Un Boeing 757 que trasladó a Nicolás Maduro Moros y a su esposa, Cilia Adela Flores de Maduro, aterrizó el 3 de enero de 2026, en el Aeropuerto Internacional Stewart, ubicado en la Base de la Guardia Nacional Aérea Stewart, al norte de la ciudad de Nueva York, en el condado de Orange. La aeronave tocó tierra a las 16:32 horas, según reportó Flight Radar 24. El vuelo provino desde la base naval de Guantánamo, Cuba, adonde la pareja había sido trasladada previamente a bordo del buque USS Iwo Jima, tras su captura en Caracas.
El operativo que culminó con la detención del presidente venezolano fue denominado “Operación Resolución Absoluta” y se ejecutó durante la madrugada del 3 de enero de 2026. Según el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, la misión involucró más de 150 aeronaves que despegaron desde al menos 20 ubicaciones distintas en el hemisferio occidental. Las fuerzas especiales de la Fuerza Delta llegaron al lugar donde se encontraba Maduro a las 01:01 hora de Washington (02:01 hora de Caracas) y lo extrajeron junto a su esposa, sin que ofrecieran resistencia. Maduro Moros fue abordado en el USS Iwo Jima, a las 04:29 hora de Caracas.
Decenas de agentes de distintas agencias federales estadounidenses, incluidos el Buró Federal de Investigaciones (FBI) y la Administración de Control de Drogas (DEA), esperaban en la Base de la Guardia Nacional Aérea Stewart cuando la aeronave aterrizó. Según reportes, Maduro Moros descendió esposado del avión militar, en medio de un amplio operativo de custodia, a una temperatura de menos dos grados centígrados bajo cero.
Maduro Moros será trasladado al Metropolitan Detention Center (MDC), una prisión federal ubicada en el distrito de Brooklyn, según informó la cadena CNN, citando fuentes propias. Se espera que el presidente venezolano comparezca el lunes 6 de enero de 2026, ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY), con sede en Manhattan. La causa está pendiente ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, magistrado del Distrito Sur de Nueva York, desde 1998, quien ya supervisaba el caso abierto en 2020.
La fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, confirmó que Maduro Moros y su esposa fueron imputados en el Distrito Sur de Nueva York. “Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos”, afirmó Bondi. La funcionaria añadió que “pronto enfrentarán toda la fuerza de la justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”, dijo.
La acusación formal, hecha pública el 3 de enero de 2026, amplía la presentada originalmente en marzo de 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York. El documento señala a Maduro Moros como líder de la organización narcoterrorista denominada “Cartel de los Soles”, en referencia a la insignia del sol que lucen los uniformes de los altos mandos militares venezolanos. Según la acusación, Maduro Moros encabezó durante más de dos décadas una red de narcotráfico que utilizó al Estado venezolano para introducir grandes cantidades de cocaína a Estados Unidos.
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La acusación sostiene que Maduro y otros funcionarios venezolanos se asociaron directamente con organizaciones criminales mexicanas, entre ellas el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, para distribuir toneladas de cocaína con destino final a Estados Unidos. El documento indica que alrededor de 2011, Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias “El Chapo”, financió laboratorios de cocaína en Colombia cuya producción era protegida por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y por funcionarios venezolanos para su transporte.
Además de Maduro Moros, la acusación incluye como imputados a Diosdado Cabello Rondón, titular del Ministerio del Interior de Venezuela, descrito como uno de los funcionarios más poderosos del país y acusado de coordinar envíos masivos de droga y de colaborar con organizaciones criminales y grupos armados. También figuran Ramón Rodríguez Chacín, señalado como enlace con las FARC; Cilia Adela Flores de Maduro, acusada de facilitar actividades de narcotráfico desde su posición política; y Nicolás Ernesto Maduro Guerra, identificado como participante en la logística del transporte de drogas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, observó la operación en tiempo real desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, junto a altos funcionarios de su Administración. Trump afirmó que las fuerzas especiales localizaron a la pareja en una fortaleza y que la operación había sido ensayada previamente utilizando una réplica exacta del inmueble donde se encontraban. El mandatario estadounidense reveló que siguió el operativo “literalmente como si hubiera visto un show televisivo”.
La operación comenzó con bombardeos dirigidos contra Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar de Venezuela, y una base aérea, además de ataques en los estados de La Guaira, Miranda y Aragua, donde se encuentra el aeropuerto internacional de Caracas. Para facilitar la incursión, la aviación estadounidense atacó las defensas antiaéreas venezolanas y Estados Unidos interrumpió temporalmente el suministro eléctrico en algunas áreas de Caracas.
Trump anunció que Estados Unidos asumirá temporalmente el control administrativo de Venezuela, hasta que se pueda llevar a cabo una transición pacífica, adecuada y juiciosa. “Vamos a gobernar el país hasta que podamos hacer una transición segura, apropiada y juiciosa”, afirmó el mandatario estadounidense. También sugirió que los ingresos derivados de la venta de petróleo venezolano podrían ser utilizados para financiar la administración provisional del país sudamericano.
La captura de Maduro Moros y Flores marca un hecho sin precedentes en la historia reciente de América Latina. El sistema judicial estadounidense tiene precedentes de procesamiento de antiguos líderes latinoamericanos capturados o extraditados, como el panameño Manuel Antonio Noriega. La operación militar estadounidense, ejecutada 36 años después de la invasión a Panamá, se llevó a cabo en la madrugada del 3 de enero de 2026 y duró dos horas y 20 minutos, según informó el general Caine.





