Próxima generación


 
Cartaz lunes, 4 abril, 2016 12:00 PM

Tercera parte de humanos

representan los infantes,

pero otra tercera, hermanos,

ha sucumbido desde antes.

 

Un gran porcentaje de ellos,

marginados sin ayuda,

pero también llevan sellos

de traumas y la huesuda.

 

Los maltratan y los hambrean,

insultándolos les gritan,

algunos también los golpean,

pero nadie los imita.

 

El niño rebelde actúa

sin medir las consecuencias,

por eso la cacatúa

quiere demostrar sus ciencias.

 

Estilo desaliñado,

no le interesa el dinero,

tampoco se ha bañado,

es rebelde, peleonero.

 

La razón de festejarles

es su risa contagiosa,

cara de ángel que mostrarles

y su juventud gloriosa.

 

Conoce a los Santos Reyes,

cree que la luna es de queso,

le teme al trueno y leyes

injustas si llevan hueso.

 

Incontables porcelanas

ya rotas por su imprudencia,

no se escapan las ventanas

desafiando la paciencia.

 

El más veloz de los pequeños

se llama Spirit González,

les da dinero a los niños,

lleva dientes por costales.

 

A veces se hace el valiente,

pero otras, un gran cobarde,

cuando se le tira un diente

a Spirit hay que cobrarle.

 

Algunos son muy inquietos,

pero también hay calmados,

quieren controlar el tiempo,

pero me faltan los malos.

 

Para ellos no existen edades,

se enojan si no hay comida,

demuestran sus cualidades

en cuanto la vean servida.

 

Inocencia en su mirada,

creen que todo lo que escuchan

siempre es un buen camarada,

le encanta cuando lo cuchan.

 

Dones que los distinguen

resaltan al tratar con ellos

los primeros que se extinguen

se los lleva un gran destello.

 

Hay niños muy entusiastas

otros poco retraídos,

invítalos a la fiesta

se sentirán atraídos.

 

Son los mejores maestros

si de cariño se trata

y los mejores alumnos

cuando el amor los retrata.

 

Si a tu alcance es educarlos

prepáralo con gran cariño,

que a ti te hubiera gustado

de tus padres cuando niño.

 

Porque el niño no es culpable

ni de tus traumas y fracasos,

aunque tu odio palpable

te ciega en algunos casos.

 

Démosles a los pequeños

la razón de la existencia,

mi palabra no la empeño,

enséñales la experiencia.

 

Por qué no hablaré de la muerte,

demostrarle que la muerte no es fin

porque la materia no muere,

se transforma, genera cambios a sí.

 

Alimenta nuestra tierra,

crecen árboles y plantas,

la muerte es vida, si viera

oxígeno, por las mañanas.

 

Los niños son como esponja,

aprenden lo que les enseñes,

a veces también se enoja,

no les gusta los señalen.

 

La carestía de la vida,

el pago de los servicios,

que el dólar va de subida

y hasta esos malditos vicios.

 

Les roban a los pequeños,

el tiempo que los eduque

los corrijan con empeño

y les den vida de duque.

 

Joel Vizcaíno Parra

Tijuana, B. C.

Comentarios

comentarios

Notas relacionadas

Tipo de Cambio