“Aquí está Armando con las lecciones de vida que nos dejó”

Fotos: Cortesía
 
Perfilez lunes, 1 abril, 2019 12:00 PM

Armando Gallego (1923-2019)

 

Brisseyda Cázarez

Disciplinado, decente y honesto, es así como describen a Armando Gallego sus allegados, quien fue considerado un excelente alcalde de la ciudad de Mexicali en el periodo que comprendió de 1974 a 1977. Se fue del gobierno municipal sin deudas, inclusive hasta dejando 12 millones de pesos en caja. Su sueldo lo daba directamente a su secretaria para que atendiera necesidades de las personas que se acercaban a pedir ayuda.

Gallego también fue un gran hombre de familia y amigo. Un ejemplo a seguir para sus hijos y descendientes, y según las palabras de su nieto Francisco Fimbres Gallego “tanto en la empresa como en la casa, era como era. Estricto pero congruente, y su pasión era trabajar”.

Nacido en Los Ángeles, California optó por la nacionalidad mexicana, residente de Mexicali y su valle desde pequeño. Un hombre que inició como repartidor de periódico en su infancia, que pasó por el sector ganadero, agricultor e industrial, para finalmente convertirse en un gran empresario y político.

Fundador de pequeñas y grandes empresas, comenzando por el Supermercado Juárez y la Ferretería Morelos a principios de la década de los 50’s. Posteriormente inauguró compañías como Nutrimentos Mexicanos (1966), Forrajes y Servicios Agropecuarios (1985), y Praderas El Colorado (1990), estas últimas posteriores a su mandato como alcalde de Mexicali.

Fue iniciador del Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS) pues le apostaba siempre a la educación como una esperanza para impulsar el desarrollo del país, a razón de eso y de haber tenido un hijo sordo; junto con su esposa fundaron el Instituto Pedagógico Auditivo Oral (IPAO).

Tan importante era para él la educación que lo que hacía en sus ratos libres era precisamente educarse, en su despacho aún se conservan todos sus libros, aquellos con los que se nutría y nunca dejaba de aprender.

Disciplinado en todos los aspectos, un hombre exigente y de palabra, tan es así que al ser elegido como presidente municipal mandó contratar a los mejores profesionistas de la ciudad para su gabinete, sin importarle si los conocía o no, pues no se trataba de contratar a sus amigos, sino de encontrar a gente que fuera buena en lo que hacía y que pudiera hacer de Mexicali una mejor ciudad. A quienes lo ayudaron con su campaña les remuneró de su propio dinero.

Fundador de las Fiestas del Sol, de ocho unidades deportivas en distintas colonias de la ciudad, procuró que éstas tuvieran todo lo necesario como sanitarios, vestidores, canchas y albercas, la mayoría de ellas construidas en colonias alejadas, en las que la urbanización estaba muy lejos de ser una realidad.

El ex alcalde de la capital Francisco Pérez Tejada recuerda que durante la gubernatura de Milton Castellanos un grupo, entre los que se encontraban él y Armando Gallego, viajaron hasta Jalisco a tomar como ejemplo los organismos de urbanización de aquel estado. Junto con Pérez Tejada y Martínez Palomera, Gallego es fundador de la Comisión de Desarrollo Industrial de Mexicali, asimismo del Comité de Turismo y Convenciones.

Durante la administración de Gallego se adquirieron patrullas nuevas y además afilió a todo el cuerpo policiaco al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), pavimentó accesos al Valle de Mexicali, rehabilitó infinidad de escuelas públicas y él mismo se encargaba de notificar a su equipo de trabajo cuando hacía falta algo en la ciudad.

En sus recorridos por las calles de Mexicali era muy dado a señalar sus inconformidades, si alguna luz estaba fallando, si algún particular no había limpiado bien su banqueta, hasta la forma en la que se recopilaba la basura en la ciudad; él les regaló a los mexicalenses la cultura de recopilar sus desechos en bolsas de plástico como ahora se hace, pues antes todo se depositaba en grandes botes y eso dificultaba el trabajo a la hora de la recolección.

Su amigo de toda la vida, Jesús Armando Hernández Montaño, quien además fue su compañero de trabajo, comentó que en cierta ocasión Don Armando Gallego se detuvo en una avenida donde un chico mojaba una banqueta, señalándole que hacía mal, pues eso afectaría sus bases, el joven sorprendido no sabía qué hacer, pues le parecía impresionante que un presidente municipal se fijara en tantos detalles.

En su vida personal la disciplina y su especial cuidado también se hacían notar, su nieto Francisco cuenta que su abuelo “Cuidaba tantos detalles que hasta pelo se fue a poner”. Su nieta Geraldina Castellanos dice que Armando Gallego no dejaba promesas sin cumplir y “si prometías algo lo tenías que cumplir”, por ello siempre les inculcó dicha filosofía.

Según comentan sus nietos, Armando Gallego se levantaba diariamente a las 4:15 a.m. para ejercitarse en casa y posteriormente salir a caminar, así lo hizo hasta sus 85 años aproximadamente. En el área laboral no era diferente, su amigo Jesús dice que el empresario era un hombre de hábitos, siempre hacía las cosas como las tenía que hacer y si algo salía mal se reconfortaba diciendo que “el sol sale y se pone todos los días”.

Con admiración y respeto su íntimo amigo Jesús Armando describe así su paso por este mundo: “La vida de Armando Gallego nos enseña que la decencia, la integridad personal y la honestidad son valores posibles en la política y en la empresa” y dice “aquí está Armando, con las lecciones de vida que nos dejó”.

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