El presidente venezolano Nicolás Maduro Moros arribó, el 3 de enero de 2026, a Nueva York, donde se difundieron las primeras fotografías y videos que lo muestran bajo custodia de autoridades federales estadounidenses tras su captura en Caracas durante una operación militar ejecutada en la madrugada del mismo día.
Las imágenes, que comenzaron a circular durante la noche del sábado 3 de enero, muestran a Maduro Moros sentado en una silla dentro del cuartel de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), ubicado en el barrio de Chelsea, en Manhattan. El mandatario venezolano viste un conjunto deportivo azul y sandalias, se encuentra esposado y levanta ambos pulgares mientras es custodiado por al menos seis agentes de la DEA que posan a su alrededor.
Otras fotografías registran al presidente venezolano en la pista de vuelos tras aterrizar en Manhattan, bajo un fuerte dispositivo de seguridad. Un video difundido por la cuenta oficial de respuesta rápida de la Casa Blanca muestra a Maduro Moros con ropa deportiva negra y un sombrero del mismo color, sosteniendo una botella de agua mientras es escoltado por agentes federales dentro de la sede de la DEA. En el clip, Maduro Moros aparentemente pronuncia las palabras “Buenas noches, feliz Año Nuevo”.
Maduro Moros llegó a Nueva York en un helicóptero que aterrizó en un helipuerto a orillas del río Hudson, cerca de la calle 31, en el lado oeste de Manhattan. Previamente, había sido trasladado en un avión militar Boeing 757 que aterrizó en la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, un aeropuerto militar situado en el norte del estado de Nueva York.
El mandatario venezolano fue conducido inicialmente al cuartel de la DEA y posteriormente trasladado al Metropolitan Detention Center (MDC), una prisión federal situada en el distrito neoyorquino de Brooklyn. Este centro penitenciario alberga actualmente a figuras de alto perfil del crimen organizado, entre ellas Ismael “El Mayo” Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, y Rafael Caro Quintero, cofundador del Cártel de Guadalajara.
Maduro Moros fue capturado junto a su esposa, Cilia Adela Flores de Maduro, durante el operativo militar estadounidense en Caracas. La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, informó el 3 de enero que ambos fueron imputados en el Distrito Sur de Nueva York por cuatro cargos: conspiración para cometer narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos.
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“Nicolás Maduro ha sido acusado de conspiración para narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos contra Estados Unidos. Pronto enfrentarán todo el rigor de la justicia estadounidense en suelo estadounidense, en tribunales estadounidenses”, declaró Bondi.
El presidente venezolano, acusado formalmente en 2020 por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, afrontará una nueva acusación sustitutiva presentada por un gran jurado federal el 3 de enero de 2026. Esta imputación amplía de manera sustancial la causa penal abierta hace cuatro años e incorpora expresamente a Flores de Maduro, quien no había sido mencionada en la acusación previa, así como al hijo del mandatario, Nicolás Ernesto Maduro Guerra.
La acusación también mantiene como imputado a Diosdado Cabello Rondón, titular del Ministerio del Interior, Justicia y Paz, descrito como uno de los funcionarios más poderosos de Venezuela. El documento judicial señala que Cabello Rondón presuntamente coordinó envíos masivos de droga y colaboró con organizaciones criminales, incluidos el Cártel de Sinaloa y Los Zetas, para enviar contenedores marítimos con cargamentos de entre cinco y veinte toneladas de cocaína desde Venezuela hacia puertos mexicanos entre 2003 y 2011.
Respecto a Flores de Maduro, el gran jurado le atribuye haber aceptado, en torno a 2007, cientos de miles de dólares en sobornos para intermediar entre un gran narcotraficante y el entonces director de la Oficina Nacional Antidrogas de Venezuela, Néstor Reverol Torres. Según la acusación, ese encuentro habría servido para garantizar el paso seguro de vuelos cargados de cocaína, a cambio de pagos regulares y comisiones por cada envío aéreo.
El operativo militar estadounidense que permitió la captura de Maduro Moros y Flores de Maduro dejó al menos 40 personas muertas, entre civiles y soldados, según reportaron medios estadounidenses citando a un alto funcionario venezolano que habló bajo condición de anonimato.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró durante una conferencia de prensa que no hubo bajas estadounidenses, aunque reconoció que algunos militares resultaron heridos. Sin embargo, en una entrevista con The New York Post, Trump afirmó que “muchos cubanos perdieron la vida” durante la operación. “Sabes, muchos cubanos perdieron la vida anoche. ¿Lo sabías? Muchos cubanos perdieron la vida. Estaban protegiendo a Maduro. Eso no fue una buena decisión”, declaró el mandatario estadounidense.
Trump no precisó el número exacto de fallecidos, ni especificó si se trataba de militares, asesores o personal de seguridad enviado desde Cuba. “Cuba siempre fue muy dependiente de Venezuela. De ahí obtenían su dinero, y protegían a Venezuela, pero eso no les salió muy bien en este caso”, añadió Trump al Post.
En las horas posteriores al ataque comenzaron a conocerse detalles sobre la muerte de Rosa González, de 80 años de edad, en Catia La Mar, una zona costera de bajos ingresos al oeste del aeropuerto de Caracas. Un bombardeo alcanzó un edificio residencial de tres plantas y derribó una pared exterior durante la ofensiva estadounidense, causando la muerte de González y dejando a otra persona gravemente herida, según su familia citada por The New York Times.
El ataque dejó el interior de los apartamentos expuesto, entre restos que incluían un retrato de Simón Bolívar aparentemente perforado por metralla.
La operación militar fue descrita como “rápida y abrumadora” e involucró el despliegue de más de 150 aeronaves estadounidenses con el objetivo de neutralizar las defensas aéreas venezolanas. El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Dan Caine, explicó que los helicópteros estadounidenses que se desplazaban para extraer a Maduro Moros y a Flores de Maduro recibieron fuego, y que uno fue alcanzado pero “siguió siendo operable”, tras lo cual todas las aeronaves regresaron.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, compareció ante la televisión venezolana y declaró que se desconocía el paradero de Maduro Moros y de Flores de Maduro. “Exigimos al gobierno del presidente Donald Trump prueba de vida inmediata de la vida del presidente Maduro y de la primera dama”, afirmó.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio García, lanzó una advertencia a Cuba durante la conferencia de prensa con Trump. “Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado al menos un poco”, declaró Rubio García.
Maduro Moros comparecerá en los próximos días ante un tribunal del Distrito Sur de Nueva York, con sede en Manhattan, instancia que lleva procesos de alto perfil relacionados con delitos federales, crimen organizado y narcotráfico internacional.






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