La decepción de Morena y los golpes de pecho panistas

Foto: Internet/Jaime Bonilla
 
Opinionez lunes, 29 julio, 2019 12:00 PM

En verdad me causa extrañeza cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador habla que en México se está desarrollando con éxito la autodenominada “Cuarta Transformación”. Me imaginaba que con su triunfo las cosas serían diferentes no solo en la forma sino en el fondo. Desafortunadamente eso no ha sucedido, lo más preocupante para la causa de la izquierda mexicana es que la toma de decisiones se realiza igual o peor que en los gobiernos del PAN o PRI.

Baja California es un claro ejemplo. El candidato triunfador a gobernador por Morena Jaime Bonilla en su afán de ampliar el periodo por el que fue electo (dos años) intenta a toda costa quedarse en el poder por cinco años. Los analistas jurídicos han anticipado que tal modificación realizada por el Congreso local será rechazada en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En su mismo partido Morena ha generado diversas reacciones, mostrando oposición ante este cambio que exhibe el interés y la ambición por aferrarse al gobierno.

Morena y en particular Jaime Bonilla “enseñaron el cobre” rápidamente, ya ni siquiera se esperaron a llegar al gobierno sino que desde la transición han demostrado lo que seguramente será la tónica de su mandato: ambición desmedida, autoritarismo y compra de voluntades para satisfacer sus caprichos.

Lo que también me llama la atención son los golpes de pecho de los panistas bajacalifornianos, pareciera que de repente y por arte de magia se dieron cuenta de la corrupción y el deterioro de este instituto político en la región. Los últimos seis años han sido terribles. A nivel nacional fue más rápido la debacle moral que se presentó a raíz de la llegada del gobierno de Peña Nieto. Cuando el Gobierno priista intentó legitimarse en el poder buscó a través del denominado “Pacto por México” hacer una gran alianza con los partidos opositores. Pero aquello más bien fue una alianza de intereses políticos y económicos donde se compró a las dirigencias del PAN y PRD a cambio de que apoyaran sus reformas, las cuales solo algunas permanecen vigentes.

Esto que degradó a las dirigencias al convertirse en satélites del gobierno peñista permeó en todos el país, Baja California no fue la excepción aunque de diferente manera.

En la entidad la dirigencia estatal simplemente no existió ya que estaba supeditada a lo que se ordenara en Palacio de Gobierno. Con un “Kiko” Vega de liderazgo menor y capacidad limitada para resolver problemas nunca se quisieron dar cuenta del daño que se estaba generando.

El Partido Acción Nacional dejó de representar las causas que lo hicieron llegar hasta al poder y transformar en la medida de lo posible el estado. En varias administraciones se realizaron cosas muy positivas que deben de reconocerse pero también llegó la corrupción e ineptitud que los llevaron al derrumbe electoral en las pasadas elecciones.

Por eso me llama la atención que se sientan escandalizados por lo que pasó con la compra de sus diputados quienes avalaron la ampliación de mandato de quien será el nuevo gobernador. El que sus legisladores votaran de esa manera es un reflejo de lo que se convirtió el panismo, es decir una cuna de intereses propios, donde solo se piensa en sacar raja personal olvidándose de principios y valores.

Insisto, la transa y los vicios no llegaron con esta votación, se establecieron años atrás, solo que ahora reventó públicamente lo que lo hace aún más escandaloso.

Como lo he señalado en estas líneas, la crisis en el PAN apenas inicia con un final incierto.

 

Alejandro Caso Niebla es consultor en políticas públicas, comunicación y campañas; se ha desempeñado como vocero en la Secretaría de Hacienda y Secretaría de Desarrollo Social en el Gobierno Federal, así como como Director de medios en la Presidencia de la República. También fungió como Director de Comunicación Social en el Gobierno del Estado de Baja California. @CasoAlejandro

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