Herencia maldita ¡ya no!


 
Cartaz lunes, 11 febrero, 2019 12:00 PM

Todos sabemos que muchos mexicanos (no todos) aprovechan el árbol caído para hacer leña, desde: tragedias, huracanes, lluvias, terremotos, ciclones, incendios, inundaciones, etc. El mexicano aprovecha, espía, indaga, y llega a la mina de oportunidades, esta vez en Tlahuelilpan, Hidalgo, la curiosidad mató al gato, hubo convocatoria, y sabemos que por allá abunda la pobreza y la anarquía, junto a la ignorancia y un pueblo inculto y sin escuela, o sea: el analfabetismo, un vicio tan añejo como los partidos políticos que hoy quedaron en la lona, después del 1ro de julio de 2018. El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, pone en eco y de manifiesto un coro del himno nacional, y dice: “Guerra, guerra sin tregua al que intente de la patria manchar los blasones”.

AMLO va en serio con el huachicol, la corrupción y todo lo distorsionado que afecte a la población. ¿Dónde quedó esto? En los que dañan al país.

“Patria, patria, tus hijos te juran, exhalar en tus aras su aliento, si el clarín con su bélico acento, los convoca a lidiar con valor”. Así lo hace ya el presidente, espero yo, se haga, “un laurel para ti de victoria”.

Al mexicano se le ha catalogado como amante de lo ajeno, y eso se ha hecho propio de un pueblo manipulado, dirigido, gobernado por gobiernos infieles, corruptos y traidores desde hace más de cuarenta años. Si los de arriba roban, ¿por qué yo no? Dirán muchos mexicanos. Los titulados en el gobierno, y el pueblo proletario dirá ¿por qué yo no? La cultura del robo se ha heredado de generación en generación, y si los que debían ejemplificar hacen lo mismo, robar, ¿cuándo se regenerará este pueblo que se convocó en Tlahuelilpan, Hidalgo y acudió a la rapiña que detonó en tragedia y muerte de sus convocados por voz. México ha vivido un sinfín de tragedias, desde San Juanico el 19 de noviembre de 1984, pasando por Guadalajara en 1992 hasta lo de hoy en Tlahuelilpan.

El gobierno de AMLO trata de enderezar lo que se dejó torcer por años y en donde hubo complicidad sin que ninguno de los expresidentes moviera movieran un solo dedo.

Triste, muy pésima la actitud del mexicano, en ser ventajoso; desde el que rapiña hasta el que al ver un camión que se voltea lo saquea; destaza vacas al ver un camión volcado. Ni se diga acá en la Rumorosa cuando se vuelca un fletero. Tenemos que hacer mucho, en la educación a nuestros hijos en casa para que sean hijos de bien, y no tener culpa de lo que pasó en Hidalgo y tener que lamentarnos y decirnos ¿por qué no los eduqué bien?

Lamentable lo que pasó pero ahorita ya es historia, enfoquémonos en educar, evitar transas, analizar, prevenir, estudiar, trabajar, votar, denunciar, criticar constructivamente y hacer de este país algo mucho mejor de lo que se dejó atrás, que nos sirva de experiencia y ejemplo para no tropezar dos veces. Sí se puede, es cuestión de ser honesto y amar al país, de poner de manifiesto algunos coros del himno nacional y hacerlo por las generaciones que vienen.

¡Adelante! Presidente y pueblo honesto, éste lo secundará en las cosas correctas que tanto hacen falta (que muera la herencia maldita posrevolucionaria, robos, saqueos), y son tan necesarias como el aire que respiramos. Alguien en el futuro nos lo agradecerá.

 

Atentamente,

Leopoldo Durán Ramírez

Tijuana, B.C. 

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