Templo cívico. México: su pasado, presente y futuro (Quincuagésima cuarta parte)


 
Cartaz lunes, 17 diciembre, 2018 12:00 PM

La mayoría de la gente culpaba a Miguel Alemán por el alza en el costo de la vida y la penuria en que vivía el país, situación que fue combatida a base de ruidosas campañas contra los voraces comerciantes,  de los que muchos fueron multados o encarcelados dizque para imponer un control de precios, más la venta de CONASUPO de productos a precios inferiores al del costo, una operación de que arrojaba fuertes déficits y financiaba el gobierno emitiendo dinero inflacionario que a la vez provocaba nuevas alzas. El viernes santo de 1954 el peso fue devaluado de 8.65 a 12.50 por dólar y se produjo otra escalada de precios. El problema fue controlado gracias a la compresiva actuación de la CTM después de que se decretaron aumentos de sueldo muy moderados.

Además, Ruiz Cortines aprobó el aguinaldo para los burócratas, que forzosamente se extendió a las empresas privadas. Mejoró y amplió los servicios del Seguro Social e hizo aprobar la ley que confirió el voto a la mujer. Ruiz Cortines supo mantener en buen orden la organización gubernamental recibida de Miguel Alemán, y gracias a ello incrementó durante su sexenio la red camionera de 23 mil a 43 mil 500 kilómetros pavimentados; construyó presas (entre ellas la gigantesca de Falcón) que permitieron incorporar a la superficie de riego más de un millón de hectáreas e hicieron posible aumentar la producción agrícola a un ritmo de 6% anual como promedio. Con la ayuda de Antonio J. Bermúdez terminó de convertir a PEMEX en una gran empresa que frecuentemente encontraba nuevos yacimientos, y con las escuelas que puso en servicio pudo reducir al 40% el índice de analfabetismo.

En el Distrito Federal tuvo el acierto de nombrar a Ernesto P. Uruchurto quien recibió aplausos del pueblo y gobierno por la transformación que hizo de la Ciudad de México. Resolvió el problema de inundaciones al mejorar la red de drenaje. También el problema del agua potable, embelleció las calles y jardines de la ciudad, sustituyó con higiénicas instalaciones nuevas los pestilentes mercados de antaño. Mandó a construir el anillo periférico y reorganizó la policía de tránsito con tal acierto que los capitalinos respondieron colmándolos de regalos navideños, y con estas medidas estrictas de conducta terminaron  los antes despreciables “mordelones”.

Además, Ruiz Cortines puso en marcha la Constructora Nacional de Carros de Ferrocarril, logrando satisfacer las necesidades nacionales y tuvo excedentes para exportar a precios competitivos en Estados Unidos y hasta países como Indonesia. Tales realizaciones enorgullecían a los mexicanos del país, 26 millones en 1958. Con todos estos aciertos en el sexenio de Ruiz Cortines, los salarios reales aumentaban cada dos años por encima de la inflación que trajo un visible mejoramiento en los niveles de vida y se redujo el número de individuos andrajosos y sin zapatos.

La producción industrial aumentó en promedio 8% anual. Todo se hizo sin subir los impuestos, que siguieron absorbiendo apenas 6% de producto interno bruto. Las obras se realizaron en gran parte gracias a la contratación de empréstitos en el extranjero, por lo cual la deuda externa ascendió a 602 millones de dólares.

Las relaciones internacionales fueron excelentes, a pesar de que Ruiz Cortines no se dejó arrastrar por el anticomunismo dominante en Estados Unidos. El gobierno de Ruiz Cortines buscó aliarse con los países latinoamericanos para formar un frente común ante la influencia de los Estados Unidos, país con el que se negó a realizar acuerdos militares que comprometieran a México en guerras nacionales.

A pesar de ello, las relaciones entre ambos países fueron amistosas. Durante su sexenio se terminó la construcción de la presa internacional Falcón sobre el Río Bravo, en el municipio de Nueva Ciudad Guerrero, Tamaulipas y de Starr, Texas, Estados Unidos. En marzo 26 y 28 de 1956, Ruiz Cortines asistió al encuentro con el presidente Dwight Eisenhower y el primer ministro de Canadá Louis St. Laurent efectuado en Sulphur Springs, Virginia Occidental; para poner en práctica la política de “buena vecindad”. Política que había puesto en práctica el presidente Franklin Delano Roosevelt.

Ruiz Cortines impulsó a la industria general, tal y como había sucedido en administraciones anteriores. En 1954 destinó un amplio presupuesto al sector paraestatal del 20.2% se les brindaron facilidades fiscales a las empresas privadas lo que permitió elevar considerablemente extensiones e impuestos, lo que redujo el ISR y otros subsidios de menor trascendencia. Además se estableció que no se pagarían impuestos a los sueldos menores de $300 pesos mensuales, con el fin de mejorar el ingreso de los compradores de productos mexicanos.

Se ampliaron medidas financieras que permitiera aumentar la disponibilidad de las instituciones financieras de crédito y depósito y, como consecuencia, su capacidad de otorgar créditos. Creó en 1954 el Fondo de Garantía y Fomento para las medianas y pequeñas industrias; así la Financiera Nacional Azucarera, cuyo objetivo era impulsar la industria del azúcar.

Se estableció el Consejo de Fomento y Coordinación  de la Producción Nacional, encargada de coordinar la política económica del gobierno con la iniciativa privada, para mejorar la economía nacional. En febrero de 1954, se elevó en un 25% los impuestos a las importaciones y se limitó la importación de artículos lujosos.

Con la política de fomento a la industria, el gobierno de Ruiz Cortines logró ponerle fin a la espiral inflacionaria, logrando que México entrara a la etapa del “desarrollo estabilizador” triunfo que causó gran sorpresa a nivel internacional y fue considerado como el “milagro mexicano”. Ruiz Cortines logró cimentar las bases de una política económica que sería decisiva para el desarrollo capitalista de México en el futuro.

El Secretario de Relaciones Internacionales, Luis Padilla Nervo, siguió la excelencia de las relaciones internacionales. En junio de 1954 del 19 al 24, el emperador de Etiopía hizo una visita a la Ciudad de México. El presidente Ruiz Cortines lo recibió con los honores militares de los miembros de la Guardia Militar, cadetes del Colegio Militar, la corporación de la Primera División de Infantería y una batería de artillería.

 

Continuará.

Guillermo Zavala

Tijuana, B.C.

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