24.8 C
Tijuana
mi茅rcoles, septiembre 27, 2023
Publicidadspot_imgspot_img

Present贸 Rosina Conde poemario en la Feria del Libro de Tijuana

La poeta, narradora y editora Rosina Conde present贸 en la Feria del Libro de Tijuana su m谩s reciente poemario titulado 鈥淨ue es un soplo la vida鈥, editado este a帽o en la Colecci贸n Ojo de Agua que dirige Jorge Ortega en CETYS Universidad.

Acompa帽ada por el poeta, ensayista y editor Jorge Ortega y la poeta Ruth Vargas Leyva, Rosina Conde regres贸 a Tijuana para participar en la XXXVIII Feria del Libro de Tijuana que se realiz贸 del 7 al 16 de julio en las instalaciones del Centro Cultural Tijuana (CECUT), bajo la organizaci贸n de la Uni贸n de Librer铆as de Tijuana.


Publicidad


En 鈥淨ue es un soplo la vida鈥, Rosina Conde (Mexicali, 1954) re煤ne una serie de eleg铆as escritas entre 1989 y 2022, dedicadas in memoriam a seres queridos, como su pap谩 Jorge Guillermo Conde Ot谩帽ez y su madre Laura Mabel Zambada Valdez, as铆 como amigos, artistas o escritores entra帽ables, como Daniel Sada, Federico Campbell, Felipe Ehrenberg, Jos茅 Dimayuga, Luis Zapata, Francesca Gargallo, Xhevdet Bajraj y David Huerta, adem谩s de algunos 鈥淧oemas por Ciudad Ju谩rez鈥.

鈥溾楺ue es un soplo la vida鈥 es un poemario de ausencias. Una despedida en ocasiones festiva que nos recuerda la Danza de la muerte en la Edad Media, un discurso alrededor de la idea de la muerte como una compa帽era constante en la vida, que el hombre medieval representa en forma popular, amistosa e hilarante ante el reconocimiento de que todos hemos de morir鈥, expres贸 la poeta Rosina Conde.

A continuaci贸n, ZETA comparte el texto 铆ntegro de por Ruth Vargas Leyva, previa autorizaci贸n de la autora, sobre el poemario 鈥淨ue es un soplo la vida鈥 de Rosina Conde, mismo que ley贸 el domingo 16 de julio de 2023 en la Sala Federico Campbell del Centro Cultural Tijuana (CECUT), durante la XXXVIII Feria del Libro de Tijuana.


Publicidad


Foto: Ram贸n T. Blanco Villal贸n

鈥淨ue es un soplo la vida鈥

Por Ruth Vargas Leyva

Desde 鈥Coplas a la muerte de su padre鈥, 1477, hasta 2022, se puede encontrar una vasta literatura de duelo, de orfandad, de p茅rdida en novelas y poemarios. Pocos escritores se han sustra铆do al tema de la muerte. 驴C贸mo el dolor se convierte en literatura? La expresi贸n literaria acompa帽a el dolor haci茅ndolo soportable. No disminuye el dolor, se establece una relaci贸n diferente con la persona ausente, sigue con nosotros y en nosotros, y quiz谩, nunca tan cerca. La escritura no tiene la capacidad de expresar la experiencia del dolor y de la muerte. El doliente recurre a ella con la certeza de que el lenguaje da lugar a una forma de catarsis, de sentirlos cerca, de retenerlos en un intento in煤til, la escritura es el registro de la imposibilidad de decir lo inexpresable. Queda la memoria, Jean-Yves Tadi茅 nos recuerda que 鈥楴uestra verdadera tumba es la memoria de los vivos, estamos muertos verdaderamente cuando nos han olvidado鈥.

Si en el pasado fue ceremonia p煤blica, duelo testimonial, llanto de pla帽ideras, en alg煤n momento, debido a la laicizaci贸n general de la sociedad y el individualismo, la muerte ritual pierde sentido y el duelo pasa a ser algo que se vive hacia dentro, en silencio. Porque nombrar el dolor, vivir el dolor, est谩 mal visto en nuestra 茅poca. Se enfrenta la muerte de un ser querido con una herida abierta en el pecho, con un dolor f铆sico que es como cargar una pesada loza, y se est谩 solo. Aunque se intente, no se puede compartir la conmoci贸n de la p茅rdida. La muerte es el momento en que nos damos cuenta aturdidos, extraviados, del cuerpo sin vida. El duelo es nuestra reacci贸n ante la p茅rdida, es c贸mo procesamos este dolor, como encontramos un nuevo significado a nuestra vida con la muerte de un ser querido; como sobrevivimos a este hecho que nos transforma. El escritor Albert Cohen lo resume en una frase: 鈥楴uestros dolores son una isla desierta鈥. Solos, seguimos conectados con esa persona, incluso despu茅s de la muerte. Un lazo invisible nos ata.

La nostalgia del padre es el derrumbe de la certeza paterna. El reflejo de la conexi贸n que se ha perdido, la primera, la m谩s importante, la conexi贸n atada a la memoria y con ello a la identidad. En Bailo a solas, Rosina Conde no danza, baila. La danza requiere de estudios, dedicaci贸n, ensayos o pr谩cticas, el baile otorga la libertad de movimiento, una libertad que tiene su poemario.

La literatura funeral medieval encuentra en el texto  de Jorge Manrique, 鈥Coplas a la muerte de su padre鈥, uno de los textos fundacionales de la l铆rica castellana, una de las primeras muestras, en espa帽ol, de la literatura del duelo. Las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre es una de las referencias con que la autora nos introduce a Bailo a solas. Baila y la mano de su padre es la gu铆a, a煤n muerto; es el lazo imposible de romper, la figura paterna que le recuerda que 鈥榖asta ya de ni帽er铆as/ que es hora de llamar a las cosas por su nombre鈥. Aceptada la ausencia, baila a solas, testigo de un ceremonial, antes de que el cuerpo sea conducido al crematorio y ella reconozca su peque帽ez al lado de su padre, la dimensi贸n de su presencia, lo escandalosamente injusto de su muerte. Rosina Conde acompa帽a a su padre en un recorrido por los sitios, los amigos, la memoria. Conectada a 茅l, incluso despu茅s de la muerte. Inicia con el reconocimiento del cuerpo inerte, sin el cual no existe el duelo. Un cuerpo que ha perdido el vaiv茅n para convertirse en un oleaje que recorre la casa. Est谩 presente que en ese cuerpo inerte hay otros cuerpos y otras voces:

鈥淐uando me toca el turno,

al deshojar mis claveles,

murmuro tu canci贸n de cuna,

la misma que le cantara la madre de tu madre a tu madre,

y luego tu madre a ti, y t煤 a m铆, y yo a mis hijos,

y te doy el beso de despedida鈥.

Dif铆cil mencionar la ausencia de la madre que est谩 presente en cada canci贸n, en cada espacio, en cada guiso. Sigue viva, en palabras de Ana Tamarit Amieva, con el 鈥榚xtra帽amiento que produce el hecho de que uno sigue viviendo, que el mundo sigue andando sin la otra persona鈥. Pendientes ambos de sus sombras, padre y madre permanecen unidos, dos personas y la misma persona.

Para Dylan Thomas 鈥楧espu茅s de la primera muerte, no existe ninguna otra鈥. Nos damos cuenta de nuestra propia muerte, de la fr谩gil de existir. Por ello la marca del dolor se vuelve profunda, tan profunda que es invisible. Tan dif铆cil de aceptar que lleva a pensar que los seres perdidos no existieron nunca, sino como una construcci贸n de la imaginaci贸n, que sin embargo deja sus marcas en el cuerpo y en el alma. Rosina Conde contin煤a su ritual, baila a solas cuando expresa el duelo por Carlos, Daniel Sada, Federico Campbell, Felipe Ehrenberg, a Jos茅 Dimayuga y Luis Zapata, a Francesca Gargallo, a Xhevdet Bajraj. Se pregunta 驴C贸mo voy a vivir sin ti? Trae a la memoria los versos de Seamus Heaney: 驴De qu茅 sirve una nota contenida o un verso contenido / al que no se puede asaltar en busca de certidumbre? Eso es lo que se pierde, la certidumbre de nuestros lazos, de nuestras conexiones con la vida que se desvanecen lentamente.

De 1993 a 2002, las p茅rdidas del padre y de la madre, de los amigos se instalan en la mente como la historia de quienes fuimos, de c贸mo fuimos, de c贸mo somos ahora con el peso de su presencia y de su ausencia. Un detalle, un cigarro en las falanges tatuadas de unas manos, las olas de una playa, el mes de noviembre, un blues, un caf茅 de molido italiano, un poema, nos recuerda un momento y ese momento a una persona, y esa persona a un momento irrepetible. Solo queda la pregunta: 鈥樎縜d贸nde van los ausentes? / 驴Ad贸nde van los no vivos, /esos que se me han adelantado en el camino?鈥.

Rosina Conde tambi茅n llora por la muerte de las silenciadas. La forma de la muerte es importante. La muerte por enfermedad es la que se anuncia, se siente la presencia del 谩ngel de la muerte. La vida arrebatada es una tragedia que se duplica con la ausencia del cuerpo, porque sin cuerpo no hay duelo. No hay un lugar donde reclinarse y llorar. Enterradas bajo la arena se hunden en el silencio. 鈥楴o hay muerte m谩s segura que la que llega sola, / sin que la busquen, /sin que la esperen鈥, sin que las secuestren a la vuelta de una esquina. Verg眉enza da estar viva ante la tragedia, dice Rosina Conde en Poemas por Ciudad Ju谩rez.

鈥淨ue es un soplo la vida鈥 es un poemario de ausencias. Una despedida en ocasiones festiva que nos recuerda la Danza de la muerte en la Edad Media, un discurso alrededor de la idea de la muerte como una compa帽era constante en la vida, que el hombre medieval representa en forma popular, amistosa e hilarante ante el reconocimiento de que todos hemos de morir.  Rosina Conde vuelve en este poemario a Jorge Manrique en unos versos de 鈥淐oplas a la muerte de su padre鈥, el Maestre don Rodrigo, obra que postula contra la mundanidad de la vida, una aceptaci贸n serena de la muerte, tr谩nsito a la vida eterna. Escrita a la muerte de su padre en 1476 y publicada en 1494 en Sevilla, m谩s de 500 a帽os nos recuerdan que en este siglo, la muerte del padre es terrible, casi imposible de aceptar por una conexi贸n a la que nos negamos a renunciar. Wyston Hugh Auden lo expres贸 en su poema 鈥楶aren todos los relojes鈥: 茅l era mi norte, mi sur, mi este y mi oeste, / mi semana de trabajo y mi descanso dominical, / mi mediod铆a, mi medianoche, mi palabra, mi canci贸n/鈥.

Poemario de duelo, la muerte de los seres queridos, padres o entra帽ables amigos, trae un mensaje sencillo y profundo, el de nuestra vulnerabilidad y fragilidad. El ausente habita una extra帽a regi贸n, entre dos mundos, m谩s all谩 de la niebla. Solo queda sobrevivir, escribir como un testimonio de que mantenemos las conexiones, los lazos que no terminan. Nos queda bailar a solar con la m煤sica de un tango que nos recuerda la melancol铆a del acorde贸n y la met谩fora, que da t铆tulo al poemario de Rosina Conde, 鈥淨ue es un soplo la vida鈥. Nos aferramos al recuerdo que聽 solo podemos聽 mantener con nuestra presencia en el mundo.

Autor(a)

Enrique Mendoza
Licenciado en Comunicaci贸n por la UABC Campus Tijuana. Periodista cultural en Semanario ZETA de 2004 a la fecha.
- Publicidad -spot_img

Puede interesarte

-Publicidad -

Notas recientes

-Publicidad -

Destacadas