Engendros de la concesión

Foto: Internet/Jaime Bonilla y Xicoténcatl Leyva
Opinionez lunes, 29 marzo, 2021 12:00 PM

Esto ha sido llevado al desfiladero, es una denigrante caricatura de democracia; Bonilla y Xico quieren seguir gobernando hasta el final. Este es un argumento de la oposición para hacer su campaña cínica de regresar al pantano versión original. Estamos obligados los ciudadanos a observar, pensar, sacar conclusiones, participar y votar a conciencia, según los hechos fríos y la trayectoria de cada cual.

No sabemos a ciencia cierta si el Presidente esté de acuerdo con este cochinero, pero la malicia política dicta, en un régimen presidencialista intacto, no ser ajeno al perfil y consignas de quien dirige el partido en el gobierno y quien manda en el partido. El Presidente, con su silencio sería cómplice de este engendro de Morena que ha resultado Baja California, incongruente con su discurso mañanero, con la guerra a la corrupción, contra mentir, robar o engañar a la sociedad. Nadie cree que el Presidente viva ajeno al rumbo de Morena, y si así fuera, qué grave y suicida para las aspiraciones de un cambio verdadero. Los diputados federales y locales narran encerronas en CDMX y en la Cespt, desde donde se les dictan consignas, prioridades y límites.

Pero nunca votamos para que los priistas más díscolos, ligados a los peores males que aquejan esta frontera de miles de desaparecidos, homicidios y feminicidios, vengan a pretender gobernar un proyecto de cambio que ha costado muchas vidas y mucha sangre. Es poner el cielo y el purgatorio en manos de los demonios y sus solícitos ayudantes.

Esto pareciera una pesadilla, pero es la cruda realidad, como cualquier franquicia de hamburguesas o café: en Baja California, por las visibles decisiones de última hora, se remató Morena al mejor postor y a quienes les debe favores el gobierno federal. El abuso y costo es muy alto, retroceden como pocos imaginaron. La llegada de candidatos de Morena nada tiene que ver con los principios y fines, con las expectativas ciudadanas, con la capacidad de gestión política, con la independencia de poderes fácticos, con la representatividad y con el hambre de justicia y oportunidades.

Montserrat Caballero lo demostró amplia y cumplidamente en la sumisión legislativa de 16 meses: es una empleada del clan Xico-Bonilla, (pobre calavera del que se revele como la alcaldesa de Tecate y el munícipe de Tijuana). Esta figura sin prestigio, más allá de la sumisión, obedecerá puntual y fielmente las órdenes que se dicten, sea desde el domicilio del ex presidiario de la penitenciaría de la Mesa o la casa de descanso del gobernador que instaló al CAF en el control de la vida y la muerte en BC. Hoy vivimos las terribles consecuencias del narcotráfico sembrado en los 80 y muchos electores subestimados tienen memoria.

En eso de presidios, quien cobra como gobernador es el gemelo de Hank, el otro aspirante que -juntos- primero deben limpiarse cara y expedientes, para aspirar a cualquier puesto donde el juicio social libre juegue limpio. Y se sienten seguros en el espejismo de un mago de la comunicación política.

Y en su calidad de empleada, esta persona que se cree representante del pueblo, en realidad es vocera de intereses de un puñado de delincuentes de cuello no tan blanco, que deberían estar investigados como los Duarte, y mil más que han usado el poder estatal para hacerse de fortunas con la complicidad del sistema legislativo, judicial, los partidos políticos el INE y una sociedad ignorada, miedosa, amenazada, callada y sometida.

La exdiputada y “coordinadora” de la bancada “morenista” probablemente ha recibido más que regaños, gritos e insultos de sus jefes políticos que, acostumbrados a ese trato a sus subordinados, pisotean la dignidad. Así se las gastan y consta en actas como trata a sus “trabajadores” que difieren de sus puntos de vista, sean damas o caballeros.

Sucedió cuando, en un arrebato de negligencia, soberbia y prepotencia, la “candidata” tomó una bebida alcohólica en la transmisión de una sesión del Pleno ante las cámaras. Confundiendo la labor de diputada con un antro o un reventón.

Decir verdades, con propósito cívico y crítico para rectificar actitudes reprobables. No podemos callar ante este escenario de groserías a la inteligencia de la ciudadanía de Baja California. ¿Hubo nuevamente flamantes “encuestas” de dedocracia pura?

 

M.C. Héctor Ramón González Cuéllar es académico del Instituto Tecnológico de Tijuana.

Correo electrónico: profe.hector.itt@gmail.com

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