• 1968: Cuaresma en Delano, Pascua en Sacramento
• Franciscano McDonnell, su Director Espiritual
• Comulga con Robert Kennedy, fin de ayuno
Guadalupano pero unido a judíos, cristianos y no creyentes. César Chávez vivió plenamente su Fe a través del ayuno, oración y la caridad o amor al prójimo.
No terminó el grado 8 elemental, y con sus padres en California, tras estudiar casi 40 primarias diferentes como migrante, será un campesino que se casa con Elena, procrean ocho hijos; y admirablemente asimila la fe de su abuela, mamá, del sacerdote franciscano Donald Mcdonnell quien lee con él la vida de Gandhi, conoce la Doctrina Social Cristiana, la Rerum Novarum sobre las Cosas Nuevas, encíclica social del Papa León XIII, Paz en la Tierra de Juan XXIII, y visita en Roma al Papa Pablo VI.
He escuchado con respeto que el santo jalisciense de Tepatitlán, el licenciado y periodista Anacleto González Flores, beato mártir, es considerado por Jean Meyer (La Cristiada), “El hombre que quiso ser el Gandhi mexicano”; ahora leo que César Chávez es llamado El Gandhi Americano. Mahatma Gandhi expresaba que Creía en Cristo, pero no en los Cristianos. Contextualmente se refiere a los cristianos anglicanos ingleses que tan mal trataron a los hindúes, como a los sudafricanos con el Apartheid.
El licenciado Anacleto González Flores, como cristiano laico encarnó y vivió hasta el martirio su Fe en Cristo Rey y Santa María de Guadalupe. Y de Gandhi, pues basta leer Mi Dios, una de sus obras donde considera que el que no conoce el Nuevo Testamento, no puede considerarse un buen hindú. Y que quien considera que la política no tiene nada que ver con la religión, no sabe ni si quiera que es la política. (Gandhi, Mi Dios). Y en cuanto al originario del Valle de San Luis y Yuma, Arizona, César Estrada Chávez, sobre considerarlo émulo de Gandhi.
Nacido el 31 de marzo de 1927 en el Valle de San Luis cerca de Yuma, aprendió teología de su abuela mexicana: Guadalupano tolerante que vivirá la Cuaresma desde Delano, California, hasta la Pascua de Resurrección en Sacramento, la capital del Estado más rico del mundo y con la mayor cantidad de campesinos y el más grande productor de alimentos en la Unión Americana. De nada sirve orar y ayunar, si no hay amor al otro, al prójimo. Chávez va a respetar a quienes tramitan ayuda y protección para los farms workers, pero mejor vivirá cerca para ayudar entre tierras cultivadas y conocer el viacrucis diario de los campesinos. Muchos de ellos llegados a California desde el Programa Brasero iniciado en 1940 ante la II Guerra Mundial. ¿Y luego qué pasaría con ellos utilizados por el triunfante imperio inglés y norteamericano?
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El sacerdote franciscano Donald McDonnell le presentará a otro gran hombre, para que aprenda la organización de los campesinos: Fred Ross. Después se unirá a la lucha y strikes y boicots, la gran Dolores Huerta. Chávez vivió en San José en un barrio llamado Sal si puedes (out if you can), de ahí retomará la frase Yes we can, que Barack Obama usara para llegar a ser el primer presidente negro de USA. Dolores Huerta, al ser condecorada cuando el presidente Joe Biden dedicara oficialmente el 31 de marzo como Día de César Chávez, le reclama a Obama lo de la frase, que termina por perdonarle.
En 1968, Robert Kennedy, senador electo, a quien Chávez y la UFW apoyara tanto como la comunidad filipina, acompañaría a César en la misa donde ambos comulgan con la comunidad y dan por terminado el ayuno que trajo los buenos frutos. Los agricultores se sentaron a negociar y firmar el primer contrato con el líder y compañeros.
El padre Virgilio Elizondo explica por qué erróneamente consideraba un atrevimiento presentar el libro de Mario García: The Gospel of Cesar Chavez. El Evangelio de César Chávez. No se trata de otro evangelio ajeno a Marcos, Mateo, Lucas y Juan.
Mejor aún, César Chávez ha encarnado el Evangelio de Cristo: Tuve hambre y me distes de comer, enfermo y encarcelado y fuiste a verme; fui forastero y me hospedaste…tuve hambre y me distes de comer, sediento y me diste de beber.
El testimonio de César Chávez nos da razones de esperanza, afirma el Cardenal de Los Ángeles, Roger Mahony, que en su infancia ante las redadas de la migra en California, el papá de Mahony, escondía en casa a los migrantes campesinos perseguidos.
Aunque Chávez y los filipinos son católicos, se unirán a judíos, cristianos, dándole sentido al ecumenismo proclamado por Juan XXIII en el reciente Concilio Vaticano II en el que participaron personajes como el obispo sonorense Juan Navarrete y Guerrero, en 1919, el obispo más joven del mundo. Ahí conoce al joven Cardenal polaco Wojtyla. El Obispo Navarrete no sólo se distinguirá como Chávez por su amor a los pobres, sino por la pobreza en que vive.
Escribe Mario T. García, que, en una pequeña vivienda en Delano, California, César Chávez vivió uno de sus más prolongados ayunos de 28 días. Alimentándose de pan y agua; oraciones, misas y eucaristías con el franciscano McDonnell. Un ayuno que evitó la violencia en respuesta a las provocaciones de los iracundos agricultores y caciques, a quienes filipinos y chavistas de todas las nacionalidades y religiones les aplicaron los frutos de la Cuaresma y Pascua de Resurrección; los hicieron sentarse, negociar, y firmar el primer contrato justo con los farmworkers o campesinos.

El mayor y más extenso strike boicot a la uva en todo el país y en la historia de USA. Sin violencia, ni odio, ni racismo. Hasta los jóvenes participaban en los comercios pidiendo a la gente que no compraran uvas para unirse al boicot o grape strike. Y así fue como en los tiempos del despotismo de Plutarco Elías Calles, cuando el líder cristero de la Unión Popular (UP), licenciado Anacleto González Flores, para defender la Fe Católica hacía quebrar comercios que financiaban los crímenes contra el pueblo creyente y sus sacerdotes.
Los judíos no pueden canonizar o elevar a los altares a sus redentores, por ejemplo en el nazismo alemán y el comunismo soviético. En el Crimen de Katyn, Babyn Yar, Auschiwtz, Bykivnya (Ucrania). Oskar Schindler salvó más de mil judíos en la fábrica de Cracovia; Irena Sendler, enfermera católica en el Gheto de Varsovia, salvó a más de 2 mil 500 niños judíos, hoy adultos o ancianos que fueron a agradecerle la vida a la llamada Madre de los Niños del Holocausto (vea usted The Courege of Heart). Y entre otros el santo carmelita holandés Tito Brandsma; Monseñor O’Flagherty (Scarlata y Negro, película) que salvó a cientos de judíos en Roma a través de monasterio y el sistema pluvial.
San Juan Bautista Scalabrinni es, como el mexicano Santo Toribio Romo, patrono de los migrantes; San Isidro de los agricultores; Santa Lucía de los oftalmólogos. Recientemente el Papa Francisco ha trasladado al obispo de los migrantes de San Diego, California, reconociéndolo primer Cardenal de esa misión de San Junípero Serra. Ahora lo ha trasladado como Cardenal de Washington D.C.; el cursillista César Estrada Chávez, cuyo director espiritual fue el franciscano Donald MacDonnell, murió en San Luis, Arizona, desgastado por amar a Dios y al prójimo.
Cuando Juan Pablo II canonizó a su paisano polaco Maximiliano María Kolbe, lo declaró santo por aquella inspiradora frase de Jesucristo: No hay mayor amor, que el que da la vida por sus hermanos”. Y César Chávez, bautizado en la Inmaculada de Yuma, bien podría ser reconocido como el Apóstol de los Campesinos.
Germán Orozco reside en Mexicali, B.C.
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