La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció, el 21 de enero de 2026, que México restringirá el ingreso de aviones militares de Estados Unidos al territorio nacional, incluso cuando se trate de actividades de capacitación, tras la polémica generada por el aterrizaje de una aeronave Hércules C-130 de la Fuerza Aérea estadounidense en el Aeropuerto Internacional de Toluca el 17 de enero del mismo año.
Durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, la mandataria nacional explicó que la decisión fue tomada por el Consejo Nacional de Seguridad y estableció un nuevo criterio para este tipo de operaciones: en adelante, serán aeronaves mexicanas las encargadas de trasladar al personal nacional que participe en programas de capacitación en el extranjero, en lugar de permitir que aviones militares estadounidenses ingresen al país, salvo bajo “condiciones especiales de logística”.
“Es mucho mejor que vaya un avión mexicano a Estados Unidos a dejar a quienes van a llevar la capacitación, a que venga un avión de los Estados Unidos a recogerlos. Entonces es mucho mejor y es una decisión que se ha tomado”, afirmó Sheinbaum Pardo.
La presidenta de la República precisó que la aeronave estadounidense que aterrizó en Toluca de Lerdo transportó a personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) Federal hacia territorio estadounidense para recibir capacitación especializada por parte del Comando Norte de Estados Unidos, como parte de los acuerdos de colaboración bilateral vigentes entre ambos países. La autorización para este vuelo se otorgó desde octubre de 2025 y fue avalada por el Consejo Nacional de Seguridad.
Sheinbaum Pardo subrayó que este tipo de capacitaciones deben ser aprobadas por dicho consejo y aclaró que el ingreso del avión no violó ninguna disposición legal, ya que no se trató del despliegue de tropas ni de instructores extranjeros en territorio mexicano, supuestos que sí requieren autorización del Senado de la República. “No venían tropas de Estados Unidos, ni mucho menos. Es una autorización que se dio desde octubre del año pasado y tenía que ver con un asunto de capacitación”, detalló la titular del Poder Ejecutivo Federal.
El Gabinete de Seguridad Federal informó el 18 de enero de 2026, a través de un comunicado difundido en redes sociales, que la presencia del avión Hércules C-130 obedeció a un vuelo autorizado por autoridades mexicanas relacionado con actividades de capacitación. “Estas operaciones se realizan conforme a los protocolos establecidos y en apego a los acuerdos de colaboración bilateral”, señaló la institución.
Publicidad
La titular del Poder Ejecutivo Federal también aclaró que el avión no transportaba armamento y que únicamente viajaban el piloto y la tripulación necesaria para operar la aeronave. Además, precisó que el personal de la SSPC permanecerá aproximadamente un mes en Estados Unidos recibiendo capacitación y que, al concluir el programa, regresará a México a bordo de una aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).
La controversia por el aterrizaje del avión militar estadounidense en México ocurrió en un contexto de tensiones bilaterales, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara el 8 de enero de 2026, en una entrevista con Fox News, que se avecinaban ataques terrestres contra los cárteles del narcotráfico en México. “Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México”, declaró Trump, sin ofrecer mayores detalles operativos.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio García, y el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Juan Ramón de la Fuente, sostuvieron una llamada telefónica el 15 de enero de 2026 en la que abordaron los desafíos en materia de seguridad para ambas naciones. Durante la conversación, los funcionarios reafirmaron la importancia de la colaboración bilateral con base en el respeto a la soberanía y coincidieron en que “es necesario hacer más” para enfrentar las amenazas compartidas. El secretario Rubio reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la lucha contra el narcoterrorismo y enfatizó la necesidad de obtener resultados tangibles para proteger al hemisferio.
Paralelamente al aterrizaje del avión en Toluca de Lerdo, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) emitió el 16 de enero de 2026 una serie de avisos de seguridad conocidos como NOTAM, que advirtieron a operadores aéreos estadounidenses sobre una “situación potencialmente peligrosa” en espacios aéreos sobre el Pacífico, que abarcan desde México hasta Ecuador. Los avisos, con vigencia del 16 de enero al 17 de marzo de 2026, alertaron sobre actividades militares e interferencias en sistemas de navegación derivadas de dichas operaciones.
La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) del Gobierno mexicano aclaró que el aviso emitido por la FAA era de carácter preventivo y que no constituía una prohibición ni implicaba restricciones para México, o para aerolíneas u operadores mexicanos. “La SICT reitera que no existe afectación alguna para la aviación civil en México, ni cambios en las condiciones de operación del espacio aéreo nacional”, señaló la institución federal en un comunicado.
La capacitación bilateral entre México y Estados Unidos en materia de seguridad no es nueva y forma parte de los acuerdos de cooperación vigentes desde hace varios años. En diciembre de 2025, integrantes de la Secretaría de Marina-Armada de México (SEMAR), del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional concluyeron un curso de capacitación realizado de manera conjunta con elementos del Comando Norte de Estados Unidos, en el que se formaron analistas para la operación de una plataforma digital que permite identificar desafíos que amenacen la seguridad en la frontera compartida entre ambos países.
Además, un contingente de 40 militares de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) inició el 18 de enero de 2026 una capacitación intensiva en Estados Unidos, donde permanecerá hasta el 13 de marzo de 2026 en el centro militar Camp Shelby, Mississippi. Los soldados partieron a bordo de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Mexicana, portando armamento reglamentario. El objetivo principal es perfeccionar habilidades en operaciones especiales y fortalecer la cooperación bilateral en materia de seguridad.
La presidenta de la República presentó al Senado de la República, el 17 de diciembre de 2025, una solicitud para autorizar el ingreso a territorio mexicano de 29 efectivos de fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos, entre ellos integrantes de los Navy SEALs y del Séptimo Grupo de Fuerzas Especiales, con el objetivo de participar en ejercicios de capacitación conjunta con la Armada de México. La solicitud contemplaba que una aeronave militar estadounidense tipo Hércules C-130 aterrizaría en el Aeropuerto Internacional de Toluca el 18 de enero de 2026 para trasladar a 60 elementos de la Armada de México a Camp Shelby, Mississippi, del 18 de enero al 13 de marzo de 2026. No obstante, el 3 de enero de 2026, la Comisión de Marina del Senado canceló la sesión programada para resolver la solicitud, dejando sin autorización formal tanto la salida de los marinos mexicanos como el ingreso de tropas extranjeras.
El personal de la SSPC que viajó a Estados Unidos para capacitación forma parte de los esfuerzos del titular de dicha institución, Omar Hamid García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) Federal, por profesionalizar y fortalecer las capacidades operativas de las fuerzas de seguridad mexicanas. García Harfuch creó, en noviembre de 2025, la Unidad Nacional de Operaciones Estratégicas (UNO), un cuerpo especializado de agentes que llevará a cabo acciones de inteligencia para la identificación y captura de generadores de violencia, así como objetivos prioritarios del Gobierno Federal.
La mandataria nacional enfatizó que la cooperación bilateral en materia de seguridad y capacitación continuará, pero bajo reglas claras y con pleno respeto a la soberanía nacional. “La cooperación existe y seguirá existiendo, pero siempre bajo nuestras condiciones”, concluyó la presidenta de la República. Reiteró que la relación con Estados Unidos debe basarse en la coordinación y el respeto mutuo, y que cualquier presencia o actividad militar extranjera en México estará estrictamente regulada.






