De acuerdo a registros oficiales, este abril de 2026 cumplirá 65 años. No hay muchas imágenes de ella, excepto aquellas tomadas en su juventud en la década de los ochenta, cuando posaba con su prolífera familia; o una de cuando, vestida de blanco y ataviada con tiara y velo, contrajo nupcias.
En contraste con el bajo perfil que ha mantenido para que no se conozca su identidad física actual, o poco se indague de los negocios en los que incursiona, es notoria por ser la única de los nueve hermanos que, a pesar de los señalamientos, no ha sido investigada, perseguida o sancionada sea en México o en los Estados Unidos.
Y justo en esas condiciones, Enedina Arellano Félix está de regreso en Tijuana.
“Mujer de negocios” desde la época cumbre del cártel que iniciaron sus hermanos Benjamín y Ramón Arellano Félix, y que lleva sus apellidos, los investigadores la han ubicado más en el ámbito del lavado de dinero, la legitimización del recurso ilícito, las relaciones sociales y empresariales. Evidentemente con cierto grado de habilidad, dado que las investigaciones no han logrado ligar su nombre en red alguna dedicada al blanqueo de dinero.
Enedina Arellano Félix, dicen, ha sido astuta. En Baja California se recuerda que era la cabeza principal de un próspero negocio de venta de medicamentos, controlados y no, además de misceláneos, como lo fueron las Farmacias Vida. Posteriormente, en Guadalajara, Jalisco, se le ubicó en el negocio inmobiliario, y junto a su progenitora lograron recuperar, además, los inmuebles que, en el primer lustro de los 90, la PGR logró incautarles en aquella entidad y en Baja California.
De lo último que saben de sus negocios en Guadalajara, refieren los investigadores que invirtió en la producción de alimentos, acumulando varias sucursales. Pero hace algunos meses, con varios de quienes fueran elementos del Cártel Arellano Félix (el CAF), liberados de prisiones de los Estados Unidos y México, decidió regresar a la tierra donde sus hermanos levantaron un imperio de las drogas y el crimen: Tijuana, Baja California.
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Enedina Arellano Félix ha sobrevivido la muerte por asesinato de dos de sus hermanos; primero la de Ramón Arellano Félix, el más violento de todos, que fue muerto en las inmediaciones del carnaval de Mazatlán, en febrero de 2002, cuando un policía alertó su presencia, intentó detener su paso y se enfrentaron. Ambos, el capo y el agente Ángel Antonio Arias Torres, fallecieron por impactos de bala.
11 años después, el 18 de octubre de 2013, Francisco Rafael Arellano Félix celebraba su cumpleaños en un hotel en Baja California Sur, rodeado de familia, amigos y celebridades del espectáculo y los deportes. Mientras escuchaba la música que amenizaba su convivio, entre los presentes caminó un payaso; con chillantes colores en su vestimenta, peluca y la clásica nariz roja de pelota, no desentonó en un festejo, hasta que se acercó a la mesa principal y disparó contra el mayor del clan Arellano, privándolo de la vida.
Después se sabría que quien se había disfrazado de payaso era un notorio sicario del Cártel de Sinaloa, José Rodrigo Aréchiga Gamboa, el Chino Ántrax, líder criminal del brazo armado de Ismael Zambada García, el Mayo, en aquel 2013, y también proclive al lujo deslumbrante, los viajes al extranjero y a las celebridades nacionales e internacionales. En diciembre de ese mismo año lo arrestaron en los Países Bajos; fue extraditado a los Estados Unidos, y asesinado en México en mayo de 2020.
Enedina, que ha sido identificada como parte de la estructura financiera del Cártel Arellano Félix, también ha sobrevivido la aprehensión y extradición a los Estados Unidos de tres de sus hermanos. Un mes después del deceso de Ramón, Benjamín Arellano Félix fue detenido en un residencial de Puebla en el que se ocultaba junto a su familia directa. El jefe del imperio criminal había caído en una investigación de militares y agentes federales. Hoy día, a sus 73 años, purga condena en los Estados Unidos.
Cuatro años después, en agosto del 2006, el menor de los hermanos de Enedina, Francisco Javier Arellano Félix, el Tigrillo, fue detenido por la Guardia Costera de los Estados Unidos en aguas internacionales, en las inmediaciones de la península sudcaliforniana. Pese a que el yate en el que se trasladaba zarpó de San Diego, California, el gobierno de aquel país esperó a que estuviera en altamar para aprehenderlo a él y a los cómplices que le acompañaban.
Por entonces, el Tigrillo lideraba el Cártel Arellano Félix luego de la muerte de Ramón y la detención y extradición de Benjamín. Lo hacía de la mano de Arturo Villarreal Heredia, el Nalgón, en la parte operativa, y, de acuerdo a las autoridades, con la conseja de su hermana Enedina Arellano en el área financiera.

Después de esa aprehensión, por la cual Francisco Javier Arellano Félix purga sentencia en la Unión Americana, los informes de inteligencia de México y los Estados Unidos analizaron que el cártel, aun minado y desestabilizado por las muertes y las detenciones, seguía delinquiendo, ahora con los liderazgos de Enedina y Eduardo Arellano Félix, el Doctor, y la operatividad criminal del sobrino de ambos, Fernando Sánchez Arellano, el Ingeniero y/o el Alineador.
Poco le duró el gusto al Doctor. En octubre de 2008, Eduardo Arellano Félix fue detenido después de un enfrentamiento en el que se atrincheró en la casa que ocupaba en un residencial de Tijuana. Posteriormente sería extraditado a los Estados Unidos y purgaría sentencia al igual que sus hermanos Benjamín y Francisco Javier. Una vez compurgada la pena, fue deportado a México donde hoy permanece tras las rejas.
En mancuerna, Enedina Arellano Félix y Fernando Sánchez Arellano continuaron, de acuerdo a los investigadores, manejando los hilos que sostienen al CAF. Hasta el 23 de junio de 2014, cuando en operativo conjunto entre autoridades de México y los Estados Unidos en Tijuana, el Ingeniero fue detenido. Una vez más, la Jefa, como la apodan, se quedó sola.
Por misterios de la Ley en México, y la resolución del Juez Decimocuarto de Distrito con sede en Baja California, el 25 de diciembre de 2023, envuelta con papel navideño le llegó su libertad a Fernando Sánchez Arellano, y a pesar que le giraron una nueva orden de aprehensión, no han logrado capturarlo. Él, como su tía, está de vuelta en Tijuana.
A decir de investigadores de ambos lados de la frontera californiana, tanto tía como sobrino se han reintegrado a las operaciones del CAF, que se ha mantenido en circulación criminal por viejos miembros, sus herederos y algunos nuevos, pero con una admiración sobre la criminal organización, así como con alianzas mafiosas con otros cárteles, como el de Jalisco Nueva Generación.
La Jefa y el Ingeniero, explicaron, están operando de nueva cuenta en Tijuana con la estructura empresarial que le dieron al CAF sus fundadores, otorgando territorios a células delictivas y estableciendo relaciones con otras mafias.
La sobreviviente y nunca investigada, Enedina Arellano Félix, está otra vez en la mira de las áreas de inteligencia, aun cuando no de las investigadoras. Ahora reside en una de las zonas más tradicionales de la ciudad y se dedica, entre otros negocios, a los locales de venta de autopartes usadas. Del Alineador poco se sabe, pero insisten: la Jefa y el sobrino están de nuevo en Tijuana.






