrocar a un presidente sentaría un precedente inaceptable para el sistema internacional. Sheinbaum Pardo enfatizó que la soberanía del pueblo de Venezuela es un asunto exclusivamente de los venezolanos, así como la de México corresponde a los mexicanos y la de cualquier nación del orbe.
La postura de México fue presentada inicialmente el 4 de enero de 2026, con un comunicado de rechazo categórico a lo que el Gobierno Federal calificó como “acciones militares ejecutadas unilateralmente” por Estados Unidos. El 5 de enero de 2026, Sheinbaum Pardo reafirmó esta posición mediante un comunicado más detallado, después de coordinar con el presidente de España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, un pronunciamiento conjunto que también suscribieron Brasil, Chile, Colombia y Uruguay. “La historia de América Latina es clara y contundente, la intervención nunca ha traído democracia”, expresó la presidenta durante la conferencia mañanera.
Sheinbaum Pardo fundamentó la postura mexicana no solamente en una convicción política, sino en obligaciones constitucionales explícitas. Recordó que el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece con claridad los principios que deben regir la política exterior del país: la autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de controversias y la proscripción de la amenaza o del uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
La mandataria nacional reivindicó la tradición histórica de la diplomacia mexicana, a la cual calificó como “ejemplar” a lo largo de décadas, particularmente durante los sexenios del Partido Revolucionario Institucional. “Se decía candil de la calle, oscuridad de la casa, porque siempre fue de apoyo a la soberanía de los pueblos”, expresó, refiriéndose al antiguo dicho que aludía a las contradicciones internas de México pero reconocía su consistencia externa. Sin embargo, señaló que esa tradición se debilitó durante los gobiernos de los expresidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, ambos del Partido Acción Nacional.
“Incluso aunque alguien estuviera en contra de Maduro Moros, eso es muy distinto a estar a favor de una intervención”, subrayó Sheinbaum Pardo, haciendo una distinción clara entre criticar un gobierno y respaldar una incursión militar extranjera. Agregó que incluso la oposición política dentro de México debe comprender que la intervención externa nunca representa una solución: “incluso la derecha aquí que anda buscando también sus referencias internacionales o su apoyo internacional”.
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Mientras tanto, en Nueva York, Nicolás Maduro Moros compareció el 5 de enero de 2026 ante el juez Alvin Hellerstein, titular del tribunal federal del distrito sur de Nueva York. Cuando le preguntaron cómo se declaraba, Maduro Moros respondió: “Soy inocente. Soy un hombre decente. Soy Presidente”. El depuesto líder venezolano también declaró: “Estoy secuestrado” y aseguró que fue sacado de su cama por fuerzas de la Delta Force, unidad de élite del ejército estadounidense especializada en operaciones especiales.
La operación de captura tuvo lugar el 3 de enero de 2026 en la madrugada en Caracas. Según reportes, un grupo de la Delta Force ingresó al domicilio de Maduro Moros alrededor de las 02:00 horas. Cuando la pareja presidencial escuchó los primeros disparos, intentó escapar a una habitación blindada, pero fue interceptada antes de lograrlo. Los soldados estadounidenses trasladaron inmediatamente a Maduro Moros y a su esposa, Cilia Flores García, en helicóptero a un buque de guerra estadounidense.
Pocas horas después, un Boeing 757 aterrizó en el aeropuerto de la Guardia Nacional en Stewart, a aproximadamente 90 kilómetros al norte de Nueva York. Maduro Moros y Flores García fueron trasladados al territorio de Estados Unidos ese mismo día, primero a las instalaciones de la Agencia Antidroga (DEA, por sus siglas en inglés) en Manhattan y posteriormente al Centro Metropolitano de Detención en Brooklyn, donde permanecieron bajo custodia.
En la audiencia del 5 de enero de 2026, Cilia Flores García también se declaró no culpable ante el magistrado Hellerstein. Según reportes de video, Maduro Moros ingresó al tribunal esposado de los tobillos y caminó con las manos detrás de la espalda, aunque no estaba esposado de las muñecas. La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, informó que Maduro Moros y Flores García enfrentan acusaciones por narcoterrorismo, conspiración para narcoterrorismo, importación de cocaína y violaciones relacionadas con armas. Se espera que la próxima audiencia se lleve a cabo el 17 de marzo de 2026.
En tanto, en Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, quien se desempeñaba como vicepresidenta ejecutiva, fue juramentada el 5 de enero de 2026 como presidenta interina de la nación caribeña ante la Asamblea Nacional. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela designó a Rodríguez Gómez como jefa de Estado ante lo que definió como “ausencia forzada” del presidente Maduro Moros. Rodríguez Gómez, abogada de 56 años con trayectoria de más de dos décadas en el aparato del Estado venezolano, es la primera mujer que ejerce la presidencia en Venezuela.
Durante su juramentación, Rodríguez Gómez expresó: “Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos como rehenes: el Presidente Nicolás Maduro Moros y la Primera Dama Cilia Flores García”. Agregó que desconocía el paradero del presidente depuesto y que, el día anterior a su juramentación, solicitó “una prueba de vida”. Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente depuesto, fue uno de los presentes en la ceremonia legislativa y declaró: “A ti, Delcy Eloína, mi apoyo incondicional en la tarea tan dura que te toca. Cuenta conmigo”.
La trayectoria de Rodríguez Gómez en la administración pública venezolana es extensa. Durante el gobierno de Hugo Rafael Chávez Frías (1999-2013), se desempeñó como canciller, coordinadora general de presidencia y ministra para el despacho de la Presidencia. Posteriormente, ocupó los cargos de ministra de Comunicación e Información entre 2013 y 2014, ministra de Economía entre 2021 y 2024, y desde ese último año, ministra de Petróleo. En 2018, fue designada vicepresidenta ejecutiva por Maduro Moros.
El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, expresó su apoyo a Rodríguez Gómez como presidenta encargada el mismo día de su juramentación. Según reportes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) recomendó al Gobierno de Estados Unidos mantener a Rodríguez Gómez en el poder, junto a un reducido grupo de asesores, debido a preocupaciones sobre la estabilidad en Venezuela y el riesgo de una guerra civil tras la intervención militar.
Por su parte, la oposición venezolana ha manifestado posiciones distintas respecto a la juramentación de Rodríguez Gómez. María Corina Machado Parisca, líder del movimiento opositor ganadora del Premio de la Paz 2025, afirmó que la “hora de la libertad” había llegado a Venezuela. Edmundo González Urrutia, candidato presidencial en las elecciones de 2024 y también considerado líder opositor, publicó un video en redes sociales el 5 de enero de 2026 declarándose “presidente de los venezolanos”, aunque sin hacer mención directa a la juramentación de Rodríguez Gómez.
El presidente Donald John Trump condicionó públicamente el apoyo estadounidense a Rodríguez Gómez. Declaró que colaboraría con ella si actuaba correctamente, pero también advirtió: “Si no actúa correctamente, pagará un precio muy alto, probablemente más alto [que el de] Maduro Moros”. Rodríguez Gómez respondió, el día posterior a estas declaraciones, invitando al Gobierno de Estados Unidos a “colaborar conjuntamente” en la transición venezolana.
Trump afirmó que la administración estadounidense estaría dispuesta a “administrar” Venezuela en el marco de una posible transición, aunque sin ofrecer detalles específicos sobre qué implicaría esa administración. Sin embargo, también manifestó que María Corina Machado Parisca “no cuenta con apoyo en el resto del mundo” y que sería “muy complicado” para ella ser la líder del país.
El 6 de enero de 2026, Machado Parisca expresó en su cuenta de X (anteriormente Twitter) su agradecimiento al presidente Trump y a la administración estadounidense “firme y determinada en el cumplimiento de la ley”, añadiendo que “la libertad de Venezuela está cerca”. Hasta ese momento, González Urrutia no había realizado declaraciones públicas adicionales respecto a los posicionamientos de la Casa Blanca.
La posición de México contrasta significativamente con la de Estados Unidos y destaca la persistencia de diferencias diplomáticas respecto al ordenamiento internacional y el ejercicio del poder entre ambas naciones. Sheinbaum Pardo concluyó su intervención del 6 de enero de 2026 reafirmando que “es un orgullo para México tener una política exterior tan definida y con tantos principios”, enfatizando que su gobierno mantendría una postura firme en defensa de la soberanía, la legalidad internacional y la solución pacífica de los conflictos.






como es su complice , pues claro..