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viernes, junio 14, 2024
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Pinos 2023, por pedido

Un pino navideño cortado para ese uso, de adviento en los tiempos litúrgicos, usado para adornar un hogar, con una altura promedio de 6 a 7 pies (1.8 metros), tardó hasta 11 años para llegar a ese punto. Requirió agua, luz, clima nublado, oxígeno, composta, vitaminas, sol, aire y cuidado humano.

Ese pino de 180 centímetros, con su olor a bosque; verde, frondoso, fuerte, recto y bello. Ese pino dio armonía y felicidad máximo 30 días. ¿Los 11 años de siembra, cultivo, valieron la pena? Esa cosecha trunca, pues fue cortado a tajo filoso. ¿Valió la pena sacrificar al pino? Cortarlo para esa tradición y alegrar un hogar que luego estará más triste; que manos criminales lo dejen cruelmente en la vía pública acá en Tijuana. Que se deshagan irresponsablemente de tal pino.


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Estuvo 11 largos años creciendo, más los días de traslado, fue visto por el ser humano como atractivo, bello, tentador. ¿Y dónde vino a terminar? ¡Abandonado! ¿Vale la pena ese crimen ambiental?

Ese pino traído desde Oregon se vuelve desechable; es cortado, usado como un vil plástico y tirado.

Debería terminar en la molienda, para hacerlo composta y fortalecer la tierra. Debería anticipar la compra y venta de pinos quien solicite la tala: comprarlos en línea, contados, porque un pino mínimo cuesta unos mil pesos (o 50 dólares). Así sería menos desastroso y cruel ver los lugares de venta de pinos navideños que se quedan porque nadie los compró.


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Tala indiscriminada y voracidad monetaria del revendedor y de quienes los corta en tales bosques aserradores mundiales. En ese defecto irreversible que llevamos en este tórrido ambiente humano, podríamos usar de plástico, de uso múltiple: como un auto que sale de agencia y pasan por él hasta cinco dueños hasta que termina su vida útil mecánica, así, por pedido especial, los pinos navideños serían cortados del Ajusco, de San Pedro Mártir o del bello Oregon. ¡Borrego brincado, borrego pagado!

Así tendríamos orden, salud y alegría en el alma, al ser responsables con el mundo ambiental. Una buena propuesta; la veo difícil, pero en intentos no queda; al menos no por mi parte, pues amo el ambiente y cuido mi entorno. Cada ser humano debe o debió plantar mínimo 8-10 árboles para tener derecho al oxígeno. Yo planté muchos entre 1975 y 1980 en el Cañón del Padre, en un rancho que tenían mis progenitores; sigo plantando como pueda, siempre que haya lugar y tenga mis fuerzas para cuidarlo.

La próxima Navidad 2023 sería bueno hacer un pedido especial por Amazon, en línea o invernaderos que tengan contactos con dueños de vastas zonas de pinos, y proponer tal petición. Así sería otro mundo, sin crueldad ni maltrato a la madre naturaleza que nos da mucho.

Propuestas las hay para tener un mundo mejor y evitar el crimen de pinos olvidados y que -¡lo peor!- no se hicieron composta. Sería magnífico tener árboles de Navidad  por pedido especial para la época navideña 2023; o en su defecto,  que haya una limpia gubernamental de tanto plástico que abunda en las calles y los manufacturen en árboles de plástico verde olivo. Tenemos la modernidad, falta amor por el medio ambiente, así como decisiones  de gobiernos y empresarios que tienen sus manufacturas para fabricar árboles navideños tipo pino. ¡Claro que se puede! ¡Estamos a tiempo!

Atentamente,

Leopoldo Durán Ramírez.

Tijuana, B.C.

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