“Comunidades.
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¡Nunca habrá, pues, manera de ser libre! Nada más reunirse
tres o cuatro individuos, aparecen ya los mismos lazos de autoridad
y las mismas servidumbres. La agrupación más pequeña se convierte
en una pequeña familia. Uno asume el puesto del padre, otro el del hermano… Una comunidad así tiene todos los vicios de un matrimonio burgués”.
Jacques y Raissa Maritain, Cuaderno de Notas, 1904.
El jesuita francés Bernardo Bergouden, fundador de la Acción Católica de la Juventud Mexicana (ACJM), como muchos investigadores, narra los sacrificios mexicas (aztecas), descubriendo la pedagogía de Dios como en el caso de los israelitas que se niegan a adorar dioses egipcios; así en su obra La Nacionalidad Mexicana y la Virgen de Guadalupe, en una evolución de la conciencia, lo que nos identificará es el Evangelio Guadalupano, la maternidad ahora internacional de Guadalupe Tonatzin, diría don Miguel León Portilla.
No pasa de ser mera manipulación de masas, el haber registrado un partido político un 12 de diciembre de 2017, para después negar la historia de México.
“He aquí la manera más común de hacer aquellos sacrificios. Puesta la víctima sobre la enorme piedra destinada a tan sangriento objeto, varios sacerdotes la sujetaban, y otro, armado de un pedernal agudo, le abría el pecho y le extraía el corazón, que, todavía humeante, lo presentaba al sol y luego lo arrojaba sobre la deidad a quien se ofrecía aquel holocausto. A veces se desollaba el cuerpo del sacrificado, y vestían su húmeda piel sacerdotes y devotos, y aún el rey mismo solía bailar cubierto con aquel fúnebre manto. En las fiestas consagradas al dios del fuego precipitaban a algunos infelices sobre las llamas”. (El Episcopado Mexicano, Francisco Sosa, liberal, Campeche 1848).

Qué se puede esperar de un parásito que no terminó en diez años una licenciatura en la UNAM. Insostenibles afirmaciones ahistóricas, mafufadas que no existieron.
Cuenta Jacquez Maritain en su Cuaderno de Notas (1964), que su amigo Francisco Batón, quien lo había transformado en socialista, “me explicaba que la Revolución se llevaría a cabo cuando los diputados socialistas tuvieran ‘la mitad más uno’ de los escaños”.
Maritain, pensador francés cuasi autor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que firmó con otros personajes en San Francisco, California, al terminar la Segunda Guerra Mundial, anota que aunque no reniega ni mucho menos de la estima y amor del pueblo obrero, la falsedad de muchos socialistas lo motivó a publicar una carta a Batón. La señora madre de Maritain copió un largo fragmento de esa carta a Francisco Batón: “Seré socialista y viviré de la revolución”.

“… Si hay alguien a quien yo deba gratitud por los progresos que puedo realizar, es precisamente la muchedumbre inmensa de los proletarios que sudan mientras yo me deleito en la lectura, de manera que yo tengo pan y vino, vestidos, un techo, una cama, fuego, libros y tiempo para leer, también puedo gozar libremente y libremente puedo apropiarme de todo el trabajo de la humanidad, de toda la labor intelectual acumulada de las generaciones anteriores y contemporáneas…Pero ¡no crea que no me siento avergonzado cuando pienso que a mi edad los hijos del pueblo trabajan sin interrupción, a veces once horas al día (ayer todavía doce, trece y catorce horas diarias), y que sólo sin hacer nada, sin crear nada, sin sudar, me alimento, con una tibia satisfacción, de pan del cuerpo y de pan de la ciencia!”.
Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.





