Guadalupe: Salud de los enfermos

Opinionez lunes, 14 diciembre, 2020 12:05 PM

*Aparición quinta de la Virgen a Juan Bernardino

*La Madre de Dios cura al desahuciado enfermo

*464 años de peregrinar truncado por la pandemia

 

Nuestra Señora de Guadalupe se apareció en cinco ocasiones hace 489 años; cuatro a Juan Diego, y una a Juan Bernardino, su tío, desahuciado de su enfermedad incurable. La Virgen no solo se le apareció, sino lo curó plenamente.

En el Nican Mopohua (cfr. Google, Youtube), diálogo original entre Santa María de Guadalupe y Juan Diego, se describen todas las apariciones en el Cerro del Tepeyac, de donde el jesuita Francisco Florencia en el siglo XVII titula su libro: Estrella del Norte: Ubicación geográfica en la Ciudad de México-Tenochtitlan del milagro de las rosas con la presencia del primer obispo Fray Juan de Zumárraga; entre otras virtudes, introductor a América de la imprenta, para evangelizar a españoles e indígenas.

Como se repite en las letanías lauretanas del Rosario: Salud de los Enfermos, como en ninguna otra época, el pueblo de México tiene, como lo reveló a Juan Diego en nombre de toda la nación: escuchar los ruegos y las tristezas y curar a los afligidos (como en las inundaciones de 1620), y las pestes vividas (como la actual de 2020).

El jesuita Francisco Florencia dedicará el capítulo VII de Estrella del Norte, al tema de la salud en la quinta aparición.

“Todo aquel día de la milagrosa Aparición de la Santa Imagen, detuvo y entretuvo el Sr. Obispo a Juan Diego en su casa, regalándole y agasajándole como a instrumento de la dicha que aquel venturoso día se le había entrado en ella sin pensarlo. Dios el prelado orden que con él (Juan Diego) pasasen algunos criados suyos de más satisfacción, a ver y averiguar la milagrosa salud que decía haber dado la Virgen a Juan Bernardino, su tío, y que se informasen con buena diligencia del caso para más autoridad del principal milagro; y siendo así, lo trajeron a su presencia para examinarlo por él mismo, y tomar inmediatas noticias de todo lo sucedido”. (sic)

“El prelado se volvió a México, y ellos pasaron al pueblo y a la casa de Juan Diego, y llegados a ella, los salió a recibir Juan Bernardino a la puerta, y no menos se admiró el sobrino de ver a su tío, bueno, habiéndose dejado el día antecedente desahuciado, que el tío de verlo a él con tan lúcido acompañamiento de españoles y tan honrado de los criados del señor Obispo. Preguntóle la causa, y habiéndole contado Juan Diego todo lo hasta aquí referido, en especial cómo la Santísima Virgen le había asegurado de su salud, y que por esa causa no prosiguió en busca de sacerdote que le administrase los sacramentos, le dijo que a informarse de la verdad de su milagrosa sanidad, venían los que lo acompañaban, que les constase puntualmente lo sucedido”. (sic)

De los cientos de miles de libros sobre el tema de Guadalupe y guadalupanismo, Estrella del Norte es abundante y exigente en citas bibliográficas; aunque no de una forma bizantina, sí de forma profesional y clara explica cuál es la formación de los jesuitas del siglo XVII. El padre Florencia citará al Bachiller Laso de la Vega, a Becerra Tanco y muchos otros autores clásicos y esenciales en el tema novohispánico de las apariciones de la Morenita del Tepeyac. Incluso el jesuita hará uso de expresiones originales en náhuatl adaptadas al español en sana traducción.

“Juan Bernardino entonces se afirmó en que había pasado así, y que a la hora misma que se lo había revelado a su sobrino la Virgen, la había visto él a su cabecera, en aquella forma y traje que contaba se le había aparecido y pintado en su Santa Imagen, y le había dado entera y perfecta salud, y mandóle refiriese al Obispo cuando había pasado por él, y que le dijese de su parte, que cuando le edificase el Templo, y colocase en él su milagrosa Imagen, le llamase Santa María Virgen de Guadalupe”. (Cfr. Estrella del Norte, del P. Francisco Florencia; edición 1895 del P. Agustín de la Rosa, Guadalajara, Jalisco)

Fotos: Tomadas de Guadalupe.net

 

Guadalupe en el Pensamiento de los Historiadores

“Muchos Santuarios de Imágenes de esta Señora, así de pincel como de talla, y todas en la estimación asentada milagrosas, he visitado por mi devoción en lo que he peregrinado de casi toda la Europa. En ellas he experimentado aquella piadosa y sensible afección que en los fieles, aunque sean los más distraídos, excita la piedad y amorosa reverencia de la Madre de Dios, representada visiblemente en sus imágenes; confieso que en ningún otro Santuario la he sentido (bien que con desigual proporción) como en el de Nuestra Señora de Guadalupe de México”. (Francisco de Florencia, Sacerdote Jesuita, Estrella del Norte, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe de México, siglo XVII)

“El macehual, hombre del pueblo, que se describe a sí mismo como cuerda de los cargadores, parihuela, cola y ala, comprueba que existe una Madre del que está cerca y junto, el dador de la vida; ve las cosas como quien despierta de un sueño; entrevé cuál es el destino de los seres humanos; ha llegado a la Tierra florida, la de Nuestro sustento, ha hecho suyos los cantos, las flores; sabe ya, sobre todo, que la noble señora celeste es su Madrecita compasiva, es Tonantzin Guadalupe”. (Miguel León Portilla, en su obra Guadalupe Tonantzin)

“Nuestros mayores ofrecían corazones a Dios para que hubiera armonía en la vida. Esta mujer dice que, sin arrancarlos, le pongamos los nuestros entre sus manos para que Ella los presente al verdadero Dios”. (Testimonio de Ismael Olmedo Casas, San Miguel Zozocolco, Veracruz, un 12 de diciembre. Carla Zarebska en su obra Guadalupe).

“Habiendo examinado dos fibras (roja y amarilla) del ayate en que está pintada la imagen de la Virgen de Guadalupe, hallé que sus colorantes no pertenecen ni al reino animal, ni al vegetal, ni al mineral”. (Richard Kuhn, Premio Nobel de Química 1938).

 

La Guadalupana en el Tiempo; Peregrinos y Admiradores

1521.- Caída del Imperio Azteca.

1531.- La Virgen se aparece 5 veces y se plasma en la Tilma de Juan Diego.

1540.- Hernando de Alarcón, entra en agosto por el Golfo de Santa Clara y surca el Río Colorado hasta Yuma, Arizona.

1556.- Inician las Peregrinaciones al Cerrito del Tepeyac. La Virgen del Pocito.

1605.- Fr. Francisco de Escobar, y 3 franciscanos, con Juan de Oñate Gobernador de Nuevo México, celebran la Primer Misa en el Río Colorado, el 25 de enero. (Villa Koipal)

1629.- El Aguacero de san Mateo destruye la Ciudad de México, y mueren miles de indígenas. Invocan a la Virgen y ocurre el milagro.

1648-49.- Luis Lasso de la Vega publica en este siglo, el Nican Mopohua, diálogo original entre Nuestra Señora de Guadalupe y Juan Diego. El mismo Bachiller Lasso promueve la construcción del mausoleo o edificio que protegerá el manantial en donde ocurrió la cuarta aparición (12 de diciembre), y donde la Virgen aguarda el regreso de Juan Diego al lado de un árbol, mientras el vidente recoge las Rosas de Castilla del cerrillo sagrado del Tepeyac.

1687-1711.- Eusebio Francisco Kino, sacerdote jesuita, pide a Juan Correa, pintor virreinal en la Ciudad de México, una copia a mano del ayate con la imagen de Guadalupe, y la trae por primera vez a las Misiones de Sonora y Arizona.

1737.- Ocurre la temible epidemia de Matlazáhuatl. En ese año “tuvo lugar la 17ª peste en la serie de epidemias que asolaron a la población de la Nueva España desde la Conquista española, y esta de 1737 fue una de las peores…”. (David Brading, cfr. Guadalupe de Carla Zarebska)

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali.

Correo: saeta87@gmail.com

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