“Los libros se insertan en diálogos nacionales”: Patricio Pron

Fotos: Cortesia Giogia Fanelli
 
Cultura lunes, 10 junio, 2019 12:15 PM

Con “Mañana tendremos otros nombres”, el autor argentino radicado en Madrid ganó el Premio Alfaguara de Novela 2019. Se trata de una obra que refleja con ironía las relaciones personales a través de las redes sociales. “Es el mapeo sentimental de una sociedad neurótica, donde las relaciones son productos de consumo”, resaltó el Jurado

Cuando se transportaba en el Metro de Madrid, Patricio Pron leía un libro, pero de repente se percató que los pasajeros cercanos a él estaban absortos en sus smartphones.

“Descubrí un montón de personas que sin tener ningún tipo de vínculo entre ellas, estaban escogiendo y descartando personas en una aplicación del tipo de Tinder”, contó en entrevista con ZETA el narrador argentino, haciendo alusión a la red social especializada en contactar jóvenes, aunque no faltan los adultos, que buscan pareja en internet.

Pero para el narrador no solo había un grupo de pasajeros atados a sus redes sociales, sino que ahí estaba la idea de una novela.

“Qué decía esto acerca de los tiempos que vivimos, fue una especie de descubrimiento y fue muy interesante para mí”, complementó Pron.

La novela que emergió al observar a la “generación Tinder” capaz de entender las relaciones amorosas a través de las redes sociales fue “Mañana tendremos otros nombres”, con la cual Patricio Pron (Argentina, 1975) ganó la XXII edición del Premio Alfaguara de Novela 2019.

 

LA VOZ DEL JURADO

Presidido por el escritor español Juan José Millás, el Jurado del Premio Alfaguara de Novela 2019 estuvo compuesto por los escritores Jorge Fernández Díaz (Argentina) y Manuel Vilas (España); la editora Gunilla Sondell (Suecia); la directora de la librería Oletvm de Valladolid, Estrella García (España); y Pilar Reyes (con voz pero sin voto), directora editorial de Alfaguara.

Durante el anuncio desde Madrid, el miércoles 23 de enero, el Jurado destacó sobre “Mañana tendremos otros nombres”:

“En cuanto a la novela ganadora, ‘Mañana tendremos otros nombres’ es la fascinante autopsia de una ruptura amorosa, que va más allá del amor: es el mapeo sentimental de una sociedad neurótica donde las relaciones son productos de consumo”, leyó Juan José Millás el acta del Premio Alfaguara de Novela 2019.

“Bajo la anonimia de unos Él y Ella, construye la historia de dos personajes que son vagamente conscientes de su alineación. Un texto sutil y sabio, de gran calado psicológico, que refleja la época contemporánea de manera excepcional y toma el pulso a las nuevas formas de entender los afectos”, agregó.

“Tengo la impresión de que hemos premiado una novela excelente que quizá el tiempo convierta en una obra maestra”, adelantó Millás.

Cortesía

LOS GANADORES

El Premio Alfaguara de Novela es uno de los más esperados por ávidos lectores hispanohablantes en los primeros meses del año, desde 1998.

Los primeros ganadores, en 1998, fueron Eliseo Alberto con “Caracol Beach” y Sergio Ramírez por “Margarita, está linda la mar” (Premio Cervantes 2017); también lo han merecido Elena Poniatowska (Premio Cervantes 2013) con “La piel del cielo” en 2001; Manuel Vicent (1999), Clara Sánchez (2000), Tomás Eloy Martínez (2002), Xavier Velasco (2003), Laura Restrepo (2004), Graciela Montes y Ema Wolf (2005), Santiago Roncagliolo (2006), Luis Leante (2007), Antonio Orlando Rodríguez (2008) y Andrés Neuman (2009).

Le siguieron Hernán Rivera Letelier (2010), Juan Gabriel Vásquez (2011), Leopoldo Brizuela (2012), José Ovejero (2013), Jorge Franco (2014), Carla Guelfenbein (2015), Eduardo Sacheri (2016), Ray Loriga (2017), Jorge Volpi (2018) y Patricio Pron (2019).

¿Cómo te sientes de ser parte de este grupo de ganadores del Premio Alfaguara?, inquirió ZETA a Patricio Pron en su reciente visita a Ciudad de México para presentar “Mañana tendremos otros nombres”.

“Desde luego me entusiasma, me llena de orgullo, de responsabilidad también, el compartir con autores de la importancia de Sergio Ramírez o Elena Poniatowska la distinción del Premio; por lo demás hay algunos autores de la lista que me interesan mucho y otros que no me interesan en absoluto, pero supongo que eso sucede con la historia de todos los premios, con la de los premios que hemos ganado y la de los premios que no hemos ganado.

“Parcialmente es muy entusiasmante, como supone una enorme responsabilidad que la obra de uno esté a la altura de las grandes obras de algunos autores que han ganado el Premio Alfaguara”.

Y sentenció:

“Todos sabemos que la caja de resonancia más importante en este momento en el ámbito del español es el Premio Alfaguara, de manera que las posibilidades y la proyección que el Premio le otorga a los libros son extraordinarias y desde luego pone la novela premiada, pero también los libros anteriores del autor -en este caso los míos- bajo una luz bastante distinta”.

 

“LOS LIBROS SE INSERTAN EN DIÁLOGOS NACIONALES”

“Como señaló Carlos Fuentes durante la proclamación del I Premio Alfaguara de Novela, todos los escritores de la lengua española tienen un mismo origen: el territorio de La Mancha en el que nace nuestra novela”, se lee en cada presentación del Premio Alfaguara de Novela.

Ahora toca a Patricio Pron recorrer el “territorio de La Mancha” con su novela ganadora, es decir, aquellos países hispanoparlantes.

¿Cómo han sido estos meses para Patricio Pron luego de ganar el Premio Alfaguara de Novela?, sobre todo presentando “Mañana tendremos otros nombres” en los países de habla hispana.

“Han sido meses muy reconfortantes en el sentido que desde luego es una gran noticia obtener un premio de la importancia que tiene el Premio Alfaguara, y además tener la oportunidad de seguir donde el libro de uno va, es una de las obligaciones del escritor; es decir, un escritor tiene la obligación de acompañar a sus libros a donde quiera que van, participar de las conversaciones que sus libros animan; pero también son meses muy difíciles, de muchos viajes, de mucha exposición y en particular de meses en los cuales uno se ve obligado a abandonar la posición de observador, que es la posición inherente de un escritor.

“Los escritores, desde luego, somos en primer lugar buenos observadores y nos apetece incluso más que ser observados, y a raíz del Premio somos principalmente observados. Esto es a ratos inquietante, a ratos divertido, pero en sustancia un cambio muy grande respecto de nuestra vida cotidiana; prácticamente es una negación de la oportunidad sobre las condiciones para escribir”.

A propósito de las relaciones amorosas en las redes sociales que abordas desde la ironía en tu novela, ¿qué has descubierto con los lectores de “Mañana tendremos otros nombres” en el “territorio de La Mancha”?

“Lo que he descubierto, en primer lugar, son estos intereses, estas inquietudes mías, de cuya validez tan solo yo tenía noticia, pero que en realidad también eran compartidas; es decir, que al igual que yo, muchas personas están pensando acerca de la forma en que concebimos las relaciones amorosas en este momento, y cuán distinta es la manera en que pensaban esas relaciones en el pasado, esto en primer lugar.

“Lo que también he descubierto -esto lo había comprendido en viajes anteriores- es que los libros participan de discusiones nacionales muy específicas, es decir, de las preguntas que se me hacen aquí en México son distintas de las que se me hicieron en Colombia, o de las que se me hacen en España o Argentina.

“Los libros se insertan en diálogos nacionales de las cuales los autores no sabemos mucho, pero es precisamente el hecho de que se inserten en esa serie de conversaciones distintas a las que nosotros creíamos o esperábamos, y que se han utilizado por los lectores de maneras distintas a las que nosotros habíamos podido atisbar o predecir, lo que hace que sea más interesante acompañarlos, sostenerlos, apoyarlos y conversar con los lectores en torno a esos libros”.

 

“LA IDEA DE LA NOVELA ES EL TÍTULO MISMO”

En “Mañana tendremos otros nombres” los personajes no tienen nombre. Los protagonistas, Él y Ella, son una pareja que ronda los 40 años de edad que, tras cinco años de vida marital, llega la separación. Cada uno, en su nueva soltería, descubrirá las relaciones personales -amorosas en particular- que las nuevas generaciones sostienen sobre todo a partir de redes sociales, actualmente Tinder, Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram

¿Cuál fue el origen de esta novela? Alguna imagen, idea, anécdota, sospecha, observación…

“Los estímulos para la escritura de una novela siempre son numerosos. Por ejemplo, aquella vez en el Metro de Madrid levanté la cabeza sobre el libro que estaba leyendo y descubrí un montón de personas que sin tener ningún tipo de vínculo entre ellas, estaban escogiendo y descartando personas en una aplicación del tipo de Tinder y qué decía esto acerca de los tiempos que vivimos, esto fue una especie de descubrimiento, y fue muy interesante para mí.

“Por otra parte, hubo otros estímulos, por ejemplo, muchos amigos queridos que, igual que los personajes de la novela, vivieron años juntos, pero cuando volvieron a la soltería descubrieron que esa soltería y las formas de seducción habían cambiado mucho, lo cual les producía enorme incertidumbre.

“Hubo otros estímulos, por ejemplo, me pareció que podía ser interesante someter algunas intenciones mías y algunas percepciones de personas queridas y cercanas a mí a la confrontación con lo que supuestamente se nos dice que son las relaciones amorosas. Lo que se nos dice que las relaciones amorosas son y lo que realmente son en este momento, me parece que había un tema interesante para una novela”.

En términos literarios, ¿por qué los personajes en “Mañana tendremos otros nombres” no tienen nombres? Te refieres a ellos como Él, Ella, A, D, F, M…

“Me parecía que un exceso de referencias personales o un exceso de detalles en la caracterización de los personajes podía dificultar la identificación con el lector, que es en última instancia una de las funciones principales de los personajes en literatura.

“También me parecía que en algún sentido era importante que los personajes no tuviesen nombre para que el lector pudiese identificarse con ellos con mayor facilidad, ésa es la razón por la que no tienen nombre, además, van a tener otros en el futuro. Ésa es la idea del título: la idea de la novela es el título mismo”.

 

LA IDENTIDAD EN TIEMPOS DE TINDER

El Jurado ha dicho de “Mañana tendremos otros nombres” que se está ante “un texto sutil y sabio, de gran calado sicológico, que refleja la época contemporánea…”.

¿Cómo describirías la “generación Tinder”, considerando que dos personajes en tu novela mantenían el diálogo “a base de memes y noticias verdaderas y falsas, de emoticonos” (248), o parejas que terminan su relación amorosa por mensajes de WhatsApp (258)?

“Sencillamente lo que diría es que las relaciones amorosas están redefiniéndose y cambiando aceleradamente en este momento, si algo las caracteriza es precisamente ese cambio, no me parece tan importante otorgarle nombre específico a ese cambio, como pensar efectivamente en el carácter de cambio, la ficción que vivimos en esta época y lo que estas cosas dirían acerca ya no solamente de la forma en que amamos o hemos amado en el pasado, sino también de la forma en que podemos amar y seremos amados en el futuro”.

—  En todo caso, el tema de la identidad de la “generación Tinder” ronda por tu obra ganadora…

“Pero los personajes no tienen experiencias muy distintas a las del resto de nosotros, excepto por el hecho de que a diferencia del resto de nosotros, ellos se detienen a pensar acerca de ellos, que es algo que no hacemos a menudo cuando estamos en especie de contingencia o de vorágine; la prisa caracteriza la época contemporánea más que ninguna otra cosa.

“Y bueno, creo que en este año que los personajes permanecen distanciados -nadie sabe si de manera definitiva o meramente circunstancial-, lo que descubren es que tal vez será posible, e incluso deseable, pensar en la identidad no como un punto final -supeditado a cosas que no ha escogido como el sitio donde ha nacido, quiénes son sus padres o a qué clase social pertenece-, sino una especie de hipotético punto de llegada, un sitio compuesto por todas las experiencias que hemos tenido a lo largo de la vida y lo que estas experiencias han hecho con nosotros, la forma en que nos han transformado.

“Me parece -concluyó Patricio Pron en la entrevista con ZETA– que los personajes a lo largo del libro adquieren un conocimiento de sí que no tenían previamente y acerca de ellos mismos, ésa es la revisión de la forma en que han amado en el pasado donde radica para ellos la esperanza -al igual que para el resto de nosotros-, de poder amar y ser amados mejor en el futuro”.

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