Los gachupines

Foto: Internet/Solicitar disculpas por los hechos violentos de hace quinientos años puede generar choques profundos que dividan a dos pueblos
 
Opinionez lunes, 15 abril, 2019 12:05 PM

Hace unos días se anunció que nuestro país, a través de su representante ante los pueblos con que tenemos relaciones diplomáticas, el presidente de la república mexicana Don Andrés Manuel López Obrador, había enviado sendas cartas. Una dirigida al Rey de España Felipe VI, y otra al Papa Francisco, cabeza y representante ante el mundo de la iglesia católica; en las cuales el presidente de los Estados Unidos Mexicanos exige una disculpa al gobierno de la corona española y a la iglesia católica por las atrocidades que los soldados españoles, avalados por la iglesia, habrían cometido hace quinientos años durante el periodo denominado como “La conquista española”.

Las posiciones de los intelectuales difieren a favor de la actitud del presidente mexicano, otras lo calificaron como un hecho inocuo y otros más se manifiestan expresamente en contra de la actitud presidencial, como es el caso del escritor, Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa.

Es cierto que la llegada del conquistador produjo, para los naturales de estas tierras, diversos efectos, basta con leer el libro “Psicología del Mexicano” de Santiago Ramírez, presidente de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, médico de profesión, ya fallecido; para darnos cuenta de que la brutalidad del conquistador incurrió en actos reprobables creando en la mente de los conquistados una actitud de castración moral, que seguramente ha influido en el ser de los nativos de las tierras mexicanas, y que como señala el autor antes citado, convirtió a seres libres en esclavos que tuvieron que tolerar, además de la situación de indefensión y la violación de sus mujeres, una actitud de sumisión frente al amo español, que entre otras muchas cosas, estableció un régimen social y jurídico plenamente discriminatorio.

Debemos tener claro que estos actos de barbarie se dieron hace ya cinco siglos y que durante el transcurso de este tiempo, mucho hemos recibido de beneficio con el acercamiento con la cultura española gracias al contacto intelectual que tenemos actualmente con ese pueblo, y más directamente durante la beneficiosa llegada a México de lo mejor de la intelectualidad, que huyendo de la guerra, vino a parar a estas tierras a cuya cultura abonó y ha venido abonando como por ejemplo, aquí en  México, en la UNAM para ser más exactos, se distinguió como catedrático de sociología y filosofía del derecho Don Luis Recaséns Siches, Luis Jiménez de Asúa, Rafael de Pina y otros intelectuales de izquierda y de centro que sería largo enumerar.

Hoy, algunos de nosotros que hemos tenido la fortuna de estudiar posgrados en las universidades españolas, no tenemos otra opción que agradecer el privilegio de haber encontrado abiertas las puertas de sus centros culturales en una actitud de hermandad que debe ser cuidadosamente protegida y cultivada.

Solicitar disculpas por los hechos violentos dados hace quinientos años, puede generar choques profundos que dividan a dos pueblos que tienen comunidad de propósitos, y que estos propósitos solo se pueden lograr en un ambiente de paz, de concordia y de solidaridad.

Nota: No deja de estar presente en esta polémica batalla el llamado sospechosismo, hay quien afirma que las cartas al papado y al gobierno de la península ibérica, no son otra cosa que distractores políticos para encaminar la atención de los mexicanos en un tema ajeno a la inseguridad, que es el mal social más importante que viene padeciendo la sociedad mexicana; siendo como es el Lic. Andrés Manuel López Obrador, un político avezado, muchos ciudadanos concuerdan con estas hipótesis.

 

Arnoldo Castilla es abogado y catedrático de la UABC.

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