De madrugada


 
Cartaz lunes, 17 septiembre, 2018 12:00 PM

Dedica su vida entera

a cuidar sus hijos y esposo,

y nunca va al teatro ni al cine

por cocinar y limpiar la casa.

 

Por la tarde con sus amigas

conversa de penas y alegrías,

de curiosas situaciones,

o las hazañas de sus hijos.

 

Se ha marchado tranquila

con el rocío de la mañana,

entre rosas y violetas

rodeada de su familia.

 

Regresa de madrugada

para besar a sus hijos,

porque su alma necesita

decirles cuánto los ama.

 

Quiere que sean felices

y vuelen con alas propias,

hasta lo alto de la montaña

como águilas soberanas.

 

A Dios del Cielo le ruega

por su esposo, hijos y nietos,

y es que su abnegado corazón

desea el bien para todos ellos.

 

Allá entre lindas estrellas

los recuerda mientras canta,

alabanzas celestiales

que brotan del corazón.

 

Bendice a su familia

con el amor de siempre,

su cuerpo no está con ellos

pero su alma no los olvida.

 

Lourdes P. Cabral

San Diego. California 

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