“Estamos asistiendo a la feudalización acelerada de México”: Enrique Servín (1958-2019)

Foto: Enrique Mendoza
 
Cultura lunes, 14 octubre, 2019 12:00 PM

El poeta, traductor y políglota Enrique Alberto Servín Herrera fue asesinado en el interior de su domicilio en Chihuahua la noche del miércoles 9 de octubre, a la edad de 61 años.

“¿Por qué no han desaparecido de este país las avenidas ‘Gustavo Díaz Ordaz’? ¿No son motivo de suficiente vergüenza y de suficiente dolor?”, fue uno de los últimos reclamos que compartió el poeta chihuahuense en sus redes sociales el 2 de octubre.

Erudito e intelectual, dominaba en diferentes grados por lo menos 22 idiomas, entre estos alemán, árabe, catalán, danés, georgiano, griego clásico, guaraní, inglés, italiano y español. Por si fuera poco, también francés, indonesio, latín, maltés, maya, náhuatl, persa, portugués, sueco y, obviamente, tarahumara.

Tradujo del árabe al español a autores como Badr Shakir as-Sayyab, Ibn Arabi, Abd-al-Wahhab-al-Bayyati; del catalán a Salvador Espriu; del inglés a Denise Levertov; del polaco a Czeslaw Milosz, Tadeusz Rozewicz, Anna Swirszczynska, Zbigniew Herbert; y del ruso a Anna Ajmátova, por citar algunos.

Es autor de “Ralámuli Ra’ichábo!” (¡Hablemos el Tarahumar!), método audiovisual para el aprendizaje del idioma tarahumar, editado por Conaculta y el ICHICLT en 2002; “El Agua y la Sombra” (Universidad Autónoma de Chihuahua, 2003) y “Cuaderno de abalorios” (Aldvs, Universidad Autónoma de Chihuahua, 2015). En 2003 ganó el Premio Nacional de Literatura “José Fuentes Mares” por “El agua y la sombra” (Universidad Autónoma de Chihuahua, 2003).

Cuando ganó el Premio Internacional de Mito, Cuento y Leyenda “Andrés Henestrosa” 2014 por su libro “Anirúame. Historias de los tarahumaras de los tiempos antiguos” (Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2015), Servín Herrera advirtió en entrevista con ZETA:

“La Sierra Tarahumara se ha vuelto tierra de nadie, o mejor dicho, tierra de narcos. Estamos asistiendo a la feudalización acelerada de México, y en la sierra es común que para pasar de un pueblo a otro se te acerque una gavilla y te exija peaje, ni más ni menos que como en la Edad Media”.

De igual manera, el defensor de los Derechos Humanos y de los pueblos tarahumaras sentenció: “Todo esto está dejando secuelas desgarradoras en la juventud indígena. Los índices de consumo de drogas han aumentado. Se ha generalizado una cultura del narco, de la violencia, del dinero fácil. Hay escuelas a las que los alumnos asisten armados. Y la cultura tradicional, por supuesto, se transforma con una gran rapidez, se desvanece, desaparece para siempre”.

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