Identifican 54 asentamientos irregulares en Tijuana

Foto: Alejandro Villa
Ezenario lunes, 21 febrero, 2022 12:00 PM

En la consulta “Identificación y Caracterización de Asentamientos Populares en Tijuana, Baja California 2021”, revelan que en Tijuana existen al menos 54 asentamientos ubicados en la periferia de la ciudad y en donde los núcleos familiares cuentan con 6 o más habitantes

La falta de vivienda a bajo costo, la migración y la inseguridad, han generado que cientos de familias construyan sus hogares en zonas irregulares, a la orilla de cañones, arroyos y vialidades de alta velocidad en Tijuana. De acuerdo con un estudio de TECHO en México y EU Volunteers, hay 54 asentamientos populares (o irregulares) en la ciudad.

Estos asentamientos tienden a una alta densidad demográfica: el 30.2 por ciento tiene una población aproximada entre mil y mil 999 familias; seguido por el 20.8 por ciento que tiene entre 500 y 999 núcleos familiares; mientras que la población más extensa a nivel familiar que se puede registrar tiene el 17 por ciento de los asentamientos, con más de 2 mil familias habitando, de acuerdo con el estudio.

Alejandro López es uno de los 300 habitantes del asentamiento popular sobre las laderas de tierra que se encuentran a la orilla del Periférico. Su oficio de albañil lo hace indispensable para la comunidad que ahí reside, haciendo trabajos de construcción. Hace un año reside en este asentamiento irregular. Anteriormente vivía en la casa de sus suegros en la colonia Sánchez Taboada. La falta de vivienda a bajo costo y el hacinamiento en la casa familiar, lo hicieron buscar otras opciones para formar un hogar.

Los hogares instalados de manera irregular no cuentan con drenaje; utilizan fosas sépticas, las cuales carecen de regulación para evitar acumulación de gases tóxicos que podrían generando una explosión, malos olores y enfermedades dentro de la comunidad. Para el servicio de agua cuentan con una toma para toda la comunidad, mientras la luz eléctrica es suministrada por la Comisión Federal de Electricidad, y cada casa cuenta con medidor.

Las calles son de terracería, cada lluvia los cerritos se deslavan y las casas con cimientos endebles y materiales como madera, láminas y cartón suelen ser arrastradas por las corrientes de agua. No hay alumbrado público y mucho menos rondines de la Policía Municipal.

De acuerdo al estudio, las cinco principales problemáticas que con mayor frecuencia se presentan en estos asentamientos son:

1.- Consumo de drogas en un 10.7 por ciento.

2.- Caminos en mal estado en un 13.5 por ciento.

3.- Inseguridad y delincuencia en un 12.4 por ciento.

4.- Asaltos en un 10.7 por ciento.

5.- Viviendas en malas condiciones en un 9.3 por ciento.

De acuerdo con los pobladores entrevistados por ZETA, cómo el señor Alejandro López, la comunidad se encarga de la seguridad en la zona, al vigilar quién entra o sale de sus, y de notar alguna actividad ilícita, hacen el reporte al 911 y las unidades de seguridad acuden al lugar.

No todos los asentamientos son amigables con los extraños, incluso suelen ser violentos con periodistas, activistas, asociaciones civiles e incluso funcionarios públicos, como es el caso de la Fausto González, Altiplano, Francisco Zarco, Terrazas del Valle y el Cañón del Matadero; zonas donde el consumo y venta de estupefacientes es cotidiana.

La población migrante en los asentamientos irregulares

En la consulta “Identificación y Caracterización de Asentamientos Populares en Tijuana, Baja California 2021”, revelan que la población de los asentamientos es principalmente de otros estados de la República Mexicana, solo un 14 por ciento es de Baja California, y un 4.1 por ciento del municipio. La mayoría corresponde a migrantes nacionales, y un 21.5 por ciento proviene de otros países.

Teo García, un obrero de 51 años que llegó desde Veracruz, inició en Tijuana una relación sentimental. Juntos vivían en la casa de uno de los hijos de ella, pues el salario de don Teo no alcanzaba para pagar el alquiler en alguna zona cercana a su área de trabajo.

Vivían en la colonia Sánchez Taboada, y un compañero de la maquiladora le dijo sobre los predios que estaban en las faldas del cerro Colorado, un terreno arenoso y de terracería. Así fue como llegó a esta zona, donde construyó su hogar con madera. El agua potable se la pasan con una manguera, no cuentan con drenaje y construyeron una fosa séptica.

Su sueldo actual es de mil 800 pesos a la semana, lo cual es mayor a lo devengado cuando recién llegó y su trabajo de asistente de albañil le dejaba 300 o 400 pesos por día, laborando tres días por semana.

De acuerdo con las cifras recientes de ONU Hábitat, hay más de 104 millones de latinoamericanos viviendo en asentamientos populares. En México, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) no cuenta con estudios sobre estos asentamientos, por lo que no existe una estadística al respecto.

 

La necesidad de vivienda digna a bajo costo

Para el arquitecto y urbanista tijuanense Alejandro Ruiz García, la solución a este fenómeno es la puesta en marcha de una estrategia que atienda la demanda de vivienda económica en terrenos regulares con acceso a todos los servicios.

“Necesitan alrededor de 30 o 40 mil unidades de vivienda al año que sea de menos de 700 mil pesos de costo, en condiciones dignas; la gente sigue llegando a Tijuana por distintos factores, tiene que seguir habiendo una producción de vivienda para atender esta demanda y que no terminen en zonas irregulares”.

Otra de las acciones que sugiere Ruíz García, para los gobiernos, es actualizar y socializar los mapas de las zonas de riesgo en Tijuana, respetarlos y ejecutarlos a cabalidad para poner un orden a estos asentamientos irregulares.

“El tema de la prevención es urgente; mientras hablamos y estamos volteando a ver ciertas zonas de riesgo que ya están ocupadas, al mismo tiempo otro grupo de personas se están estableciendo en espacios irregulares”.

También consideró que se deberían de colocar oficinas del Instituto Metropolitano de Planeación (Implan) en todas las delegaciones de Tijuana, para que se dé mayor atención y seguimiento a los asentamientos populares en zonas de riesgo.

“Hay que descentralizar el tema de la planeación urbana, colocando oficinas en todas las delegaciones para que haya mayor vigilancia y control de estos asentamientos populares. Considero que ya es tiempo que el instituto de planeación tenga oficinas en las 9 delegaciones porque actualmente sus esfuerzos están destinados solo algunas colonias”.

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