El magistrado

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Cenizas lunes, 16 agosto, 2021 12:00 PM

El señor licenciado Humberto Venancio Pineda es magistrado del Primer Tribunal Unitario en Toluca. De alguna forma, ha participado para resolver amparos a favor de Benjamín Arellano Félix. Por eso han ido esfumándose las acusaciones de la Procuraduría General de la República. No tengo una referencia para afirmar que decidió por consigna. Al contrario. Me han informado su apego a la ley. Por eso está merecidamente en la magistratura.

Lamentablemente encaramaron a don Humberto en los terrenos de la duda. Dos que tres ocasiones se reunió con el licenciado Francisco Castañeda Espinoza. Es el abogado particular de Manuel Martínez González “La Mojarra”. Este joven viajaba primero a Monterrey. Llevaba dinero a la esposa de Benjamín Arellano Félix. Luego lo descubrieron haciendo lo mismo en Puebla. Y allí lo capturó el Ejército Mexicano. Antes, videograbaron sus reuniones en el Distrito Federal cuando recibió seguidamente muchos dólares. Siempre utilizaba el mismo auto. Passat color gris. Placas RRG6169 del Estado de Nuevo León obtenidas con documentación falsa. Así, despreocupadamente, llegaba a la residencia de la señora Arellano.

Pero tanto va al agua el cántaro, hasta que por eso se quiebra. Los servicios de inteligencia militar descubrieron la casona de la esposa de Benjamín, gracias a “La Mojarra” y su auto. Ni siquiera aprendió como en las películas. Cambiar de vehículo. No la malició. Entonces, con datos de calle, número y colonia, los investigadores comprobaron la propiedad. Naturalmente en el Registro Público. Verificaron que hubo una operación reciente. También los pagos. La identidad de la compradora que utilizó documentos falsos. Todo sirvió a los militares para armar el crucigrama. Ya sin prisa vigilaron a la señora. La videograbaron. Esperaron a Benjamín. El resto de la historia sobre el apañamiento es bien sabida.

En algunas reuniones del abogado con el magistrado, estuvo el padre de “La Mojarra”. Pero en honor a la verdad, es un hecho natural. El defensor tiene absoluta libertad de hablar con el licenciado Humberto Venancio Pineda. No es ningún pecado. Igual puede hacerlo el Ministerio Público como parte acusadora. Es normal.

Pero surge el resquemor con un descubrimiento de la autoridad no dado a conocer: el diario de Ana Beatriz Juncal Tapia, novia de “La Mojarra”. Alguna vez referí en este mismo espacio cómo fue encontrado el librito. Nada más detenido, le descubrieron sus amoríos con la damita. Los investigadores encontraron una mochila en el interior del auto utilizado por Manuel Martínez González. Allí estaba el diario con las referencias sobre cada día en la vida angustiosa de Ana Beatriz.

En sus confidencias hay párrafos notables: “… hoy estuve todo el día con ‘La Titi’. Rentamos más movies y aquí estuvimos. Yo la llevé a su casa y estoy solita en mi casa. Pero se me ocurrió una idea muy grande. Mañana voy a sondear el camino. Sí, voy a ir a donde está Manuel. No voy a pedir verlo ni nada. Pero voy a ver qué es lo que se necesita. Yo sé que alguien me va a ayudar dándome respuestas. Claro, también voy a tener que hablar con Gerardo, él tiene un chorro de influencias y tengo una leve impresión de que alguien de mi familia trabaja ahí, no estoy segura, pero no quiero preguntarle a alguien inapropiado, por eso voy a ir a Toluca y voy a hablar con mi tío. Tengo una corazonada y voy a ir”.

En otra parte de su diario escribió: “… entonces me fui a Toluca y fui a hablar con mi tío Gerardo. Le medio conté cuál era la situación y me dijo que, si yo le conseguía el nombre del abogado de Manuel, él me podía conseguir el teléfono para poderme poner en contacto con él. Se supone que el amigo de mi tío es un magistrado federal. Entonces él puede ayudar. Mi tío Geny me dio lana porque yo no traía”.

Luego, entre sus anotaciones se encontró escrito de su puño: “Primer Tribunal Unitario

150-2002. 12:00 Magistrado Humberto Venancio Pineda”. No hay más detalle. Pero las referencias en el diario tienen dos y no más salidas. Una, que por las influencias del tío Gerardo, el señor magistrado aceptó hablar con el abogado y papá de “La Mojarra”. Obviamente, la solicitud de los primeros sería lograr la libertad inmediata. O por lo menos tener una seguridad de conseguirla sin pasar mucho tiempo. Y dos, que la reunión del abogado y padre de Manuel Martínez, sucedió en términos estrictamente profesionales. Tanto de una parte como de otra. Y que el señor magistrado escuchó cómo es su deber. Pero no le calará en nada la influencia del tío Gerardo. Los resultados solamente se verán con las resoluciones que dicte. A favor o contra del asociado arellanista.

Por el momento los hechos son claros: nunca antes ningún asociado del cártel recibió tanta atención legal como ahora Benjamín y “La Mojarra” Martínez González. Tampoco nadie logró resoluciones a su favor en poco tiempo. Tradicionalmente los Arellano Félix ocuparon los servicios profesionales de abogados radicados en Tijuana. Estos a su vez tenían conexiones con otros en Toluca. De esa forma se atendían los procesos con rapidez. Pero en el fondo algunos fallaron. Por eso fue sentenciado Alejandro Hodoyán Palacios. Extraditado “Kitty” Páez. Ganó algunos amparos sin importancia Ismael Higuera “El Mayel”. No se ha publicitado nada sobre el caso de Jesús Labra Avilés “Don Chuy”. Francisco Arellano permanece en “La Palma” desde 1993. “El Cocinero” Fausto Soto Miller, también. Los pistoleros de Barrio Logan de San Diego, California ya fueron sentenciados y encarcelados en Puente Grande, Jalisco. Allí mismo se encuentra Humberto Rodríguez Bañuelos “La Rana”, otro de los importantes asociados del cártel. Aparte superan la veintena los encerrados en “La Palma”, Tijuana y Ensenada, pero de baja categoría y sin esperanzas de libertad.

En esto de reuniones fuera de los tribunales hay casos excepcionales. Cuando existen algunas dudas no sobre el juzgador, sino a su alrededor, se excusa de seguir el proceso. Así confirma la imparcialidad y permanece intocable su honorabilidad. En otras, una de las dos partes en litigio solicitan oficialmente el retiro. Siempre y cuando comprueben que se dio la parcialidad.

Concretamente del señor Magistrado Humberto Venancio Pineda, no se tienen elementos para dudar. No hay un hecho que desemboque en ese punto. El problema es lo escrito por Ana Beatriz Juncal Tapia en su diario: habló con su tío. Lo definió muy influyente. Buscó conectarla con alguien para ayudarla. Y se encontró en sus apuntes el nombre del señor magistrado.

Las reuniones del abogado y padre de “La Mojarra” son coincidentes. Pudieron tener toda buena intención y respetando las normas. Pero el hecho de lo escrito en el diario es revelador. Me abrazo al beneficio de la duda. Consideraría al señor magistrado desconocedor de movimientos y propósitos para llegar hasta él. Pero si ahora los conoce….

También es entendible la desesperación de Ana Beatriz Juncal por lograr la libertad de Manuel Martínez. Pero en ocasiones no se pueden hacer cosas buenas, cuando en la realidad aparecen como malas.

 

Tomado de la colección Dobleplana de J. Jesús Blancornelas,

publicado por última vez en enero de 2018

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