18.8 C
Tijuana
martes, agosto 12, 2025
Publicidad

El verdadero devoto

“La oración no hay que hacerla con los labios, sino con el corazón. Por eso pueden hacerla también el mudo y el tartamudo, el ignorante y el estúpido. Y las oraciones de aquellos cuyas lenguas destilan néctar, pero cuyos corazones están llenos de veneno, nunca son escuchadas”. Gandhi, Young India, 24 de septiembre de 1925.

 

Publicidad

Anuncio

Muchas mujeres, sobre todo papás y mamás, preguntan a sus hijos, hijas, a la mujer, al marido o viceversa: ¿De dónde sacaste ese dinero, cómo lo obtuviste? ¿Cuál es el origen de ese dinero o esas cosas que estás trayendo a casa? ¿De dónde lo obtuviste?

Al eclipsarse la relación de la familia con el Dios de los valores o la axiología cristiana, viene una separación desastrosa entre lo que es bueno y lo que será malo para la familia.

Publicidad

Anuncio

La axiología o valores siempre se pueden medir por los bienes materiales, no solo el dinero. Un amigo me confiaba cómo, para arreglar ciertos problemas financieros en su negocio, recibiría un “préstamo” de narcotraficantes, dinero de procedencia ilícita (fruto del crimen organizado). Al revelarle a su esposa aquella intención para salvar la economía “familiar”, la respuesta de su esposa fue tajante: “Si lo haces, no cuentes conmigo; hasta aquí llegó nuestra relación matrimonial”.

Es insólito, pero admirable, cómo Javier Valdez, del Semanario Ríodoce de Culiacán, Sinaloa, periodista asesinado hace unos años, tuvo la creatividad para escribir aspectos del crimen organizado reales pero, hasta cierto punto, enternecedores: Los Huérfanos del Narco; “Las Viudas del Narco”, etcétera.

Publicidad

Muchas mujeres y madres o padres de familia humildes -pero trabajadores y honestos- saben que todo lo envuelto por el crimen organizado y el narcotráfico terminará en un desastre; curiosamente, los narcotraficantes y sus colaboradores ingenuamente piensan que, al ingresar a sus hijos a colegios “religiosos” o de “bien”, sus engendros serán en automático buenas personas.

Como diría Serrat, el cuento es muy sencillo: un árbol malo no puede dar frutos buenos, y un árbol bueno no puede dar frutos malos. El árbol malo da malos frutos; y el árbol bueno, frutos buenos (Jesucristo).

Octavio Paz expresaba que la historia es el tiempo de la prueba. Y vivimos en la historia. Entre la simulación, la hipocrecía, la mentira; pero también entre la sinceridad, la honestidad, y la verdad.

Quién hubiera imaginado que un día la jefa de Gobierno, sucesora del Ingeniero Cárdenas, la promotora del aborto y la cultura de la muerte desde el gobierno capitalino del D.F., la maoísta del CCH Naucalpan, la “marxista”, sería tentada por la avaricia, la mentira, la simulación. Para quien no cree en Dios, o en la religión cristiana, no hay valores, no hay conciencia; o está perpleja, confusa, dormida o atrofiada. Quién sin religión, sin conciencia, quién sin valores, quién es malo o qué es lo malo, y qué es lo verdadero, qué es la mentira; qué es lo que hay que seguir o rechazar.

“De la Soberbia a la Humillación”, tituló la Revista Proceso la portada en la que da cuenta sobre “La Estafa Maestra” de Rosario Robles.

Si el dinero o los bienes materiales son lo supremo por conseguir, entonces “ladrón que roba a ladrón -diría un amigo- o es de Lerdo, Gómez o Torreón…”. No se ocupa ser católico o cristiano para saber lo que es malo o lo que es bueno. San Pablo reflexiona que los paganos o no creyentes tienen una luz interior, una conciencia que permite reconocer qué es lo bueno y qué es lo malo.

No hace falta ser muy estudiado para reconocer que el cristianismo de Trump está muy lejano de serlo; es una caricarutización del amor a los migrantes, a los huérfanos, los necesitados, los hambrientos. Un gobierno que promueve el crimen de niños por nacer, incluso que son criminalmente destruidos en el seno materno o que, en una falsa compasión, da muerte a los “enfermos” o ancianos. Podrá decir sermones mañaneros, pero es claro que no tiene vocación por los derechos humanos. Habrá excepciones a la regla, pero dejarse llevar por la avaricia para promover la muerte por negocios o dinero de procedencia ilícita. Siempre será una paradoja.

Es conmovedor escuchar el llanto de las madres o de los padres, lamentándose de la muerte de algún hijo, esposo o esposa, pero que nunca tuvieron el coraje de advertirle que ese sería casi seguro su destino final. Morir en los malos pasos. En uno de sus discursos, el Nobel Alexandr Solzhenitsyn reconocía que Europa, Estados Unidos y muchas otras naciones carecían de coraje ante la vida. Las naciones se forman por familias buenas. Buenos padres, buenos hijos.

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali. Correo: [email protected]

- Publicidad -spot_img

Autor(a)

Redacción Zeta
Redacción Zeta
Redacción de www.zetatijuana.com
- Publicidad -

Puede interesarte

-Publicidad -

Notas recientes

-Publicidad -

Destacadas

-Publicidad -
-Publicidad -