Asociaciones civiles e investigadores de Baja California Sur se han activado ante un nuevo proyecto gasero que busca llegar al municipio de Los Cabos. En esta ocasión se trata de un gasoducto subterráneo que promueve la empresa Gas Natural del Noroeste, y que tendría una extensión de 150 kilómetros, que, de aprobarse traería diversas afectaciones al medio ambiente y riesgos para la población cabeña, advierten.
Los promoventes presentaron la Manifestación de Impacto Ambiental Regional (MIA-R) ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y se encuentran en estudio, con la clave 03BS2025G0021.
Se denomina “Sistema de Distribución de Gas Natural por Medio de Ductos en la Zona Geográfica Única de Los Cabos” y como tal pretende desarrollar una obra para suministro de este hidrocarburo en el principal destino turístico de Baja California Sur.
“El proyecto se ha diseñado para un periodo de operación de 30 años, consta de construcción y operación de un gasoducto cuyo trayecto inicia en el municipio de Los Cabos y circula por la parte baja del territorio, con el objetivo de distribuir gas natural a clientes industriales, domésticos y urbanos”, se lee en la MIA-R.
Los promoventes fundamentaron el proyecto en el crecimiento de la industria que se desarrolla en la zona urbana de San José del Cabo y Cabo San Lucas, las principales ciudades del municipio de Los Cabos, así como de sus alrededores.
Insisten en que existe una demanda de combustible económico y limpio para el desarrollo de los procesos de la comunidad.
El gasoducto principal, según el documento, tendrá una presión máxima de operación de 298.69 psi (21.00 Kg/cm2), que tendrá 91 válvulas de seleccionamiento que será de operación manual con desfogue de atmósfera de manera estratégica para la operación.
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Este diseño, asegura, permitirá que, en caso de ser necesario, se bloquee el flujo de gas natural o vaciar el gasoducto si se presenta una contingencia o si se requiere de mantenimiento.
Si la Semarnat lo aprueba, instalarán 19 estaciones de regulación y medición, compuestas por trenes de regulación y medición, trenes By-Pass, válvulas de seguridad y filtros que permitan regular o bloquear el flujo del gas natural.
Esto conlleva equipo para contabilizar el flujo de gas que se consumiría en los hogares y negocios para realizar la facturación.
Además, prevén la construcción de otra estación que se encargará de recibir el combustible por el gasoducto para su acondicionamiento.
Con esto, prometen, se eliminarán las impurezas que pudieran afectar la correcta operación de los diferentes equipos y sistemas que lo manejan.
“En esta estación también se ejecutará la medición del caudal del gas de la manera requerida y precisa para fines de facturación, la regulación de la presión, manteniendo un valor fijo a la salida para el uso de este combustible”, subrayan en el documento.
OMISIONES Y RIESGOS
Alekz Águila, oficial de proyectos de la asociación Conexiones Climáticas, enfatizó que, primero, es importante poner sobre la mesa que se debe entender a este proyecto como parte de un plan integral, pues no está aislado, y que simplemente se va abonando a varias piezas.
La primera de estas piezas, que ya fue mediática y que ya muchas personas conocen, es la Central de Combustión Interna (CCI) de Los Cabos, que ya fue anunciada por el Gobierno Federal, del Estado y Municipal desde 2025.
“Somos una isla energética; no estamos generando la energía que necesitamos y ante la llegada inminente del Plan Nacional de Vivienda hubo un primer cuestionamiento por parte de privados: cómo le vas a hacer para dotar de energía estas viviendas porque no la tenemos”, recordó.
Lo que es importante señalar es que en la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) las coordenadas, la ubicación y el trazo vienen ocultos, es decir, no se puede acceder a esta información por un supuesto asunto de seguridad nacional.
En el análisis de riesgo que también está disponible, se menciona una lista de muchos puntos que están cercanos al trazo del gasoducto. Así fue como las asociaciones civiles lograron tener un trazo aproximado: mapeando estos puntos, que fueran menores a 80 metros de distancia.
El activista explicó que, entendiendo todo este panorama, pueden prever que el gasoducto tendrá un recorrido que dará la vuelta a las ciudades de San José del Cabo y Cabo San Lucas.
Dentro del análisis que han hecho de los estudios de riesgo han encontrado omisiones sobre el peligro para la comunidad, así como del impacto ambiental y las medidas de mitigación que deben aplicarse.
“La primera que me gustaría mucho resaltar en análisis de riesgo se basa incluso en cosas sísmicas obsoletas. Hemos estado viendo la actividad sísmica en Los Cabos de unos años para acá, entonces los mismos especialistas han dicho que el conocimiento de las placas y el ordenamiento sísmico del municipio no está actualizado”, dijo.

“El mismo estudio de riesgo marca a este proyecto como un proyecto altamente riesgoso porque estamos hablando de gas, de hidrocarburos; es explosivo, entonces eso pone en riesgo a la población por el simple hecho de que está pasando por un área urbana”, agregó.
Con respecto al tema ambiental, Alekz Águila recalcó que omiten los riesgos para fauna importante para Baja California Sur, como la mascarita sudcaliforniana.
Más del 30 por ciento de la población de esta especie habita en el Estero San José, Área Natural Protegida (ANP) que está dentro de la ruta del gasoducto.
“Se está omitiendo de manera deliberada toda la información de una especie en peligro de extinción, el simple hecho de que no la estén mencionando es porque eso requeriría de estudios y de medidas muchísimo más profundas, e incluso, de la gran probabilidad de que la autoridad tenga negar el permiso de autorización”, declaró.
DIVERSOS PROYECTOS ALREDEDOR
Debido a la opacidad no se puede asegurar que este gasoducto está vinculado a otros proyectos gaseros que buscan instalarse en Los Cabos, como la Central de Combustión Interna (CCI) anunciada desde el año pasado.
Pero para los representantes de la sociedad civil y especialistas sí es claro que una obra de la dimensión de una CCI requiere de diversa infraestructura: el gas no puede llegar solo. Se necesita de un espacio al cual pueda arribar el hidrocarburo, así como rutas para su movilización.
“Lo que la autoridad suele hacer es que primera busca la aprobación de proyectos secundarios, como el gasoducto y como pudiera ser también la planta de regasificación, para entonces decir: tengo las condiciones dadas para que el proyecto más grande, en este caso la Central de Combustión, que requiere muchísimos millones de dólares, diga que ya va porque tengo todo lo listo y complementario”, comentó Alekz Águila.
Por esto advierten que están preparando un terreno para que entonces llegue la CCI, pero no hay certeza porque los documentos no están abiertos al público.
“El Gobierno se niega a poner la planta de regasificación, la Manifestación de Impacto Ambiental, niega el trazado del gasoducto. Cuando hemos intentado acceder a la información de dónde quieren poner la Central de Combustión, también no hay información al respecto”, mencionó.
Ante un escenario de omisiones y opacidad por este proyecto, Alekz Águila recordó que México es firmante de tratados internacionales, como el Acuerdo de Escazú, el cual nos pone por encima de las leyes de transparencia y acceso a la información nacionales y con el que se ordenaría la apertura de todos los datos.
No obstante, las asociaciones civiles han buscado primero informarse y analizar los estudios ante de tomar una decisión sobre posibles estrategias jurídicas.
“En esto momento el esfuerzo jurídico no se está volcando a eso porque tuvimos la certeza de analizar bien los documentos y poder entender por dónde va el gasoducto”, aclaró.
“Sin embargo, si fuera de interés en algún momento detonar una estrategia jurídica, bajo este acuerdo sí o sí tendría que estar abriéndose esta información porque es definitivamente una omisión de la autoridad”, añadió.
El ornitólogo de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), Roberto Carmona, señaló que es muy breve la descripción de los promoventes sobre los riesgos que representa este proyecto para la mascarita sudcaliforniana y otras especies, por lo que adolece de información básica para su comprensión.
Recalcó que es muy importante que los transectos, que son las líneas o recorridos definidos que se usan para observar, medir o registrar información de un área específica, se realicen a una velocidad constante y no “determinada”, como lo dice la MIA-R.
“Quizás la información faltante más importante se relaciona con el esfuerzo: ¿Cuántos transectos y de qué longitud? ¿En qué hábitat o hábitats se realizaron? ¿En qué fechas? Sin la información anterior es imposible analizar los pseudo-resultados presentados”, indicó el investigador.
Por otra parte, Roberto Carmona subrayó que el listado de especies observadas que aparece en el documento contempla sólo 19, por lo que intuye que la toma de datos se remitió a una sola mañana, ya que el número de especies es muy bajo, sobre todo para esa zona de Los Cabos.

“Es materialmente imposible llevar a cabo la caracterización de un ensamble aviar en una mañana. Por lo que estos datos están, en el mejor de los casos, incompletos”, dijo.
Destacó que en la MIA-R se indica la presencia del Zafiro de Xantus (Basilinna xantusii), especie endémica, y del Aguililla de Swainson (Buteo swainsoni), especie migratoria, ya que ambas están incluidas en la NOM-059, es decir protegidas por el Gobierno Mexicano.
La primera de estas especies aparece en la NOM-059 como “amenazada” y la segunda “bajo protección especial”, pero esta información que es omitida en el MIA-R.
“La no inclusión del Zafiro de Xantus obliga a preguntar qué versión de la NOM-059 se utilizó, pues esta especie amenazada se incluyó en la última versión de la multicitada NOM-059; el uso de una versión anterior tendrá efecto en todos los grupos taxonómicos presentados: plantas, mamíferos y reptiles, y es inexcusable”, cuestionó.
“Estoy completamente seguro, respaldado por el escaso muestreo de aves antes comentado, que quienes elaboraron el MIA carecen de los datos para dar esta aseveración, que es, usando eufemismos, arriesgada y sin estudios que la fundamenten”, advirtió.





