AMLO-Morena: un gobierno barato para la burguesía


 
Cartaz lunes, 11 marzo, 2019 12:00 PM

“La Comuna (de París, el primer Estado proletario del mundo. 18 de marzo de 1871) convirtió en una realidad ese tópico (claramente demagógico) de todas las revoluciones burguesas, sobre un Gobierno barato, al destruir las dos grandes fuentes de gastos: El Ejército y la burocracia (gubernamental)”: Carlos Marx. La Guerra Civil en Francia. 1871.

Todo obrero con consciencia de clase, todo hombre justo y honrado se debe hacer las siguientes preguntas: ¿Es el gobierno de AMLO-Morena un gobierno proletario o un gobierno burgués? ¿Quién detenta el poder en nuestra nación, la clase capitalista o la clase trabajadora?

Hay quienes confunden Estado con gobierno, unos por ignorancia y otros porque son unos reaccionarios canallas y enemigos del pueblo.

Un gobierno, bajo una monarquía feudal o bajo una República burguesa, es un administrador de los intereses comunes de la clase dominante en el poder.

El revolucionario y patriota, Ricardo Flores Magón, sentenciaba con energía: “El gobierno no es más que el perro guardián de la clase rica en el poder”.

El Estado es otra cosa mucho muy diferente. El Estado es el poder omnímodo de una clase. Escuchemos al gran Lenin: “El Estado es un órgano de dominación de clase. Un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del “orden” que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases. En opinión de los políticos pequeñoburgueses, el orden es precisamente la conciliación de las clases y no la opresión de una clase por otra. Amortiguar los choques significa para ellos conciliar y no privar a las clases oprimidas de ciertos medios y procedimientos de lucha para el derrocamiento de los opresores”. Y más adelante agrega: “En el siglo XIX, se desarrolló, procedente de la edad media, “el poder centralizado del Estado, con sus órganos omnipresentes: el ejército, la policía, la burocracia, el clero y la magistratura”… rasgos cada vez más salientes del carácter puramente opresor del Poder del Estado”: V.I. Lenin. El Estado y la Revolución. 1917.

El que en el gobierno se encuentre un partido de “izquierda” (liberal) o de derecha (conservador) para nada cambia la esencia del Estado capitalista. Su médula seguirá siendo explotadora y opresora. Es decir, el gobierno seguirá siendo un gobierno de la clase en el poder (del Estado burgués) de los ricos. Sin importar si es el PRI, el PAN, Morena quien empuñe las riendas del gobierno.

¿Cambió en algo la situación de la clase obrera cuando el PRI fue reemplazado por el PAN? Nada, en absoluto. De igual forma, hoy, nada cambiará, en esencia, con el Partido Morena en el poder.

El que fuera piedra angular del actual y moderno Estado imperialista chino, el reaccionario Teng Shiao-Ping con frecuencia decía: “No importa de qué color sea el gato, lo que importa es que sea buen cazador de ratones”.

No ha habido, no hay un régimen que no obedezca los mandatos del Estado al cual representa. No puede existir sobre la faz de la tierra Estado que represente los intereses de la clase rica, y al mismo tiempo represente, los intereses de la clase pobre, proletaria. Eso es una completa absurdidad. Una completa engañifa.

El que AMLO-Morena hayan sido instaurados en el poder por “más de 30 millones de votos”, según el reaccionario, anticomunista, y putrefacto INE, no significa absolutamente nada para los esclavos asalariados. El proletariado seguirá siendo un paria, percibiendo salarios de hambre. Laborando, millones de ellos, en esas prisiones llamadas maquiladoras, hasta 12 horas continuas.

Las medidas de austeridad, de ahorro. Los despidos de personal supernumerario, la reducción de salarios a la burocracia (excepto a la oficialidad del ejército y de la Armada. A esa máquina de asesinos, a la cual, no se le rebajará ni un sólo peso de sus millonarios emolumentos, sino al contrario). De freno al lujo y a la ostentación, etc., etc., anunciadas y que están siendo llevadas a cabo por López Obrador y compañía sólo benefician a la clase capitalista en el poder. A nadie más.  Tales medidas de ahorro, de “hacer más con menos”, como predica AMLO, sólo favorece a los todopoderosos inversionistas extranjeros y a sus testaferros plenipotenciarios mexicanos. ¡¿Qué más pueden pedir los inversionistas explotadores de AMLO y compañía?!

Anuncia, AMLO, que el salario mínimo aumentará al doble, en los estados fronterizos con Estados Unidos. Esa es una ruin patraña. El minúsculo salario mínimo “doble” (150 pesos diarios, más o menos) ya se otorga en múltiples fábricas y maquiladoras. Y no sólo en la franja fronteriza norte. Y, los inversionistas explotadores no lo hacen por su “buen corazón” sino por provecho propio. Porque pagar la fracción del salario mínimo real, esto es, 88 pesos diarios al obrero sería condenarlo a una condición de menesteroso lo cual provocaría una merma y paralización en la producción industrial. El capitalista necesita esclavos medianamente sanos no cadáveres vivientes. No proletarios en estado morboso.

Pero la fracción, del salario mínimo real, “doble” o sencillo es una miseria. La burguesía con una mano le aumenta la limosna de aumento salarial al obrero y con la otra mano se la arrebata encareciendo los productos alimenticios y todas las mercancías de primera necesidad (luz, agua, gas, etc.). El “goce” de la antedicha limosna es muy corta.

El esclavo proletario seguirá siendo esclavo mientras perviva el voraz capitalismo. Con “altos” o bajas limosnas de aumentos salariales.

Las migajas que AMLO lanza a las masas paupérrimas tratando de granjearse la buena voluntad del pueblo son en realidad aspirinas para el cáncer.

Arrastrarse a los pies de AMLO-Morena, por los mendrugos que avienta, es despreciable. El pueblo no tiene por ningún motivo que reptar ante ningún hipócrita dictadorzuelo.

Dentro de los marcos de la sociedad burguesa todo ahorro, de cualquier carácter, que hiciere la clase proletaria, lo haría sólo en beneficio de la clase opresora, de la clase capitalista que detenta el poder.

Por nuestra parte que AMLO y compañía trabajen 16 horas diarias, y si lo desean que trabajen noche y día sin descansar, los todopoderosos capitalistas e inversionistas extranjeros se lo agradecerán con creces. Lo pondrán de ejemplo. Será modelo de cómo debe ser el comportamiento de un buen lacayo.

“El propio desarrollo de la industria moderna contribuye por fuerza a inclinar la balanza cada vez más en favor del capitalista y en contra del obrero, y que, como consecuencia de esto, la tendencia general de la producción capitalista no es elevar el nivel medio de los salarios, sino por el contrario, a hacerlo bajar… ¿Quiere esto decir que la clase obrera deba renunciar a defenderse contra las usurpaciones del capital y cejar en sus esfuerzos por aprovechar todas las posibilidades que se le ofrezcan para mejorar temporalmente su situación? Si lo hiciese, veríase degrada en una masa uniforme de hombres desgraciados y quebrantados, sin salvación posible” (Carlos Marx: Salario, Precio y Ganancia. 1865).

Los trabajadores se deben de organizar y luchar, con fuerza, para poder conseguir altos salarios.

La historia ha demostrado que cuando el proletariado lucha con valor y resolución éste consigue robustos salarios. Verbigracia la magnífica y actual huelga, casi general, que llevan a cabo miles de obreros de decenas de maquiladoras de Matamoros, Tamaulipas.

La huelga general enérgica y combativa es la llave para doblegar a los explotadores. Para obligarlos a elevar los salarios. Prueba fehaciente de esto es la actual lucha huelguística de los obreros de Matamoros.

Los trabajadores no deben permanecer cruzados de brazos esperando las migajas que les arroja la patronal cada año. No. Deben los trabajadores mantenerse, siempre, con la guardia en alto y lanzarse a la lucha, a la huelga general por elevar sus sueldos cuando sea preciso hacerlo.

Que los explotadores y su gobierno se vayan al diablo con sus migajas salariales.

La finalidad, el objetivo central del proletariado consciente y organizado no debe ser solamente por obtener buenos sueldos sino para arrebatarle el poder a los explotadores y liberar a todo el pueblo del yugo capitalista. E instaurar una patria socialista, sin explotación, sin miseria, ni hambre.

El obrero debe dejar de ser una máquina que produzca ganancias sólo para enriquecer más y más a la clase patronal burguesa.

Dejemos que AMLO-Morena sean capataces modelo, eficientes y ahorrativos. Que sean auténticos perros guardianes baratos. Muy alabados por los capitalistas-inversionistas extranjeros.

Que el Estado burgués emplee a cancerberos caros y derrochadores; o baratos, austeros y ahorradores no beneficia en nada, en absoluto, a la clase obrera. Tales cancerberos, tanto unos como los otros, no dejaran de ser enemigos jurados del pueblo.

 

Javier Antuna.

Tijuana, B.C.

Correo: [email protected]

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