La vida entre dos muros, el trabajo de la Patrulla Fronteriza

Fotos: Ángela Torres
 
Destacados sábado, 12 octubre, 2019 01:22 PM

Son las 2:00 de la tarde, los sensores de movimiento localizados entre los muros fronterizos en Estados Unidos se activan cerca de la colonia 10 de mayo; las cámaras de la Patrulla Fronteriza buscan que no sea fauna local, y no lo son, son un par de niños -de alrededor de 8 y 10 años- solos, desorientados, sin saber qué hacer.

Cuando los elementos de la Patrulla Fronteriza van a supervisar el incidente, sucedido apenas unas semanas atrás, los sensores se vuelven a activar; ahora detectan un grupo de más de 10 personas cruzando la frontera de manera ilegal, en un punto más cercano a la colonia Libertad. Los niños fueron utilizados como distracción y dejados a su suerte, relata a ZETA el vocero de la Patrulla Fronteriza, Fabián Carbajal.

A pesar de que pareciera que el doble cerco que se encuentra en Tijuana, los patrullajes constantes, las cámaras de vigilancia y los sensores de movimiento fueran inhibidores suficientes para cruzar la frontera por este lado, la verdad es que los traficantes de personas se vuelven cada vez más creativos, por lo que los agentes deben evolucionar también.

La Patrulla Fronteriza tuvo sus inicios en 1924, cuando se formó oficialmente para detener a los traficantes de whisky durante la Ley Seca, explicó José Roa, jefe del Departamento de Enlace de la corporación, encargado de vigilar la frontera en conjunto con corporaciones policiacas mexicanas locales, estatales y municipales.

Después del atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, fueron integrados al departamento de Seguridad Nacional para fortalecer las fronteras estadounidenses. Ahora suman 20 mil elementos (mil 200 en el sector San Diego).

A partir de marzo de 2019, inició la construcción de la segunda valla divisoria, con una extensión de 22.5 kilómetros de largo y 2 metros de profundidad, esto con el fin de evitar que caven; sin embargo, ahora los agentes se enfrentan a migrantes que se fracturan al intentar brincar. Pues aunque podría ser fácil subir, al momento de bajar se lesionan, informó Roa, quien dijo que son alrededor de dos migrantes a la semana -en promedio- los que terminan lesionados.

 

Problema de seguridad nacional

A pregunta expresa de cómo un grupo de personas que buscan mejorar su calidad de vida, o que vienen huyendo de la violencia de sus países, pueden significar una amenaza para los Estados Unidos, el agente Fabián Carbajal explicó que no lo son, sino quienes se aprovechan de ellos.

“Al momento de que estas personas cruzan y se entregan para pedir asilo, nosotros tenemos que iniciar un proceso que tarda de 2 a 4 horas, escribir un reporte y trasladar a los detenidos ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE por sus siglas en inglés); pero no es tan fácil, ellos nos tienen que decir cuándo y a cuántos va a recibir. En tanto pueden ser 30 como pueden ser 2, y nosotros no podemos volver al campo hasta que son entregados; eso deja descubiertas nuestras fronteras, y es ahí donde somos vulnerables”, admitió el oficial fronterizo.

En lo que va de 2019, se han detenido a 54 mil 813 personas -de los cuales 26 mil 683 no son mexicanos- siendo el año con más migrantes extranjeros después de 2018, con 11 mil 508.

Asimismo, de acuerdo con estadísticas de la Patrulla Fronteriza, van siete muertes en lo que va del año y seis rescates en donde han salvado a 17 personas; se han localizado dos túneles y se han decomisado mil 153 kilos de mariguana, 578 kilos de cocaína, mil 571 kilos de metanfetaminas, y 112 kilos de heroína.

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