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viernes, enero 30, 2026
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Presentó Olga Gutiérrez su libro “En el nombre de π” en Tijuana

La poeta tijuanense Olga Gutiérrez Galindo presentó su más reciente poemario titulado “En el nombre de π”, en la Sala de Lectura del Centro Cultural Tijuana (CECUT), el miércoles 28 de enero de 2026.

En la tertulia literaria participaron Amaranta Caballero y Karla Villapudua, con los comentarios a “En el nombre de π”, libro editado por (Ediciones del Lirio + Los Pájaros: dibujos, libros, et al., 2025).

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Olga Gutiérrez es autora de los poemarios “ÍÍÉ” (Ediciones de la Esquina), “Emily” (CETYS Universidad, 2019), “Dark Matter” (Universidad de Guanajuato, 2019), “Visitaciones” (Cinosargo Ediciones, 2021) y “En el nombre de π”, bajo la edición de la también poeta Amaranta Caballero.

“Yo veo, como editora, este movimiento, esta trayectoria, esta continuidad, esta profundidad. No hay repetición, no hay elementos en los que uno podría instalarse a decir: ‘Bueno, ya sé, ya la ubico, ya la identifico’; sí, a lo mejor hay registros como físico matemática, como una poeta que teje también con los temas de religión, una poeta que se recrea también con los temas de la sexualidad, y que, entonces, con estos tres registros ella teje y teje rizoma. Esto es, da una continuidad, da un movimiento, da una circularidad en todo este trabajo. Son muy distintos cada uno de sus títulos”, refirió la editora y poeta Amaranta Caballero durante la presentación literaria.

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“Para mí como editora ha sido un honor, en primer lugar, y en segundo, un gran goce ver que una de las voces más potentes, más inteligentes, se encuentra en esta poética de Olga Gutiérrez Galindo, pero que también es Olga Gutiérrez García, pero que también es enriKetta luissi”, complementó Amaranta Caballero.

Durante su participación, Karla Villapudua también reflexionó en torno a “En el nombre de π”: “Esta obra configura un rizoma de complejidades e intensidades que atraviesan varias aristas de la materia y energía, recordando siempre nuestra fragilidad en el polvo de este planeta como diría Eugene Thacker, sanando con la memoria, el sarcasmo, la ironía, para después afirmar que es en el nombre del Pi que podemos pensar más allá de la finitud”.

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En seguida, con la autorización expresa de su autora, ZETA reproduce el texto íntegro de la autoría de Karla Villapudua, mismo que leyó en la presentación de “En el nombre de π” de Olga Gutiérrez:

 “OLGA NOS INVITA A REFLEXIONAR SOBRE LA MORTALIDAD HUMANA”: KARLA VILLAPUDUA

“Este texto surgió gracias a la invitación de Amaranta Caballero Prado para elaborar una lectura filosófica de la obra “En el nombre del Pi” de la escritora Olga Gutiérrez Galindo. Vayamos por pasos. El libro de Olga Pi evoca a un multiverso que se sabe infinito e inatrapable por la cognición humana. Por ello, se auxilia de la poesía para acercarse mínimamente a esa impasibilidad o más bien a esas regiones de agujeros negros inatrapables impensables desde una mente finita. Como no pensar en el híper caos de Quentin Meillassoux al navegar entre las metáforas del Pi pues la escritura poética de la autora nos lleva a una arqueología celestial que incluye:

 

Agujeros negros

armas letales

los muertos:

peces flotando

 

Y entre todos estos entes no humanos nos recuerda a: la mente matemática de Dios que permanece presente en el gran plano de inmanencia como diría el gran filósofo de la diferencia G. Deleuze observando cómo se dinamizan los seres, objetos y vivencia que nos recuerda cómo nos plegamos a la cartografía cósmica en la actualización de lo virtual a lo actual. En este camino, otro de los temas que sobresalen en Pi es el absurdo existencial, la tonalidad sarcástica e inteligente de Olga nos invitan a reflexionar sobre la mortalidad humana y sobre lo impensable de la vida, todas ellas las interrogaciones constantes sobre nuestra propia mortandad y el absurdo. Por eso, la autora pregunta:

 ¿para qué?

¿para traer seres

que tal vez a la larga

te encerrarán en el asilo?

Luego haciendo alusión a lo virtual de Deleuze aparece el pasado en recuerdos de la infancia, la maternidad, la vida conyugal y ahí aparece otra vez el Pi como una insignia que recuerda en todo momento lo efímero de la vida. Pero si una de las tareas de la poesía es salvar lo infinito hay que “salvar lo infinito” dándole consistencia las metáforas de en el nombre del Pi que nos avientan a la noche: cartílagos del cementerio y recordar que cuando niña amaba a mis amigos imaginarios más que a nadie. En suma, tanto para Deleuze como para enriKetta luissi escribir es un acto valiente de inmersión en la intensidad de un caos infinito, seleccionando movimientos para crear conceptos, en lugar de buscar la quietud de una verdad finita.

 

En esta línea, otra de las variedades de Pi y su razón poética a la manera de María Zambrano es que logra sintetizar lo irreconciliable de lo matemático y lo poético, es decir una racionalidad matemático racionalista heredera de Descartes y Leibnitz; y lo poético capaz de comprender la complejidad humana, el dolor, los sueños y la vida cotidiana.

Así, en esta travesía por los universos no lineales del Pi llegamos a la afirmación de las colisiones entre yo madre de mi madre y el día que se entrega a su verdugo, los aromas de la mañana, la carnicería, Marie Curie y Emily me toman de la mano todo es fosforescencia. Llegamos a Supernova y quizá sea preciso recordar materia y energía oscuras celebran el misterio de ser, celebran película muda para la Gran Angustia bebe té de cianuro ayuda dicen.

Luego Olga y enriKetta van cerrando con la noche esa es la noche esta es la noche del fin del fin del mundo era en el nombre de Pi.

Para cerrar hay que decir que esta obra configura un rizoma de complejidades e intensidades que atraviesan varias aristas de la materia y energía, recordando siempre nuestra fragilidad en el polvo de este planeta como diría Eugene Thacker, sanando con la memoria, el sarcasmo, la ironía, para después afirmar que es en el nombre del Pi que podemos pensar más allá de la finitud, y quizá por ello no deberíamos tomarnos tan en serio cada uno de los acontecimientos que nos atraviesan pues finamente navegamos entre el orden y el caos, o como diría Olga en la radio UABC ‘en la vida somos como una función que tiene continuidad luego hay discontinuidad aparecen singularidades nos sentamos en el caos y el sistema otra vez vuelve al equilibrio, de lo reversible a lo irreversible’. Así en el nombre del Pi”.

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Autor(a)

Enrique Mendoza
Enrique Mendoza
Enrique Mendoza Hernández estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana. Premio Estatal de Literatura 2022-2023 en la categoría de Periodismo Cultural, otorgado por la Secretaría de Cultura de Baja California; Premio Nacional de Periodismo Cultural FILEY 2025, otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y Manos Libres Periodistas. Ha sido incluido en diversas antologías, entre otras, en “Relatos de frontera y otras costumbres. Crónica joven de Tijuana”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en 2013. Autor del libro “Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950”, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California en 2024. Es periodista cultural en Semanario ZETA, en Tijuana
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