Elsa Cross o la “disolución del lenguaje”

Fotos: Enrique Mendoza
 
Boletín relacionado lunes, 23 enero, 2017 12:15 PM

La poeta recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura 2016 en Lingüística y Literatura. Su poemario más reciente, “Insomnio”, fue publicado por Ediciones Era. Este año publicará la compilación poética “El Lejano Oriente en la poesía mexicana” en Vaso Roto Ediciones de Monterrey, en coedición con la Universidad Autónoma de Sinaloa

 El acervo de poesía hispanoamericana de los últimos 50 años estaría incompleto sin la obra de Elsa Cross. Por lo menos dos acontecimientos noticiosos giraron en torno a su obra recientemente: primero, a su reconocida trayectoria y diversidad de distinciones, se unió el Premio Nacional de Artes y Literatura 2016 en la categoría de Lingüística y Literatura, cuyo galardón fue anunciado el martes 13 de diciembre y entregado el día 16 del mismo mes.

Cabe destacar que el Premio Nacional de Artes y Literatura ha sido recibido por autores como Octavio Paz, Juan Rulfo y Carlos Fuentes.

Traductora de autores como Saint-John Perse, Yves Bonnefoy, Ezra Pound y Victor Segalen, Elsa Cross es una de las poetas más laureadas de México: Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 1989;  Premio Internacional de Poesía “Jaime Sabines” 1992;

Premio “Xavier Villaurrutia” 2007; Premio Universidad Nacional 2009; Premio “Roger Caillois” 2010; Medalla Bellas Artes 2012 y Premio Poestate 2015.

Por otra parte, apenas en noviembre último, Elsa Cross dio a conocer su más reciente poemario, “Insomnio” (Ediciones Era, 2016).

 

Cuando el insomnio

Escrito cual poema largo en tiempos donde la brevedad impera, en “Insomnio” Elsa Cross se sumerge en los túneles y laberintos del desvelo. Pero el caos del insomnio solo es puesto en orden por la poesía de Elsa Cross (Ciudad de México, 1946), una de las poetas primordiales de habla hispana de esta época.

— ¿Cuál es el origen de “Insomnio”?, aunque es evidente también que es la falta de sueño…

“Sí, lo raro es que yo duermo muy bien, por lo general; entonces tener insomnio sí me pone muy loca. Este poemario surgió hace como cuatro años que viajé a la India porque se iba a presentar un libro mío ‘Baniano (1978-1980)’, que se tradujo al bengalí, en la Feria del Libro de Calcuta; hay casi 12 horas de diferencia entre México y Calcuta, entonces el sueño se trastorna mucho y cuando ya llevaba tres días prácticamente sin dormir, estaba ya como en otro estado mental, por la misma falta de sueño empezó a surgir este libro.

Foto: Internet

“Escribí como 14 páginas de golpe, que son como los tres primeros cantos y luego pues siguió saliendo en otras partes, también con algunas veces con insomnio, otras no, pero que ya tenían la pauta de este tema; entonces, el libro siguió saliendo yo creo que en los siguientes dos años, de 2012 a 2014. Después de tres días de haber llegado a la India y estar sin dormir fue cuando empezó a surgir este libro”.

— ¿Cómo es ese estado de perturbación del sueño propicio para la creación poética?

“Es un estado alterado de conciencia, eso lo puedo decir, mismo que pueden provocar otras substancias varias, ¿no? Esto es natural y cualquier estado alterado de conciencia yo creo que puede, tal vez, en ciertas circunstancias, para ciertas personas, pues detonar creación artística de cualquier tipo.

“Hubo muchas generaciones de poetas, pintores, que bebían, se embriagaban mucho para poder escribir o pintar; es un poco lo mismo; en mi caso no me interesa provocar artificialmente esos estados alterados de conciencia, en este caso fue natural.

“Lo que pasa es que se tocan espacios del subconsciente que son especialmente fértiles para la creación; esto sucede porque se rompe con los esquemas habituales, cotidianos de vida; algo pasa. Cuando se sale uno de su hábito, de su rutina, se rompen cosas, entonces algo ocurre”.

¿Qué función juega la poesía en ese “estado alterado de la conciencia”?

“La poesía es solo lo que da voz a ése u otros estados de conciencia, alterados o no. Pero hay una interacción. El estado mismo, en momentos, dicta la expresión poética; otras veces, tal vez la poesía intenta plasmar esos estados”.

¿De qué manera ha trastocado el México violento que estamos viviendo a su poesía?

“A la poesía no la trastoca nada. Es libre en su expresión tanto de lo bello como de lo terrible, de lo apacible como de lo violento”.

— En cuanto al yo poético, en ese “estado alterado de conciencia”, ¿quién habla en el poema?

“Yo. Aunque no hay una primera persona más que en uno de los poemas al final y el resto está escrito de una manera muy impersonal todo; en realidad sí es un poema mío, pues. He escrito otros libros en tercera persona como un libro que se llama ‘Los sueños. Elegías (1994-1997)’, son una serie, yo no puedo decir de personajes, pero sí de presencias, que aparecen en cada poema que ninguno tiene nada que ver conmigo. Otro libro que se llama ‘Moira (1989-1991)’ es un poco lo mismo, es algo muy impersonal”.

— ¿Qué tanto editó o reescribió “Insomnio”, tomando en cuenta que fue escrito en un estado subconsciente?

“El poemario salió casi como está; sí pulí cosas pero me pasa que cuando es un libro que sale de algún impulso así, que es poco lo que tengo que  hacer; claro que ha sido mucho trabajo de estructurar y hay partes posteriores que sí trabajé bastante, suelo trabajar mucho, pero esas primeras partes que salieron de golpe están casi intactas, varios de mis poemas; este libro no lo he trabajado tanto como otros libros”.

— ¿Qué ha significado para usted la India, donde se gestó este poemario?

“Muchísimo, quizá espiritualmente más que literariamente. Aunque también he escrito cuatro libros de poesía sobre la India, sobre lo que ha sido mi experiencia en la India, pero también de meditación”.

Elsa Cross o la “disolución del lenguaje”

En un lapsus deambulatorio como el insomnio donde no necesariamente es nítido el límite entre la vida y la muerte, la locura o la lucidez, también se le preguntó a Elsa Cross:

— ¿Qué es lo que determina el final de un poema considerando el principio de Paul Valéry de que “un poema nunca se termina, se abandona”?

“Yo siempre trato que mis poemas tengan una estructura consistente, y la misma estructura te dice cuando se acabó; tienen un comienzo y un fin, no es una cosa arbitraria de ‘aquí lo abandono o aquí lo corto’. A lo que Paul Valéry se refería era a no seguir trabajando y puliendo maniáticamente los poemas, cosa que él hacía mucho; por eso son objetos verbales tan perfectos los poemas de Paul Valéry, porque los pulía, los trabajaba, hasta dejar unas cosas perfectas, casi como un cristal cortado, una filigrana; entonces, hubiera seguido siendo infinito, creo que por eso decía ‘se abandona’.

—Algunos autores prefieren seguir corrigiendo sus poemas, incluso después de publicados. ¿Qué tanto corrige sus poemarios?

“Muchísimo. Uno de mis libros que escribí en Grecia, el borrador del libro salió en tres semanas, y lo trabajé como tres años, antes de sentir que ya estaba listo, no siempre pasa eso.

“Otro de mis libros, ‘Bomarzo (2005)’, salió un poco como ‘Insomnio’, de un impulso inicial muy fuerte, escribí mucho; y siguió saliendo, en cosa de unos meses la primera versión del libro estaba terminado, claro que lo pulo, mucho, hasta que no me molesta nada en el libro, lo leo y lo vuelvo a leer hasta que siento que fluye y no me atoro en ninguna cosa; entonces, sí creo que uno tiene que ser muy exigente con sus cosas”.

— ¿Cuál es la prioridad de Elsa Cross al escribir poesía? Ritmo, cadencia, musicalidad, tono, tema, contenido, forma, imagen, figuras retóricas…

“Todo, porque si falla una cosa el poema se cae; es tan importante el ritmo, la musicalidad, como la imagen, como la estructura, como las tijeras. ¡También hay que saber dónde cortar!, qué cosa está demás, y también hasta dónde pararle a eso porque si no se queda uno con un haiku; y ver que a veces está bien un desbordamiento y otras una economía de medios y del lenguaje, depende de qué es lo que está trabajando y tratar sobre todo de que no decaiga la intensidad poética, la tensión poética.

“Todo es parte del poema. Es muy probable que en algún autor predomine la parte rítmica, en otro la parte conceptual o la imagen, pero todo tiene que estar ahí; si una de esas cosas falta, el poema se va a pique”.

¿Ha desechado poemarios?

“Sí, por lo menos dos, hace tiempo. Y poemas, muchos, que van a dar a la basura, o que he sacado de libros incluso ya publicados”.

¿Ha cambiado su forma de concebir la poesía desde cuando empezó a escribir a la fecha?

“No creo que eso ha cambiado, mi relación con la poesía es la misma; lo único que cambió fue que cuando era muy joven me sentía muy importante por ser escritora y me identificaba mucho con el papel, luego vi que era una estupidez todo eso; entonces, no me interesa mayor cosa, el rol del escritor o el papel, es igual que cualquier otra cosa”.

— ¿Qué recomienda a los poetas jóvenes?

“Me parece muy bien que los poetas jóvenes nieguen o hagan a un lado la poesía anterior, es parte de un proceso, tienen que encontrar su voz, tienen que afirmarse a sí mismos antes que otra cosa; lo malo es creérsela, es justo el momento en que uno se siente acá que va a descubrir el café con leche; ya tiempo después se darán cuenta, cada poeta lo descubre, se ha descubierto miles de veces, pero cada quien tiene que pasar ese proceso”.

— ¿Cómo se siente en este momento de su trayectoria luego de la publicación de “Insomnio”?

“Bien. Al principio creí que quizá iba a ser lo último que escribiera porque al final de ‘Insomnio’ hay una especie de disolución del lenguaje, casi; pero mira, estoy trabajando en tres poemarios más en proceso, dos de ellos empezados hace mucho tiempo, y otro que empecé en París el año pasado que está apenas formándose; ninguno está terminado, están en proceso los tres”.

—Finalmente, después de la primera edición de “Poesía completa” (FCE, 2012), ¿ha pensado en alguna reedición que incluya los poemarios posteriores o en todo caso cuáles son sus planes?

“Es muy pronto, quizá después de que salgan esos tres libros que tengo, sería añadir unos cinco. Cuando tenga unos cinco o seis libros que agregar valdría la pena una reedición, antes no; lo que sucedió fue una antología temática en Vaso Roto de Monterrey y en Madrid, salió casi simultáneamente, que se llama ‘Más rojo bajo el sol. Poemas sobre el vino’; me puse a ver lo que había escrito sobre el vino y la embriaguez y es un montón, salió de hecho todo ese libro; se presentó en Monterrey y en Madrid el año pasado.

“En lo que estoy trabajando ahorita es en varios libros de ensayo y una antología muy amplia sobre poetas místicos de la India. Otra cosa que tengo en prensa, que creo que va a ser de interés porque es algo que no se ha hecho, es una compilación también muy amplia, tiene casi 700 páginas, que se llama ‘El Lejano Oriente en la poesía mexicana’, y es lo que se ha escrito sobre el Oriente, de la India para allá, o sea, India, China, Japón, Indonesia, etcétera, a partir de 1900 en que José Juan Tablada viajó a Japón, allí empieza y hasta la fecha, lo último son chavos muy jóvenes que también han escrito sobre el Oriente. Hay una sección de haikus, pero no nada más, hay muchas otras cosas. En 2017 lo publica también Vaso Roto en coedición con la Universidad Autónoma de Sinaloa”.

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