El 5 de enero de 2026, Antonio Varela Flores, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural, Pesca y Acuacultura (SDR) de Tamaulipas, confirmó la detección de un segundo caso de gusano barrenador del ganado en la entidad, específicamente en el municipio de Altamira. Este hallazgo, registrado apenas cinco días después del primer reporte en el estado, prolongará el cierre de la frontera para la exportación de ganado hacia Estados Unidos (EE.UU.), según reconoció el funcionario estatal.
El nuevo caso se identificó en un equino localizado en Altamira, municipio ubicado en la zona sur de Tamaulipas, aproximadamente a 40 kilómetros de Aldama, una región ganadera clave. Varela Flores descartó que se trate de un contagio autóctono y atribuyó la infección a la presencia de larvas muertas y foráneas. A pesar de ello, la autoridad estatal implementó de inmediato un área focal de 20 kilómetros y una zona de amortiguamiento de 40 kilómetros con restricciones estrictas a la movilización de animales para contener cualquier posible propagación.
“No podemos exportar todavía. Esto retrasa un poco más esa apertura de fronteras, pero estamos trabajando también para darle a nuestro ganado en forma local una buena venta”, declaró el titular de la SDR. El funcionario estatal aseguró que, si no se registran nuevos casos en los próximos 15 días en la zona del primer hallazgo, se podría inactivar la alerta en seis semanas, periodo que corresponde a dos ciclos biológicos de la mosca *Cochliomyia hominivorax*.
Este incidente se suma al primer caso confirmado el 31 de diciembre de 2025 en el ejido Emiliano Zapata, perteneciente al municipio de Llera, a 317 kilómetros de la frontera con EE.UU. En aquella ocasión, la infección afectó a un becerro de seis días de nacido mediante una lesión umbilical. Según el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) y el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés), ese fue el primer caso registrado en un estado con estatus de exportador vigente, lo que encendió las alarmas en el sector agropecuario nacional.
La propagación de la plaga ha mostrado un avance gradual hacia el centro y norte del país. El 1 de enero de 2026, autoridades federales reportaron otro caso en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, en una cabra con una herida no tratada. Previamente, en noviembre de 2025, se confirmó la presencia del parásito en Jalisco, en el municipio de Encarnación de Díaz. Estos eventos han generado una sobrerregulación en la movilización de ganado y el aumento de retenes, situación que la Asociación Mexicana de Productores de Carne ha calificado como crítica para la cadena de suministro.
El impacto económico para Tamaulipas es significativo, dado que su estatus zoosanitario ya había sido degradado a “acreditado preparatorio” en septiembre de 2020. Esta condición obligaba a los productores a presentar pruebas de todo el hato para poder exportar. Según cifras oficiales, las exportaciones de la entidad cayeron de más de 156 mil cabezas en el ciclo 2014-2015 a solo 25 mil en 2025. La expectativa de recuperar el mercado estadounidense se ve ahora postergada indefinidamente.
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En el ámbito diplomático, el tema ha escalado al nivel presidencial. El 9 de diciembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reveló que sostuvo una conversación en Washington con su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien le expresó directamente su preocupación por la plaga. Sheinbaum Pardo se comprometió a acelerar la construcción de una planta de moscas estériles en Tamaulipas, proyectada para mediados de 2026, como medida definitiva de control biológico exigida por EE.UU. para normalizar el comercio.






Tur Scripti
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