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viernes, enero 23, 2026
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Fuerza Aérea Mexicana adquiere avión C-130J-30 Super Hercules; primer país en AL en hacerlo

La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) adquirió su primer avión de transporte táctico Lockheed Martin C-130J-30 Super Hercules, según anunció la compañía estadounidense, el 21 de enero de 2026, desde su planta en Marietta, Georgia. Con esta operación, México se posicionó como el primer país de América Latina en operar esta versión avanzada del legendario Hercules, marcando una nueva era en la capacidad de transporte aéreo táctico para la región.

La adquisición del Super Hercules por parte de la FAM constituyó la primera de dos adjudicaciones internacionales del contrato C-130J cerradas en 2025 por Lockheed Martin, mientras que el segundo cliente internacional aún no fue revelado por el fabricante. Al optar por el C-130J-30, la versión más avanzada del Hercules jamás construida, México se sumó a un grupo de 24 naciones que ya operan esta aeronave, dentro de una flota global que supera las 560 unidades en servicio activo.

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La aeronave será entregada en noviembre de 2028 y será asignada al Escuadrón Aéreo 302 de la FAM, unidad especializada en transporte pesado. Esta compra representa la primera adquisición de un avión militar de ala fija por parte de México en aproximadamente siete años, tras un período en el que no se incorporaron nuevos aviones de transporte o combate a las Fuerzas Armadas.

El C-130J-30 Super Hercules es la versión extendida del modelo estándar C-130J, que incorpora 4.5 metros adicionales de espacio de carga, lo que amplía de manera significativa la capacidad de transporte aéreo táctico. Esta variante alargada distribuye el espacio adicional adelante y atrás del ala, expandiendo drásticamente su capacidad operativa.

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La aeronave tiene un largo de 29.79 metros, una altura de 11.84 metros, una envergadura alar de 40.41 metros y un peso máximo de despegue de 79,378 kilogramos. Su carga útil alcanza los 21,770 kilogramos, superando en 1,770 kilogramos la capacidad del C-130H Hercules, su predecesor.

Su potencia proviene de cuatro turbohélices Rolls-Royce AE 2100D3, que generan 4,637 caballos de fuerza cada una, combinadas con hélices Dowty R391 de seis palas fabricadas en materiales compuestos, diseñadas para ofrecer mayor empuje reduciendo significativamente la firma acústica. Estos motores permiten al avión alcanzar una velocidad máxima de 671 kilómetros por hora, 21 por ciento mayor que el C-130H, y una velocidad de crucero de 660 kilómetros por hora.

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El C-130J-30 logra un alcance de 5,250 kilómetros y un techo de vuelo de 8,000 metros con una carga de 20,227 kilogramos. El tiempo de ascenso se reduce hasta en un 50 por ciento comparado con el C-130H, mientras que la altitud es hasta un 40 por ciento mayor y el rango es hasta un 40 por ciento superior. La distancia de aterrizaje es de 945 metros con un peso de 61,000 kilogramos.

La eficiencia del C-130J-30 se refleja en su tripulación reducida. Gracias a la automatización y al uso de un Glass Cockpit con pantallas de cristal líquido y sistemas HUD (Heads-up Display), el avión solo requiere tres personas: dos pilotos y un jefe de carga (loadmaster), eliminando la necesidad de navegante e ingeniero de vuelo que requerían las versiones anteriores.

El avión puede transportar 128 soldados, 92 paracaidistas equipados, 64 soldados completamente equipados, 97 literas para heridos con asistentes médicos, cuatro vehículos terrestres o un helicóptero. Dependiendo de la configuración, también puede transportar hasta 124 pasajeros o 19,598 kilogramos de carga en pallets.

El C-130J Super Hercules está certificado para ejecutar 20 misiones diferentes, lo que lo convierte en la plataforma de transporte táctico más versátil disponible. Entre las misiones certificadas se incluyen lanzamiento aéreo, búsqueda y rescate, extinción de incendios, evacuación médica (medevac), inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), operaciones especiales, reabastecimiento aéreo, guerra electrónica y respuesta ante emergencias.

Esta versatilidad multimisión permitirá a la FAM no solo sostener la movilidad de sus fuerzas armadas, sino también fortalecer su rol en el apoyo a la sociedad civil en situaciones de emergencia, desde despliegues rápidos hasta misiones humanitarias. La capacidad para transportar grandes cantidades de carga o tropas a largas distancias, combinada con su velocidad de crucero superior a 600 kilómetros por hora, lo convierte en un activo invaluable para cualquier fuerza aérea.

Construido con aviónica avanzada, mayor alcance y velocidad, y capacidad de supervivencia mejorada respecto a sus predecesores, el C-130J representa un salto tecnológico masivo. Aunque mantiene la silueta icónica de los años 50, su interior alberga tecnología digital de punta.

Según informó la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) en su informe de actividades 2024-2025, la adquisición del C-130J Super Hercules respondió a la necesidad de contar con aeronaves de transporte aéreo pesado para optimizar la movilidad de personal, equipo y material en apoyo a las operaciones de la SEDENA y garantizar el adecuado apoyo a la población civil en caso de desastres naturales.

La compra busca anticipar la inminente obsolescencia de la actual flota de transporte pesado del Escuadrón Aéreo 302, que opera actualmente tres aeronaves C-130 Hercules: un L-100-30 con matrícula 3611 y dos C-130 MK-3 con matrículas 3616 y 3617. Estas aeronaves, para el 2028, habrán alcanzado entre 48 y 60 años de servicio, lo que compromete seriamente su disponibilidad y eleva los costos de mantenimiento.

Los dos C-130 MK-3 tienen 54 años de antigüedad, mientras que el L-100-30 fue adquirido nuevo en 1980. La antigüedad de estas aeronaves, sumado al alto número de operaciones aéreas que han realizado a lo largo de su vida operativa, repercute en su operatividad y disponibilidad, debido a los requerimientos de mantenimiento y refaccionamiento recurrentes de difícil y alto costo de adquisición, lo cual las obliga a incrementar su permanencia en tierra por inspecciones mayores.

La Fuerza Aérea Mexicana tiene previsto dar de baja en el año 2027 dos aeronaves C-130 y para el 2028 prevé dar baja la última aeronave. En este contexto, la llegada del C-130J se proyecta como un reemplazo indispensable para garantizar la continuidad de las operaciones estratégicas de movilidad de tropas, transporte de equipo y despliegue de ayuda humanitaria.

Como consecuencia de la reducida disponibilidad de los C-130, el Escuadrón Aéreo 302 tomó la decisión de utilizar cuatro aeronaves C-27J Spartan a su cargo, las cuales tienen capacidades de carga menor en relación con el C-130, lo que incrementó la cantidad de horas de vuelo que han realizado los últimos años y obligó a realizar mantenimiento preventivo anticipadamente, ocasionando que solo una de este tipo se encuentre operativa.

Según el programa de inversión de la SEDENA publicado en 2023, inicialmente se contemplaba la adquisición de dos unidades C-130J Super Hercules. El costo total estimado del programa para dos aeronaves, incluyendo adquisición y operación, rondaba los 414 millones de dólares. Esta cifra incluía no solo el precio de las aeronaves, sino también los costos asociados a su operación, soporte logístico y mantenimiento a lo largo del tiempo.

El análisis comparativo presentado indicaba un costo de 281 millones de dólares (equivalentes a 6,796,857,600 pesos mexicanos) para la adquisición de dos aviones C-130J Super Hercules, así como el soporte logístico por un tiempo de un año y adiestramiento inicial para tres tripulaciones de vuelo. Sin embargo, de las dos aeronaves solicitadas originalmente, solo se concretó la adquisición de una.

El costo estimado por aeronave se sitúa entre 65 millones de dólares y la inversión calculada para un solo avión alcanza aproximadamente 4,626,012,330 pesos. Los montos finales dependerán del tipo de cambio y de la configuración definitiva de la aeronave.

La solicitud original, según documentos gubernamentales, incluía dos aeronaves C-130J-30, diez motores AE2100D3 (ocho instalados y dos de repuesto), modificaciones de aeronaves, equipos de comunicación, repuestos y equipos de soporte y prueba, publicaciones y documentación técnica, capacitación de personal y equipos de capacitación, y otros elementos relacionados de soporte logístico y de programas.

Trish Pagan, vicepresidenta de Movilidad Aérea y Misiones Marítimas de Lockheed Martin, afirmó que “esta histórica decisión de México refleja la confianza continua depositada en el C-130J Super Hercules por operadores de todo el mundo”. Agregó que “con su nuevo C-130J-30, la capacidad de transporte aéreo táctico de la Fuerza Aérea Mexicana ofrecerá rendimiento inigualable, confiabilidad excepcional y la versatilidad necesarias para llevar a cabo las 20 misiones para las que está certificado el C-130J en México, toda Latinoamérica y el resto del mundo. El C-130J-30 está realmente diseñado para cumplir y para perdurar”.

Desde la FAM, se destacó que la elección del C-130J-30 se apoya en más de 50 años de experiencia operativa con el Hercules, así como en la interoperabilidad existente con otras fuerzas aéreas aliadas. El nuevo avión ofrece mayor potencia, alcance, eficiencia de combustible y versatilidad, características que lo posicionan como una plataforma clave para responder a una amplia gama de misiones.

La compra del C-130J marca el inicio de una nueva etapa en la modernización de la movilidad aérea militar de México, después de un sexenio anterior en el que no se incorporaron nuevos aviones de transporte o combate a las Fuerzas Armadas. La adquisición tiene un significado institucional relevante, ya que se trata de la primera adquisición de una aeronave militar de ala fija por parte de México en aproximadamente siete años.

La Fuerza Aérea Mexicana ha operado durante mucho tiempo el venerable Hercules, habiendo recibido su primer C-130A, con número de serie 10608, en julio de 1987. Desde entonces, se han adquirido variantes de segunda mano del Hercules de Estados Unidos (C-130A), Israel (C-130E) y el Reino Unido (C-130K y C-130K-30). Además, se incorporó a la flota un L-100-30 civil, que era propiedad de la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX) y fue cedido después a la FAM siendo matriculado 3611.

Durante más de 50 años, el C-130 Hercules ha desempeñado un papel fundamental en la respuesta de México ante desastres naturales, operaciones militares y otras misiones críticas. El C-130 es un poderoso símbolo del compromiso de México con la seguridad y la cooperación regionales, y su continuo funcionamiento es un testimonio de la sólida alianza entre Lockheed Martin y la FAM.

La Fuerza Aérea Mexicana llegó a tener una flota de 12 aviones Hercules, pero en la actualidad la flota se ha reducido a solo tres aeronaves operativas debido a la antigüedad y los requerimientos de mantenimiento. Los tres transportes pesados C-130 Hercules del Escuadrón Aéreo 302 están en operación constante debido a la aplicación del Plan DN-III-E, tanto en su fase de auxilio a la población civil en casos de desastre, como en operaciones de traslado de insumos médicos en todo el territorio nacional.

El 19 de septiembre de 2003, México vivió un accidente fatal cuando seis militares murieron tras caer a tierra un avión Hercules C-130 de la Fuerza Aérea Mexicana en el lugar conocido como La Quemada, en el municipio de Villanueva, Zacatecas, a unos setenta kilómetros de la ciudad de Zacatecas. La SEDENA reportó en una solicitud de transparencia que el avión presentó problemas mecánicos.

Gracias al aprovechamiento de la infraestructura, el personal capacitado y la experiencia acumulada en vuelo, mantenimiento y logística del C-130, la transición hacia el C-130J-30 será fluida y permitirá reducir tiempos de adaptación. Además, el acceso a la red global de soporte de Lockheed Martin facilitará una modernización más rápida y una elevada disponibilidad operativa de la flota.

Es importante destacar que la operación del C-27J Spartan, el cual comparte muchos sistemas en común con el C-130J, deberá permitir una incorporación y puesta en servicio más rápida, dado el adiestramiento en los sistemas de cabina, aviónica y motores. Esta interoperabilidad de sistemas representa una ventaja significativa para la FAM en términos de entrenamiento de tripulaciones y mantenimiento de la flota.

Aprovechando su conocimiento de la aeronave C-130 y la infraestructura existente, México logra una transición fluida, ahorrando tiempo significativo, mientras asegura la disponibilidad sostenida de la flota y una modernización más rápida a través del acceso continuo a la red empresarial global establecida de Lockheed Martin.

La selección del C-130J-30 por parte de México se produce en medio de un renovado interés en capacidades de transporte aéreo multifunción en toda América Latina. El C-130J Super Hercules proporciona a los operadores de la FAM lo que ningún otro avión de transporte táctico puede ofrecer: versatilidad multimisión certificada, rendimiento operacional probado, presencia global verdadera, capacidades conocidas y confiabilidad comprobada.

El C-130 Hercules realizó su primer vuelo el 23 de agosto de 1954 e inició su servicio activo en diciembre de 1956. Su origen se remonta a las necesidades de Estados Unidos en la Guerra de Corea, conflicto que evidenció la necesidad de un nuevo transporte, ya que los modelos de la Segunda Guerra Mundial “ya no eran adecuados”.

Lockheed comenzó a construir los C-130 en Marietta, Georgia, en 1954, y la producción de la variante C-130J Super Hercules continúa hasta el día de hoy. La planta de Marietta emplea aproximadamente 5,600 personas y es conocida por producir el C-130 Hercules, la línea de producción de aeronaves militares que opera de manera continua más longeva de la historia.

Con más de 70 años de historia, la familia de aviones Hercules ha sido la aeronave militar con una carrera de fabricación continua más longeva de la historia. La familia Hercules ha participado durante más de 50 años de servicio en operaciones militares, civiles y de ayuda humanitaria, sobreviviendo a varios diseños planeados para su sustitución.

El C-130J Super Hercules es el único avión de transporte táctico con una flota mundial de más de 560 aeronaves y continúa siendo la columna vertebral de la movilidad aérea en todo el mundo. Las tasas promedio de operación del C-130J se sitúan en un rango entre 80 y 90 por ciento, lo que demuestra su elevada disponibilidad operativa.

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Autor(a)

Carlos Álvarez Acevedo
Carlos Álvarez Acevedo
Reportero del semanario ZETA Tijuana y del periódico Noroeste de Culiacán, desde febrero de 2016.
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