¡Desvergonzados!

Foto: Internet/Manuel Bartlett Díaz
 
Opinionez lunes, 7 octubre, 2019 12:00 PM

De Trez en Trez

 

 

 

Si, según el Diccionarios de la Lengua Española, la vergüenza es un “sentimiento ocasionado por alguna falta cometida o por alguna acción deshonrosa y humillante”, entonces tenemos varios botones de muestra, quienes son unos desvergonzados, pues el mismo diccionario los define como “faltos de vergüenza” y liga tal desvergüenza al cinismo, el descaro y la desfachatez.

Igual que usted, pensé en muchos personajes harto conocidos que encajan perfectamente en tales descripciones. Son unos desvergonzados, cínicos, descarados, y su actuar -de plano- raya en la desfachatez; solo que como el espacio no es tan amplio, me referiré a tres de ellos.

Por ejemplo, qué tal Manuel Bartlett Díaz: exsecretario de Gobernación, exsecretarios de Educación Pública, senador de la República, exgobernador de Puebla, expresidenciable, exasesor y jefe de campaña de Miguel de la Madrid, responsable de organizar la elección de 1988 como presidente de la Comisión Federal Electoral y a quien se atribuye la “caída del sistema” que propició el triunfo de Carlos Salinas de Gortari y un presunto fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas y el Frente Democrático Nacional.

Pues bien, este personaje priista de hueso colorado, beneficiario del sistema del cual formó parte, ahora cobra como director de la Comisión Federal de Electricidad y, como tal, desde su anunciado nombramiento es objeto de señalamiento. Ahora dice ser de izquierda, y así como en su momento lo criticaban, ahora lo defienden sus “correligionarios”; esto es, antes demonio enemigo de la democracia, ahora redimido y de “labor patriótica”.

Pues bien, Don Manuel es señalado por ocultar el monto de su verdadera fortuna que, según investigaciones periodísticas y de las autoridades, es de 800 millones de pesos (solo en bienes inmuebles, siendo estos más de una veintena de casa y terrenos). Desde luego, este desvergonzado ha negado las acusaciones y dice que “todo es legal” porque “tengo toda una vida en el servicio al gobierno mexicano; tengo el patrimonio que he desarrollado en estos años, perfectamente definido en mis declaraciones patrimoniales año con año”.

Recientemente, y al ser cuestionado sobre su declaración patrimonial incompleta, respondió con un “el tren Maya va muy bien, chu-chu-chu-chu-chu” y evadió los cuestionamientos sobre sus propiedades. Esto sin contar que, en su afán de negar su “explicable” fortuna, ha llegado a negar su relación sentimental con su pareja de más de 20 años. Un sinvergüenza, pues, que hace más daño que beneficio al Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se empeña -vaya usted a saber por qué- en mantenerlo en el cargo.

Menester es que la Fiscalía General de la República y la Secretaría de la Función Pública investiguen y aclaren, en la esfera de sus competencias, este asunto; a ver si es cierto que no habrá impunidad para nadie en este gobierno que encabeza AMLO.

Otro botón de muestra es Diego Fernández de Cevallos, “El Jefe Diego” para los panistas: influyentísimo abogado, diputado, senador de la República, y candidato presidencial en 1994, autor de las llamadas “concertacesiones”, víctima de un secuestro en 2010 por más de siete meses, claridoso cuando se trata de otros, bravucón a la hora de señalar errores y se dice siempre vigilante de la aplicación correcta de la ley.

Solo que a don Diego, el del puro y la barba, “se le olvidó” pagar el impuesto predial de su rancho Villas del Estanco, en el municipio de Colón, Querétaro, y su deuda -entre impuesto no pagado en 26 años, recargos y multas- asciende a más de 946 millones de pesos. ¡No hubiera sido cualquier hijo de vecina el del olvido por 26 años, porque se hubiera procedido al embargo! Pero no al “Jefe Diego”, quien ahora busca la manera de “llegar a un acuerdo” para saldar su deuda de la manera “más justa” y existe la posibilidad de que solamente pague 37 millones de pesos (haciendo uso de descuentos y condonaciones).

El que de plano no tiene vergüenza alguna es el Gobernador de BC, Francisco Arturo “Kiko” Vega: mientras se sigue burlando del magisterio, de la burocracia y de la Universidad Autónoma de Baja California -al prometer y no pagar los millonarios adeudos que tiene con ellos-, se hace construir una carretera para sus predios en el Valle de Guadalupe, municipio de Ensenada.

“Kiko” le sigue echando la bolita al Gobierno Federal y, por medio del Sub Director de Prestaciones Económicas de Issstecali, comunicó a los maestros jubilados y pensionados el pasado 30 de septiembre que “no será posible para este instituto efectuar el pago de la pensión correspondiente al mes de septiembre de 2019 el día de hoy”. Es decir, “debo, no niego; pago, no tengo”. Lo malo que no es la primera vez que esto sucede, de lo cual hemos dejado constancia en este mismo espacio. Y ya se va… deberían esperarlo auditorias.

Son pues, desvergonzados, cínicos, descarados y otros epítetos aplicables a su nefasta conducta.

Existen muchos ejemplos más, pero este espacio es reducido. Rosario, Yeidckol, “La Gaviota”, “El Patas” Gastélum y otros más, tendrán que esperar.

P.D.- A partir del 1 de octubre, los cinco municipios de BC son morenos; y luego, el primer día de noviembre, lo será toda la entidad. Esperemos que sea en beneficio de los gobernados y no de los gobernantes y de sus allegados.

 

Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana. Correo: [email protected]

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