“El compromiso es con la calidad literaria”: Enrique Serna

Foto: Enrique Mendoza Hernández
 
Cultura lunes, 27 julio, 2020 12:00 PM

“Creo que los grandes problemas de México siguen sin resolverse, que son la criminalidad y la injusticia social, y no veo realmente cómo vayan a arreglarse las cosas”, expresó a ZETA el autor de la novela “El vendedor de silencio”, publicada en 2019 por Alfaguara. Y sobre la pandemia, lamentó: “Las decisiones no las está tomando López-Gatell; las está tomando, con criterios políticos, López Obrador”

Un clásico de la literatura mexicana contemporánea es Enrique Serna, ganador reciente del Premio Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco” 2020 por el conjunto de su obra, y del Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores 2019 por su novela “El vendedor de silencio”, publicada por Alfaguara el año pasado.

El Jurado del Premio Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco” que concedió la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) y UC-Mexicanistas, manifestó: “La versátil obra de Serna muestra una elevada calidad literaria que ha sido reconocida ampliamente por la crítica. Los aspectos históricos, políticos, críticos y satíricos de su obra le permiten apelar a lectores diversos”.

Asimismo, el Premio Xavier Villaurrutia le fue concedido por “El vendedor de silencio”, novela que, de acuerdo con el Jurado, “es una importante aportación a la historia y la literatura contemporáneas de México, salida de la pluma -o la laptop– de un autor caracterizado por su implacable ironía y su valiente voluntad estilística, virtudes que lo convierten en uno de los narradores imprescindibles de nuestro tiempo”.

 

LOS PREMIOS

Aunque la entrega de sus distinciones ha sido pospuesta debido a la pandemia derivada de la enfermedad COVID-19, Serna valoró en entrevista con ZETA la obtención del Premio Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco”, mismo que recibirá en la edición 2021 de la FILEY, y el Premio Xavier Villaurrutia de Escritores para Escritores que le será entregado en próximos meses de este año, dependiendo también de la evolución de la pandemia.

“A José Emilio Pacheco lo considero un maestro porque yo me formé leyendo sus ‘Inventarios’ y, como muchos otros jóvenes de entonces, las recomendaciones de lecturas que hacía ahí José Emilio Pacheco yo iba corriendo a las librerías a buscar esos libros, porque él tiene un gran talento como ensayista, un ensayista que tiene una pedagogía invisible donde nos está enseñando, pero sin aparentarlo. Entonces, eso es algo que admiro mucho de él, pero obviamente también su obra de poeta, de narrador, me parece que tiene cuentos excelentes y sobre todo ‘Las batallas en el desierto’, que es una novela corta, pero que ya es un clásico de nuestra literatura. Creo que fue un escritor muy completo que dejó obras importantes en todos los géneros que él cultivó”, expresó a ZETA Enrique Serna.

Asimismo, reconoció: “El Premio Xavier Villaurrutia es un premio con una gran tradición en la literatura mexicana, y es un enorme orgullo para mí haberlo ganado. Villaurrutia es uno de mis poetas de cabecera desde hace más de 40 años y disfruto muchísimo de su lectura; también fue un gran ensayista. Su obra de dramaturgo no me parece tan lograda, pero creo que es uno de los grandes pilares de nuestra literatura”.

 

SU NOVELA HISTÓRICA

Con una fina ironía y una excelsa narrativa que se inscribe en la estética de lo grotesco, en “El vendedor de silencio”, Enrique Serna recrea el lado mercenario del periodismo de la fuente de política con el impresentable Carlos Denegri como protagonista, reportero de Excélsior que prefirió la fama de extorsionador en la época dorada del Partido Revolucionario Institucional (PRI), entre el sexenio de Miguel Alemán Valdés (1946-1952) y el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970).

En su premiada novela, Serna cuenta el modus vivendi de Denegri en su papel de periodista extorsionador de políticos, empresarios y todo aquel que tuviera información -y sobre todo dinero- para pagar el silencio del reportero, de lo contrario el reportero revelaba sus secretos políticos y personales en su columna dominical Fichero Político.

En su novela, Enrique Serna advierte que no obstante a su mala reputación, Carlos Denegri era el “periodista más importante de México” (página 282) o “un periodista importante, famoso y respetado en las altas esferas del poder” (121):

“La enorme popularidad que Carlos Denegri tenía se debía a que tenía una aceptación social de la corrupción; esto creo que debería preocuparnos como sociedad, el hecho de que de pronto se pueda encumbrar gente así y que mucha gente la admire, eso denota que hay un cáncer social. Entonces, a mí me parecía importante recordar todo esto no solo por reconstruir la vida del personaje, sino también la de la época en que vivió y la de esas élites políticas y económicas que lo convirtieron en una celebridad y esperaban con ansias ser mencionados en sus columnas. Creo que es importarte llenar las lagunas del conocimiento de nuestro pasado, porque me parece que la sociedad tiende a olvidar lo que le avergüenza”.

A propósito de las lagunas del conocimiento de la historia, tomando en cuenta también “El seductor de la patria”, tu novela sobre Antonio López de Santa Anna, y considerando ese corte histórico en “El vendedor de silencio”, ¿qué aporta la novela histórica que no consigue un libro de historia en la recreación o interpretación de la verdad de un hecho?, cuestionó ZETA al autor.

“La novela histórica ilumina los hoyos negros que hay en los relatos de la historia, que existen no porque los historiadores sean malos en su oficio, sino porque ellos no pueden tomarse las licencias que nosotros sí nos tomamos, como son la de entrar en la mente de un personaje.

“El historiador aspira a una verdad objetiva, digo que aspira porque realmente ninguno la alcanza, cada historiador tiene una cierta línea ideológica, trata de llevar agua a su molino, pero tiene esa aspiración; mientras que el novelista solo aspira a una verdad subjetiva que tenga validez dentro de los límites de la ficción.

“Finalmente la novela histórica y la historia se complementan. En el caso de ‘El vendedor de silencio’ me encontré el problema de que no existía ninguna biografía sobre el caso Denegri, de modo que tuve que estar en terreno virgen, algo diferente a lo que hice con Santa Anna en ‘El seductor de la patria’, porque de Santa Anna sí existían varias biografías”.

¿Consideras algún tipo de compromiso al escribir sobre un personaje o acontecimiento de la historia de México?

“Pues el compromiso es con la calidad literaria, ésa es la exigencia que yo me pongo. Trato de que el libro que estoy haciendo sea agradable para los lectores, pero primero que nada que me convenza a mí, y si pasa esa prueba, pues sigo adelante. Entonces, el control de calidad es lo principal, y compromiso también en este caso con la verdad en la medida que es una novela histórica”.

 

LA PRENSA Y EL PODER

Con “El vendedor de silencio”, Enrique Serna aporta al debate de la relación de la prensa con el poder, sobre todo en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. De ahí que ZETA le cuestionara:

¿Qué lectura haces del sistema presidencialista mexicano que siempre ha intentado controlar a la prensa, hecho que por supuesto se refleja en “El vendedor de silencio”? Es decir, ¿hay alguna diferencia o semejanza fundamental entre el PRI del Siglo XX y el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, de Morena, en su intento de supeditar a la prensa del país?

“Hay una nostalgia del viejo presidencialismo, eso lo declaró el propio López Obrador que tiene como modelos a presidentes como Ruiz Cortines o López Mateos, pero yo creo que ya desde entonces se venía gestando la podredumbre de nuestro sistema político. Andrés Manuel quiere ser como ellos, pero ya en una época democrática que logró grandes conquistas que no puede echar para atrás, entonces va a tener que seguir viviendo con una prensa que gran parte está en su contra”.

A propósito de la nostalgia del viejo presidencialismo, ¿qué opinas de la campaña de Andrés Manuel contra los medios que lo cuestionan?, entre estos Reforma, Proceso, El Universal, Milenio; y del extranjero, The New York Times, The Washington Post, El País, por citar solo algunos.

“Andrés Manuel cree que está contrarrestando la influencia de esos medios, yo lo dudo sinceramente, me da la impresión que los está publicitando, quizá; les está dando mayor resonancia a esas críticas y creo que su estrategia no le va a redituar buenos dividendos. Pero creo que esto también forma parte de una cierta megalomanía de Andrés Manuel, de ser un hombre que quiere estar gobernando desde el micrófono, y pues esto es un error que va a pagar caro, tarde o temprano”, advierte Serna.

 

“LOS GRANDES PROBLEMAS DE MÉXICO SIGUEN SIN RESOLVERSE”

Hacia el desenlace de la entrevista con ZETA, el escritor compartió su reflexión en torno al primer año y medio de gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Primero se le recordó que en octubre de 2019 manifestó que “México en la actualidad es un país que está al borde del colapso, por la criminalidad tan desaforada que hay”.

Próximamente México desplazará a Reino Unido en el tercer lugar en la cantidad de muertes por COVID-19, prevalece la incertidumbre en la economía; siguen las ejecuciones, las desapariciones, las narcofosas. ¿Cuál es tu análisis sobre este primer año y medio de gobierno de Andrés Manuel?

“Tengo muy buena opinión del doctor Hugo López-Gatell, es mi amigo de hace muchos años, pero en cambio creo que las decisiones no las está tomando López-Gatell; las está tomando con criterios políticos López Obrador.

“Creo que López Obrador ha sido muy insensible al querer continuar con sus obras insignia del sexenio como la refinería, el aeropuerto y el Tren Maya, en lugar de destinar más dinero para atender a la gente en las clínicas públicas. Eso, creo que ha sido una necedad que lo dibuja de cuerpo entero, y, por otro lado, su estrategia contra la criminalidad es absolutamente fallida, no hay de hecho ninguna estrategia y creo que esto lo va a ir desnudando cada vez más a los ojos de la gente que cree fanáticamente en él”.

Serna sentenció:

“Creo que los grandes problemas de México siguen sin resolverse, que son la criminalidad y la injusticia social, y no veo realmente cómo vayan a arreglarse las cosas”.

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