Encuestas insostenibles

Foto: Cristian Torres
Cachanillaz lunes, 5 abril, 2021 12:00 PM

La tarde del domingo 28 de marzo me encontraba en casa descansando, después de una intensa semana con varias actividades de carácter electoral, cuando en punto de las 17:43 horas, recibí un llamado del teléfono (686) 397-8103, el cual no obra en mi lista de contactos.

Contesté y de inmediato detecté que se trataba de un marcador automático, mismo que estuve a punto de interrumpir ante la sospecha de que se tratara de una invitación de cambio de compañía telefónica. Sin embargo, noté que me hicieron una pregunta sobre mi preferencia electoral hacia alguna de las candidatas de Morena a la alcaldía de Mexicali, ofreciéndome las tres opciones conocidas: la conductora de noticias Norma Bustamante; la titular de SIDUE, Karen Postlethwaite; y la alcaldesa Guadalupe Mora Quiñones.

Lo interesante es que, desde mediados de la semana pasada, Morena ya había hecho públicos los nombres de quienes representarían a la Cuarta Transformación en las diversas presidencias municipales, y concretamente la de Mexicali, arrojó resultados favorables para Norma Bustamante -alfil de Marina del Pilar Ávila Olmeda- como encargada de representar al partido vinotinto.

Nuevamente intenté comunicarme a dicho número, pero se identificaba fuera del área de servicio. ¿Cuál era la intención de continuar con las encuestas, si la decisión ya había sido tomada? Probablemente requieren algún sustento o evidencia tangible de que realmente se llevó a cabo un procedimiento para definir dichas candidaturas, en caso de una impugnación. Esto abre muchas ideas sobre la seriedad de las simuladas encuestas de Morena para la selección de candidatos, la cual no es más que un vil engaño utilizado para intentar justificar el “dedazo” con los que grupos cupulares justifican el reparto de posiciones políticas dentro del partido, el cual sienten -todavía- todopoderoso.

Lo que ni el gobernador Jaime Bonilla Valdez, ni la candidata Marina del Pilar Ávila, ni el dirigente nacional Mario Delgado Carrillo han vislumbrado, es el proceso de desgaste interno que están generando ante la incertidumbre.

La selección a través de encuestas de Morena es una práctica sucia que carece de un principio de certeza, tan necesario en los procesos democráticos, y mantenerlos bajo el mismo esquema solo provocará una ruptura cada vez más evidente de los dirigentes con su militancia.

En algunos casos, los aspirantes son citados en un sitio y sostienen una reunión privada con las dirigencias; en otros, ni siquiera los convocan. Ahí les indican quiénes son los ganadores y los obligan a aceptar los resultados, con el objetivo de que desistan en sus intenciones de impugnar.

Durante 2018 y 2019, nadie se atrevió a cuestionar los procesos ante el interés superior por la unidad, pero este periodo de tolerancia dudará muy poco y seguramente habrá impugnaciones por parte de algunos aspirantes a las presidencias municipales y diputaciones, las cuales demostrarán que no se hacen encuestas serias, y las que sí realizan, son para beneficiar a algún sector.

Por lo pronto, “Lupita” Mora, alcaldesa de Mexicali, ya se posicionó al respecto y criticó la falta de transparencia de su partido, dejando abierta la posibilidad de presentar una inconformidad ante el tribunal electoral, con el objetivo de obligar a Morena a brindar un informe sobre el proceso de selección de candidatos, a lo que -se supone- tendría derecho.

La simulación en las encuestas de la 4T es algo insostenible y, por el propio bien del partido, deben rendir cuentas a militantes y ciudadanos, pues para empezar, se llevan a cabo con recursos públicos, y por ende, debe concretarse el principio de máxima publicidad en el uso de los mismos. Obligación que obra en el Artículo 70 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales.

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